Dr. Manuel Donado Rodríguez.

Con profunda tristeza escribo estas palabras, a modo de reflexión, sobre la figura del profesor Manuel Donado Rodríguez, fallecido recientemente.

Desde 1985 hasta la fecha actual he podido compartir sus enseñanzas, cariño y amistad, lo que me permite valorar de forma acertada su personalidad y legado. Si bien es cierto que su vida giró en torno a su mujer África, sus hijos Marta, Alfredo y Berta, sus hijos políticos Rosa, Pedro y Alberto y sus nietos Raúl, Pablo, Claudia, Juan, Irene y Alejandra, otra parte no menos importante fue su incesante labor docente, investigadora, asistencial y de divulgación.

Desde que en 1985 obtuviese de forma brillante la cátedra de Patología Quirúrgica Oral y Maxilofacial, hasta su retiro por razones administrativas, su «legado» no solo ha sido incuestionable, sino también incomparable.

Con su generosidad y espíritu de «gran maestro», apoyó de forma incondicional la carrera docente de sus discípulos más inmediatos, convirtiéndole en un referente en las Facultades de Odontología españolas; ocho profesores titulares y un contratado doctor (José Mª Vega del Barrio, Pedro Ruiz de Temiño Malo, Blanca Guisado Moya, José Mª Sada García-Lomas, Apolinar García Peñín, Rafael Baca Pérez-Bryan, Juan López-Quiles Martínez y uno mismo).

Infatigable e incombustible, el profesor Donado impartió sin descanso sus enseñanzas a más de 2.000 estudiantes de Estomatología y Odontología y cerca de 200 postgraduados en cirugía bucal con el lema universitario «Eman Ta Zabal Zazu», da fruto y dalo a conocer. Esta germinación, semilla y fruto, hoy se desarrolla con altos niveles de capacitación profesional y reconocimiento de todos aquellos que pudieron tener el privilegio de formarse a su lado.

Adelantado a las perspectivas futuras, supo ver las transformaciones sociales que se producirían y la importancia que acabaría teniendo la cirugía bucal dentro de la Odontología, de ahí que, para muchos, se le reconozca como el padre de la misma. Fruto de ello, desarrolló como miembro fundador y primer presidente la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB), para aglutinar, encajar y potenciar la especialización de los odontólogos en este campo.

A su primera obra escrita «Exploraciones y técnicas en cirugía oral» le siguieron otras como «Urgencias en Odontoestomatología», «Anatomía implantológica», pero, sin duda alguna, especial fue el libro «Cirugía Bucal: Patología y Técnica». Una vez más me atreveré, sin errar, a decir que es la obra más difundida, consultada y seguida en las diferentes Facultades de Odontología españolas, conocida por los alumnos de pregrado y grado actuales, como el «Libro de Donado». Tres ediciones y una cuarta de próxima edición a la que, a pesar de su enfermedad, se dedicó sin respiro, hasta sus últimos momentos, para que ésta tuviese el cuerpo doctrinal exigente, actualizado y minucioso que siempre le acompañaron.

Así era el profesor Donado, hombre tenaz, constante, desinteresado, magnánimo, generoso, con grandes ideas y numerosos proyectos. Luchador de sus principios con las palabras como principio fundamental del diálogo, se le reconoció y respetó en todos los ámbitos de la gestión universitaria, colegial y de sociedades científicas. Sin embargo, también es cierto que unos pocos, ciegos en espíritu y mediocres en ideas, quisieron erosionar esa gran figura que ha sido, y que, evidentemente, puedo garantizar, nunca lo consiguieron.

Este «gran maestro», que siempre renunció al protagonismo y poco amigo de los reconocimientos, ya no está físicamente con nosotros. Su legado extenso y sin fronteras perdurará y abarcará a numerosas generaciones, y su presencia constante en nuestros corazones hará que todo el mundo académico tenga presente su gran figura, la figura de un gran maestro, el profesor Manuel Donado Rodríguez.