Antonio Montero, presidente del COEM.
El presidente del COEM explicó la dificultad que a día de hoy se sigue teniendo para conseguir equipos de protección y la subida de precio abusiva de los mismos.

Dr. Antonio Montero, presidente del COEM

«La Administración ha pecado de falta de responsabilidad al actuar tarde y de manera improvisada», afirma contundente el Dr. Antonio Montero, presidente del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región, en una entrevista concedida en las últimas horas a Gaceta Dental. Aunque las clínicas ya han cerrado de hecho, y solo están tratando urgencias, el Dr. Montero insiste en la necesidad de que lo decreten las autoridades. No obstante, apela a la prudencia de los profesionales con sus mensajes, y a fijarse en el largo plazo. «Crear un exceso de alarma respecto a los aerosoles de las clínicas y la poca seguridad de las mismas, seguramente nos perjudique a todos cuando el estado de confinamiento cese. No es necesario dar la justificación a las autoridades para que, en lugar de nosotros, sean ellas las que nos compliquen más la profesión», advierte. Optimismo y claridad se mezclan en el último mensaje que lanza a la colegiación el presidente del COEM: «Todas las crisis, por complicadas que sean, pasan. Ahora es el momento de mostrarnos como verdaderos sanitarios y no dar la imagen de estar más preocupados por la facturación perdida que por la salud de nuestros pacientes».

Dr. Antonio Montero, presidente del COEM.
El Dr. Antonio Montero, presidente del COEM, insiste en la necesidad de que las autoridades decreten el cierre temporal de las clínicas.

Qué situación tan difícil Dr. Montero, para todos, claro está, hablamos de una crisis sanitaria sin precedentes, pero a nivel profesional, se os ha dejado un poco desamparados ante esta pandemia. ¿Cómo valora como presidente del COEM la decisión gubernamental de no cerrar temporalmente las clínicas dentales?
Nunca en la historia moderna de la humanidad hemos vivido una catástrofe sanitaria de estas dimensiones. Cuando veíamos lo que estaban haciendo las autoridades chinas, nos daba la sensación de ser medidas exageradas y que no nos afectaban por la lejanía. Nadie podía imaginar que apenas un mes después nos encontraríamos en una situación aún peor a la de China. La Administración ha pecado de falta de responsabilidad al actuar tarde y de manera improvisada. No supo abastecerse a tiempo del material médico necesario y de preparar la Sanidad Pública para la avalancha que, como era de esperar, se ha desatado. Ante toda esta improvisación, el Gobierno no ha tenido, en absoluto, en cuenta la situación de las clínicas dentales. Como centro sanitario el Decreto de Estado de Alarma contempla, aunque no hace referencia explícita, que las clínicas dentales permanezcan abiertas. Pero a su vez en el artículo 10 del decreto detalla que solo se podrán realizar aquellos tratamientos cuya demora pudiera suponer un deterioro importante de la salud del paciente. En nuestro caso se interpreta que solo se pueden atender urgencias dentales. Pero no tiene en cuenta las especiales implicaciones de nuestra profesión. Ni tampoco la facilidad de que nosotros o nuestro equipo se contagie, ni el que una clínica pueda actuar como vector de diseminación de la infección.

«El COEM está asesorando a muchos compañeros, pero cada día el Gobierno saca una disposición diferente y es muy complicado saber a qué atenerse»

Las clínicas se supone que no deben cerrar, incluso después de la ampliación de las medidas de confinamiento que se comienzan a aplicar hoy. Pero ¿cuál es la situación de abastecimiento de EPIS?
Según interpretamos del Decreto de Estado de Alarma las clínicas solo deben atender tratamientos urgentes. Además, si queremos mantener el estado de confinamiento de la población, nuestros pacientes deben permanecer en sus domicilios evitando desplazamientos a las clínicas dentales. Esto es lo más lógico y lo más ético. Respecto a los EPI´s, hace meses que los depósitos dentales tienen dificultad para distribuir equipos básicos como mascarillas quirúrgicas y guantes. Ahora, con el estado de alarma, todo el material ha sido bloqueado para entregarse en hospitales y centros de atención primaria. Conseguir mascarillas tipo Fpp2 y Fpp3 es imposible. Muchos compañeros hemos cedido el material en stock de nuestras clínicas a la Sanidad Pública. En definitiva, no solo no disponemos de equipos de protección de alta seguridad, sino que probablemente en poco tiempo no tengamos ni mascarillas normales ni guantes. Actualmente estamos atendiendo urgencias sin el equipamiento adecuado. De tal manera que, en el caso de tratar un paciente en periodo de incubación de la enfermedad, es más que probable que nos infectemos ya que trabajamos a poca distancia del paciente y en contacto con los aerosoles contaminados que se desprenden de su boca.

