Foto de familia de los profesionales reunidos en el Hotel Palace de Madrid para recordar cómo era el sector hace 25 años.

25 aniversario de Gaceta Dental: ¿Cómo era el sector hace un cuarto de siglo?

La industria, la docencia, los profesionales del sector han cambiado mucho en los 25 años que GACETA DENTAL lleva en el mercado. Para hablar de aquellos tiempos y tratar de comprender la evolución vivida hasta hoy, se han reunido representantes de todas las áreas en un desayuno de trabajo. Los asistentes echan, hoy, en falta la relación de amistad que les unía y son conscientes de que la irrupción de las nuevas tecnologías es imparable, también en la parcela dental.

GACETA DENTAL cumple sus primeros veinticinco años de labor divulgativa y de servicio a los profesionales y la industria del sector, y este ha sido el motivo de la convocatoria que ha reunido a un grupo de ‘históricos’ que han vivido en primera persona la evolución dental en este cuarto de siglo. Los 256 números publicados no dejan de ser una referencia de esta transformación experimentada por todos y cada uno de los segmentos que conforman el sector dental, desde la docencia a la industria pasando por los profesionales en sus distintos ámbitos: odontológico, protésico e higienista, a los que siempre, desde sus comienzos, se ha tenido en cuenta en las páginas de GACETA DENTAL. Incluso hoy es la única publicación que va dirigida a todos los profesionales.

Veinticinco años dan para mucho y en ese tiempo, el sector dental, y nuestra revista con él, ha vivido buenos y malos momentos que nos han servido para crecer y evolucionar al lado de nuestros lectores y de la industria odontológica, que siempre ha reconocido nuestra labor divulgativa e informativa.

Para rememorar estos 25 años de GACETA DENTAL, hemos reunido a distintos representantes del sector, con intención de dar voz a todos los segmentos posibles: César Calvo Rocha, como higienista dental desde hace un cuarto de siglo en la Clínica Sada; Victoriano Serrano Cuenca, médico estomatólogo y profesor en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM); Antonio Ávila Mañas, del Laboratorio Ávila Mañas, un histórico en el ámbito protésico; Javier Castillo, director de Fedesa, uno de los pioneros fabricantes de equipos dentales, y Juan Schmidt López, presidente de la firma de distribución Casa Schmidt. Junto a ellos y en representación del pasado, el presente y el futuro de GACETA DENTAL, se sentaron José María Herranz, presidente honorífico de la revista; Ignacio Rojas, director general de Ediciones Peldaño, editora de la publicación, y José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL. El capítulo de la colegiación estaba reservado a Alfonso Villa Vigil, presidente del Consejo General de Dentistas, quien excusó su asistencia al surgirle un imprevisto que no pudo solventar.

Nace Gaceta dental

Antonio Ávila Mañas tomó la palabra para recordar los orígenes de GACETA DENTAL, en cuyo nacimiento tuvo mucho qye ver. «En esa época yo era director de la revista Soproden y Manuel Manzano, que dirigía una revista de protésicos, me contó su proyecto de crear una revista que llegase a todos los profesionales del ramo, tanto odontólogos, como protésicos e higienistas, y le animé porque me pareció una idea buena y rentable».

«El primer número salió en octubre de mil novencientos ochenta y nueve –recuerda José María Herranz, sucesor de Manzano al frente de la publicación durante quince años y actual presidente honorífico de la misma–, con una portada dedicada a Ruperto González Giralda, recién nombrado presidente de la Federación Dental Internacional (FDI)». Herranz rememora su llegada a la revista, en la que nace como editor y director pues hasta ese momento, septiembre de 1996, había desempeñado distintas labores en prensa, pero siempre en el lado técnico, en ABC, Grupo 16 y El Mundo. «Cuando surgió esta oportunidad me pareció muy interesante, así que decidí meterme en este sector que desconocía absolutamente y pese a la oposición de buena parte del equipo de la revista, familiares de Manzano, que vieron en mí una especie de intruso». Todo esto desembocó poco más tarde, en marzo de 1998, y de un día para otro, en la dimisón de los máximos cargos de la publicación, «por lo que tuve que montar ese mismo día un nuevo equipo que consiguió, con mucho esfuerzo, sacar adelante la revista correspondiente al mes de abril, la que hacía el número ochenta y seis», comenta Herranz con cierta amargura, convencido de que con esa dimisión en bloque se perseguía «el claro objetivo de que la revista no saliera». De ese equipo montado a toda urgencia por las circunstancias todavía continúan en la revista Charo Martín, actual directora comercial, y Gemma Nieto, responsable de una nueva apuesta de comunicación: DentalNet. Esa experiencia supuso un nuevo empuje para la revista, pues con el número 86 se creó el Premio GACETA DENTAL –a propuesta de Ávila Mañas, con su patrocinio y el de los laboratorios Migros y De las Casas–, cuya ceremonia de entrega, con el paso de los años, se ha convertido en la gran cita del sector, y se consolidó la formación del Comité Científico, «que –comenta Herranz– resultó fundamental para que yo conociera el sector», al que le está agradecido «por el buen trato que siempre nos ha dispensado y el apoyo publicitario que hemos tenido de la industria».

