Fundada en 1993, la ONG Dentistas Sin Fronteras basa su actividad en la prevención y tratamiento de las patologías bucodentales dentro y fuera de nuestras fronteras. Nos adentramos en el corazón de esta organización solidaria de la mano de su presidente, el Dr. Miguel Ángel Perea García.

Transcurría el año 1993 cuando el Dr. Antonio Bascones Martínez y el Dr. Francisco Manso Platero, conscientes de la necesidad de crear una organización para dar servicio a las personas que más lo necesitaban, decidieron poner en marcha un proyecto solidario en el campo de la Odontología que facilitara el acceso a los servicios de salud bucodental a los más desfavorecidos. En la actualidad, casi dos décadas después, Dentistas Sin Fronteras es una organización no gubernamental sólida y en continua actividad, gracias a la participación de los más de 2.000 voluntarios que han dedicado su tiempo y sus conocimientos en Odontología, de manera desinteresada, en las diversas iniciativas llevadas a cabo a lo largo de estos años por la organización, principalmente, en países de Centroamérica y en la clínica permanente de Carabanchel (Madrid), que viene asistiendo pacientes desde 1998.

Declarada de utilidad pública en 1999, Dentistas Sin Fronteras basa su actividad en la prevención y el tratamiento de las diferentes patologías bucodentales. Componen la organización profesionales, estudiantes y personal docente universitario del ámbito de la salud bucodental que aúnan sus esfuerzos con el fin de desarrollar proyectos en el Tercer Mundo y en áreas económicamente deprimidas del mundo desarrollado.

 

 

Miguel
El Dr. Miguel Ángel Perea posa junto a dos de los niños atendidos durante una de las brigadas de la ONG en Honduras.

 

Como explica el Dr. Miguel Ángel Perea, odontólogo experto en periodoncia –especialidad en la que posee un máster y un Board Europeo–, que comenzó su participación como voluntario en 2003 y en la actualidad es presidente de la ONG, «DSF promueve y realiza proyectos para la consecución de un desarrollo sostenible y una mejora de las condiciones de vida en países necesitados; trabajando, fundamentalmente, en la prevención y en la asistencia, complementadas con la sensibilización y la formación».

De Centroamérica hasta Carabanchel

Bajo el lema «Ayúdales a sonreír», Dentistas Sin Fronteras lleva a cabo sus acciones en distintas áreas geográficas. Por una parte, desarrollan sus servicios odontológicos básicos en países de Centroamérica, como Nicaragua (concretamente, en la ciudad de Granada) y Honduras (tanto en la capital, Tegucigalpa, como en el municipio de Arizona). Asimismo, y en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer, desarrollan su labor solidaria en la India, en la ciudad de Kalyandurg, situada en la región de Anantapur. «En estos países donde se llevan a cabo los proyectos de cooperación internacional –cuenta el Dr. Perea–, la forma de trabajar de nuestros voluntarios es, o bien en las clínicas dentales permanentes (Granada, Arizona y La India), o realizando brigadas odontológicas por el país». La función de dichas brigadas es acudir a las zonas más aisladas y a los sectores más desfavorecidos, siempre en colaboración con las contrapartes locales, como por ejemplo, en el caso de Nicaragua, coordinando los trabajos con Cáritas-Granada. En estos países, los problemas bucodentales más comunes a los que deben enfrentarse los voluntarios son la falta de educación en higiene bucodental, grandes destrucciones dentarias por caries y enfermedades periodontales.

Pero los esfuerzos de Dentistas Sin Fronteras no sólo se canalizan en el extranjero –donde unos 150 voluntarios llevan a cabo los diferentes proyectos entre los meses de julio y octubre–, sino que también tienen su campo de acción en nuestro país. Concretamente en Madrid, en el barrio de Carabanchel, Isabel Bascones coordina de manera extraordinaria la labor que hacen los voluntarios en la clínica situada en el local de la parroquia de San Pedro Apóstol, de lunes a viernes en horario de 9:00 a 14:00.

 

 

Vicente
El Dr. Vicente Lozano atiende a una paciente durante la brigada dominicana de inauguración en el «campus de los Montones».

 

Entre 20 y 25 voluntarios prestan sus servicios anualmente en esta clínica, donde son atendidos pacientes de todas las edades, con escasos recursos económicos «que están siempre bajo supervisión de un asistente social o de Cáritas y, en muchos casos, se encuentran en vías de desintoxicación, por lo que hay que tener un exhaustivo control de su situación sistémica, ya que cualquier tratamiento puede suponer una contraindicación», explica el presidente de DSF, quien subraya la importancia de conseguir subvenciones, tanto a nivel público como privado, dado que en la situación actual cualquier ayuda es necesaria.

Instrucciones de higiene oral, tartrectomías, obturaciones y, sobre todo, prótesis dentales son los tratamientos bucodentales que con más frecuencia se realizan en la clínica madrileña. «Es importante saber que tanto una buena masticación, como la reincorporación laboral de nuestros pacientes en un factor prioritario», recuerda el Dr. Perea, pues el objetivo de esta clínica es dar salud y bienestar al paciente.