Buena parte de la profesión ha echado el cierre, y solo atienden urgencias para no colapsar una, ya de por sí, saturada sanidad pública. ¿Es esta la situación de la mayor parte de los colegiados? ¿Qué tipo de urgencias se están atendiendo?
Muchos compañeros han cerrado las consultas y derivan a sus pacientes a las Unidades de Salud Bucodental de los centros de salud. En mi opinión es lícito. Algún compañero es paciente de riesgo por patologías crónicas o por edad. El problema es que si tenemos espíritu sanitario debemos intentar colaborar en no saturar aún más los servicios públicos de salud. Además, obligamos a nuestros pacientes a ponerse en riesgo al acudir a centros con alta concentración de infectados por coronavirus. En mi caso particular tengo la consulta cerrada. El teléfono desviado a mi domicilio y acudo solo a realizar tratamientos de urgencia. Y las urgencias son: infecciones de origen dental, dolor pulpar (pulpitis o necrosis) y traumatismos dentales. Esto puede suponer un 5% de los tratamientos que se realizan en una clínica. El resto de los procedimientos, se pueden posponer.

«No solo no disponemos de equipos de protección de alta seguridad, sino que probablemente en poco tiempo no tengamos ni mascarillas normales ni guantes»

Se están haciendo diferentes llamamientos por parte del Consejo General de Dentistas al Gobierno para que se decrete el cierre temporal de las clínicas, por parte del COEM también se ha solicitado a las autoridades, en Cataluña finalmente se ha conseguido que solo se atiendan urgencias… ¿Confían en que las autoridades recapaciten y se adopten otras medidas? ¿Qué percepción tienen en el Gobierno regional?
En mi opinión, las clínicas ya han cerrado de hecho. Los pacientes no salen de sus casas como es lógico. Y las consultas solo están tratando urgencias. Pero esto necesitamos que lo decreten las autoridades. Por la seguridad de la población, por la de nuestro personal y por la de nosotros mismos. Hemos pedido por escrito a la Consejería de Sanidad que establezca unos criterios de actuación concretos respecto a las clínicas dentales, pero aun no hemos conseguido respuesta.

Sin ánimo de alarmismo, pero sí de concienciación social y política. ¿Se tiene conocimiento de problemas de contagios en clínicas dentales?
Creo que debemos de ser muy prudentes a la hora de infundir sospechas en los medios de comunicación y frente a las autoridades de la posible inseguridad de las clínicas dentales. Estamos alarmando a la población en el sentido de que los dentistas pueden ser vectores de diseminación del coronavirus. Sé que algún compañero lo está haciendo para forzar a las autoridades a que decreten el cierre de las clínicas. Pero esto, a largo plazo, puede tener consecuencias catastróficas para nuestro sector. Por una parte, puede sembrar la desconfianza entre los pacientes respecto a la seguridad e higiene de las clínicas. Y puede que la Administración endurezca más la normativa, ya de por sí estricta, que afecta a los protocolos y normas de esterilización. Tenemos que mirar a largo plazo. Cada vez más expertos creen que el COVID-19 ha venido para quedarse. El que cree un exceso de alarma respecto a los aerosoles de las clínicas y la poca seguridad de las mismas, seguramente nos perjudique a todos cuando el estado de confinamiento cese. Por supuesto que tendremos que cambiar prácticas y comportamiento. Ya se hizo cuando en los 80 comenzó la epidemia del SIDA. Pero no es necesario dar la justificación a las autoridades para que, en lugar de nosotros, sean ellas las que nos compliquen más la profesión.