En el transcurso de estos 25 años de vida de GACETA DENTAL se han repartido los buenos y malos momentos. Sin duda los peores son, siempre, los que significan la desaparición de amigos y colaboradores, «como cuando murieron Emiliano Sada, José María Sada y José Tébar [los tres formaron parte del Comité Científico de la revista], a los que me unía una gran amistad», recuerda Herranz, quien también tiene palabras especiales para la fallecida Estefanía Toscana, redactora jefe de la revista, «una chica magnífica y muy profesional, de salud delicada, cuya pérdida fue una auténtica tragedia, sobre todo por su edad».

25 aniversario de gaceta dental: ¿cómo era el sector hace un cuarto de siglo
De izquierda a derecha, Javier Castillo, Ignacio Rojas, José María Herranz y Antonio Ávila Mañas.

La fórmula del éxito

La sucesión de momentos dulces y amargos es inherente a la vida, y la existencia de nuestra revista no es ajena a ella. Pero, ¿qué ha hecho que GACETA DENTAL se mantenga a la cabeza de las publicaciones del sector veinticinco años después? César Calvo Rocha, que además de higienista dental es uno de los primeros integrantes del Comité Científico, da un giro a la conversación para destacar que «el verdadero éxito de la revista ha consistido en saber dar la misma importancia a las profesiones de odontólogos, protésicos e higienistas, cosa que no había hecho ninguna otra publicación anteriormente». Calvo Rocha agradece «el trato que se ha dado siempre a la profesión del higienista dental, porque gracias a ello el sector cuenta con nosotros. Antes –continúa Calvo–, la industria, los laboratorios, las grandes marcas… no contaban con nosotros para nada, y ahora son muchas las sociedades científicas que están haciendo congresos paralelos para higienistas, los laboratorios están visitando a nuestros profesionales de forma personalizada, y todo eso ha partido, además de por la propia evolución del higienista en España, por todo lo que se ha hecho por la figura de este profesional desde vuestras páginas. Se puede decir que GACETA DENTAL es la revista de referencia en el sector, y además sin ninguna duda. Y para los higienistas ha sido, durante mucho tiempo, la única fuente de información a tiempo real, sobre todo en épocas en las que había una gran incertidumbre, en el momento de las habilitaciones, en una temporada de confusión en la que la gente no sabía realmente quién cumplía los requisitos necesarios para ejercer, y GACETA DENTAL sirvió para mantener informada a la gente y saber qué acciones tenían que adoptar ante los cambios que se estaban produciendo».

«La del higienista es una profesión muy moderna –recuerda Victoriano Serrano, otro de los veteranos en el Comité Científico–, por eso sois vosotros los que más os habéis beneficiado de que la revista se haya abierto a todos los campos que la Odontología. Desde mi punto de vista –prosigue–, lo importante de GACETA DENTAL es que sus artículos cumplen siempre una función divulgativa de la profesión. Tanto los profesionales que forman parte de la revista, como los miembros del Comité Científico, pretendemos que los artículos sean siempre útiles, porque al dentista no le interesan las estadísticas, lo que quiere es leer un artículo divulgativo que explique una nueva técnica de colocación de un composite o de una corona, de manera sencilla y llana, y que, iconográficamente, se vislumbre todo eso. En otras revistas te permiten publicar dos o tres fotos, pero con eso no se ve realmente el proceso, y en GACETA DENTAL se desarrollan plenamente los casos con múltiples fotografías ilustrativas. Y por otro lado, la revista tiene una parte muy importante de noticias de la profesión, ofrece mucha información del sector a todos los niveles, y, gracias a esta publicación, el dentista que se encuentra aislado en un pueblecito remoto, puede conocer, tanto la actualidad como la oferta de la industria».