La satisfacción de ser voluntario

El motor de Dentistas Sin Fronteras son, sin duda, los voluntarios que deciden vivir la experiencia solidaria y profesional de participar en la ONG. «Es muy importante contar con personas que quieran formar parte de los proyectos de cooperación. Cualquier ayuda es bien recibida; si no se puede acudir al extranjero, tenemos diferentes actividades de voluntariado a nivel nacional. Todos somos necesarios», concluye el Dr. Perea a quien preguntamos qué les pide DSF a sus colaboradores: «En primer lugar, responsabilidad. No hay que confundir la solidaridad y la cooperación con un curso, un máster o un tiempo de prácticas que complemente su formación académica como odontólogos». Por este motivo, la ONG realiza entrevistas y hace una jornada de concienciación previa a los proyectos para orientar al voluntario y hacerle ver cuál es la verdadera realidad del país a donde va a ir.

En cuanto a qué es lo que DSF les reporta, a cambio, a los voluntarios, la respuesta es clara: «Satisfacción personal. Conocen un país, a sus habitantes –que han sido sus pacientes–, al resto del grupo de voluntarios y, lo que es más importante, se conocen a sí mismos. Sin duda, el cambio no tiene precio».

 

 

Brigadas
Los pacientes guardan cola para ser atendidos durante una de las brigadas dominicanas, en la que participaron siete odontólogos –entre ellos, el Dr. Vicente Lozano–, así como higienistas dentales, profesionales de la salud bucodental presentes en todos los proyectos de DSF.

 

La duración de los voluntariados varía según el lugar de la misión: para los proyectos de verano en Nicaragua, Honduras e India, la estancia es de un mes, aproximadamente; mientras que en Carabanchel, los colaboradores pueden acudir a la clínica en diferentes turnos a la semana. «Actualmente estamos planteando que los proyectos duren en función de la situación laboral del voluntario. Así, éste puede escoger una fecha entre varias que le ofrecemos, con el objetivo de no dejar de trabajar durante un mes entero», puntualiza el Dr. Perea, que nos informa de que para este año, DSF abrirá un nuevo proyecto en República Dominicana, gracias al Dr. Vicente Lozano.

En el caso de que el voluntario decida viajar al extranjero a realizar un proyecto de cooperación, deberá costearse el billete de avión y pagar una cuota de 500 €, que hace posible que la ONG cubra todos los gastos: la compra del material, la cuota de socio, el seguro de viaje y, algo que es importante recalcar, con esa pequeña cantidad se consigue hacer frente a los gastos de mantenimiento de la organización; de ahí que Dentistas Sin Fronteras subraye la necesidad de recibir ayudas.

En cifras

El año 2011 se cerraba con un nutrido balance de proyectos. De las acciones de cooperación internacionales llevadas a cabo por DSF se vieron beneficiados 6.334 pacientes, realizándose un total de 13.440 tratamientos (entre extracciones, obturaciones, endodoncias, tartrectomías y fluorizaciones).

«La prevención es la base de nuestra labor –explica Miguel Ángel–; mediante charlas en escuelas tanto a los alumnos como a los profesores y padres, se instruye sobre las normas de higiene oral básicas. A partir de ahí, se efectúan diagnósticos y exámenes a los alumnos y al conjunto de la población a la que se procederá a realizar los tratamientos necesarios». A nivel nacional, además de la atención bucodental diaria llevada a cabo en la clínica de Carabanchel, durante 2011 DSF colaboró con Cáritas dando charlas educativas en Centros de Menores.

En lo que a respecta a la financiación, el 99% de la misma procede de los socios (que hoy en día son sólo 90, con una cuota anual de 70€), voluntarios y empresas del sector. Destacan también las ayudas de la Industria, «sin la cual no sería posible llevar a cabo los proyectos».

 

 

CARTA DEL DR. MIGUEL ÁNGEL PEREA A TODOS LOS VOLUNTARIOS
 

Junta

 

En la actualidad Dentistas Sin Fronteras está en activo y realizando todas las funciones que están en su mano gracias, sin duda, a los voluntarios que cada año entregan su tiempo a la ayuda desinteresada de los más desfavorecidos. Hay que destacar a los coordinadores de todos los proyectos que, bajo su gran responsabilidad, han hecho que, año a año, los proyectos salgan adelante.

Por último, y no menos importante, dar las gracias al grupo del cual formo parte, que es la actual Junta Directiva de DSF: sin ellos esto no se llevaría a cabo. El trabajo de todo un año tiene reflejo en la consecución de nuestros proyectos.

Gracias al tesón y al compromiso de Sara Saiz Carrasco, Ignacio de Urbiola, Álvaro Oteo, Manuel Poveda, Vicente Lozano, Jairo Pariente, Nayra Escudero, Víctor Muñoz Paredes, José Gaviño, Enrique Martín Alonso y Alejandra Herguido.

 

Junta Directiva de Dentistas Sin Fronteras:

• Presidente: Miguel Ángel Perea García.

• Vicepresidente: Sara Saiz Carrasco.

• Secretaria: Sonia Lastra.

• Tesorero: Manuel Poveda Sainz.

• Vocales: Ignacio de Urbiola de Asís, Álvaro Oteo, Nayra Escudero Castaño, Vicente Lozano y Jairo Pariente.

 

 

Laura Rojas