«Creo que cumplimos todos los requisitos para que se acepten los ERTES que los colegiados están presentando en masa. Por eso exigimos a la Administración que, de una vez por todas, decrete el cierre oficial de las clínicas»

Otro tema son los ERTES. Hace unos días se pedía desde la Organización Colegial que se dé luz verde a los expedientes (en Castilla y León indican que así se está haciendo). Parece que se han olvidado también del colectivo en el bloque de medidas económicas. ¿Qué está pasando en la Comunidad de Madrid a este respecto?
Estamos defendiendo nuestros derechos frente a todos los estamentos. La situación real es de cese de actividad por fuerza mayor. Tenemos al personal de las clínicas en sus casas para que no se pongan en riesgo, no tenemos posibilidad de obtener material de protección por falta de stock y la facturación de las consultas es 0. Creo que cumplimos todos los requisitos para que se acepten los ERTES que los colegiados están presentando en masa. Por eso exigimos a la Administración que, de una vez por todas, decrete el cierre oficial de las clínicas. Porque ese cierre ya se ha realizado. Aunque de un modo voluntario y casi altruista, nos permita a los profesionales no abandonar a nuestros pacientes y poder realizar tratamientos de urgencia, dotándonos de equipos de protección.

Y respecto a ayudas económicas a autónomos, ¿hablamos también de desamparo?La actividad clínica es, en muchos casos, mínima. Como sabe hay múltiples modalidades de autónomos. El problema es que los autónomos siempre somos los grandes olvidados del Ministerio de Trabajo. Las ayudas que se ofrecen son insuficientes y requieren una burocracia y unos requisitos enormes. El COEM está asesorando a muchos compañeros, pero cada día el Gobierno saca una disposición diferente y es muy complicado saber a qué atenerse.

«Estamos defendiendo nuestros derechos frente a todos los estamentos»

¿Qué acciones y medidas se han tomado desde el COEM en apoyo y ayuda de los colegiados en estos momentos de incertidumbre? ¿Qué les están transmitiendo los colegiados?
El Colegio ha decidido no cobrar a ningún colegiado la cuota colegial mientras dure el estado de alarma. Sé que no es una gran ayuda, pero es una medida que demuestra la preocupación que el COEM tiene por la situación nefasta que toda la profesión soporta. Desde el inicio de la crisis estamos en contacto directo con los colegiados intentando transmitir toda la información que se genera y que nos puede afectar. Estamos viviendo unos días en que todo va muy deprisa y tenemos que intentar filtrar y explicar todo lo que la Administración presenta y que afecta laboral y económicamente a nuestro sector.

La solidaridad en momentos tan difíciles es lo más positivo que nos podemos encontrar. ¿Cómo se están canalizando este tipo de acciones desde el COEM? (donaciones, voluntarios, prestación de maquinaria para equipos de protección…)
El Colegio ha colaborado, en todo momento, con las llamadas de ayuda de las diferentes Administraciones. Tanto en la petición de voluntarios sanitarios solicitados por el Ministerio de Sanidad, como de dentistas que colaboren con las Unidades de Salud Bucodental del SERMAS como con la donación de material de protección a los compañeros de la sanidad pública. Somos un colectivo que siempre se ha caracterizado por ser solidario y, en un momento como este, todos tenemos que ayudar. Por otra parte, el COEM ha cedido su sede a la Consejería de Sanidad, lo cual ha sido muy bien acogido por parte de esta Administración y es más que probable, que en los próximos días la utilicen.

Aprovechando nuestro medio y a modo de conclusión, ¿qué mensaje les quieres transmitir a nuestros dentistas en un momento tan delicado cómo éste?
Todas las crisis, por complicadas que sean, pasan. La humanidad ha salido de situaciones mucho peores que esta y en épocas de la historia sin nuestros avances científicos y tecnológicos. Ahora es el momento de mostrarnos como verdaderos sanitarios y no dar la imagen de estar más preocupados por la facturación perdida que por la salud de nuestros pacientes. Esta catástrofe cambiará seguro muchas cosas en el futuro, costumbres, formas de relacionarnos incluso de interactuar. Pero somos una sociedad moderna, fuerte y determinada a avanzar. Ahora estamos viviendo unos momentos oscuros, de pesadilla, pero estoy convencido de que aprovecharemos para cambiar nuestros valores y salir reforzados, siendo una sociedad más agradecida a nuestros profesionales sanitarios y que sepa valorar lo que en realidad importa.