Un comité y un sector de amigos

Ávila Mañas retoma la conversación para comentar las reuniones–cena mensuales del Comité Científico, en las que se analizan, también, los contenidos de la revista, pero sobre todo se habla de los aconteceres del sector y de temas personales, como ocurre en todas las veladas que celebran los amigos. «Yo he estado muchos años en el Comité Científico [desde febrero de este año ha sido sustituido por su hijo, José Ávila Crespo] –comenta Ávila Mañas– y siempre hemos pasado muy buenos ratos, sobre todo en el restaurante de Lorenzo, ‘sede’ de nuestras reuniones, donde de vez en cuando había algún que otro revuelo, como es normal, pero donde, en general, lo hemos pasado muy bien. Yo he contribuido desde el principio con GACETA DENTAL, también, por supuesto, con anuncios publicitarios, dando siempre prioridad a esta revista porque es la publicación líder y referente del sector».

Javier Castillo, director general de Fedesa, uno de los fieles anunciantes de la revista desde tiempo inmemorial, no escatima elogios a GACETA DENTAL y justifica su fidelidad «porque es la revista líder indiscutible en el sector y en la que yo, personalmente, he confiado. Más ahora, en esta época de crisis, en la que ha habido que decidirse por una revista de confianza y, desde mi empresa, hemos decidido apostar por GACETA DENTAL, porque es la que más nos aporta, la que más sitios abarca y la que mejor puede transmitir nuestro mensaje».

Ignacio Rojas, editor de la revista, quiere saber cómo eran aquellos tiempos casi prehistóricos del sector dental, qué hacían hace veinticinco años, cuando nació GACETA DENTAL. Y es Javier Castillo el primero en responder: «Hace veinticinco años estábamos bastante mejor que ahora, en primer lugar porque teníamos veinticinco años menos, y segundo porque teníamos la ilusión de progresar, el mercado te dejaba más campo libre para poder jugar.

25 aniversario de gaceta dental: ¿cómo era el sector hace un cuarto de siglo
Los convocados al desayuno de prensa de GACETA DENTAL evocan los buenos tiempos del sector.

Lógicamente, mi fabricación no era la que es hoy. En diciembre del sesenta y nueve se concreta la creación de una empresa que se va a llamar Fabricación de Equipo Dental Española sociedad anónima, Fedesa. Han pasado muchas cosas desde entonces, pero aprovechando que esta aquí Juan Schmidt, os voy a contar una anécdota que me marcó de por vida. Casa Schmidt y Fedesa han caminado juntos desde siempre, hemos estado unidos ayudándonos mutuamente a crecer, y en una de las crisis por las que hemos pasado, posiblemente la del noventa y dos, Juan vino a visitarme, como en otras muchas ocasiones, y nos fuimos a tomar un café. Yo le conté mis penas, en ese momento no tenía trabajo, ningún pedido ni nada que llevarme a la boca. Estaba a la espera de unos materiales del extranjero porque España estaba muerta. Pues bien, ante mi situación, Juan me hizo, en la servilleta del bar, un pedido de veinticuatro equipos: “Toma, para que tengas trabajo”, me dijo. Todavía conservo esa servilleta porque para mí es oro, fue mi salvación y es algo que siempre le agradeceré enormemente a mi gran amigo Juan».

«Eso es muy propio de mí –bromea Juan Schmidt, el fpresidente de Casa Schmidt–, yo a mis amigos les firmo las cosas en servilletas, porque normalmente los mejores momentos los he pasado en los bares y es ahí donde se cierran los tratos».

Si algo sacamos en claro tras este desayuno de prensa, es que hace 25 años había verdadera hermandad entre los profesionales del sector, y lejos de las rivalidades y deslealtades que, comentan, se suceden en la actualidad, tal vez por la crisis en la que estamos sumergidos, pero antaño la amistad primaba y superaba las barreras de la competitividad. «Ha habido mucha amistad entre nosotros y la sigue habiendo –comenta Schmidt–, a pesar de que yo ya he dejado de trabajar porque mis hijos me han retirado». «Para mí –añade el presidente de Casa Schmidt–, Javier siempre ha sido un amigo no un proveedor, hemos pasado ratos muy buenos, sobre todo en Argentina, en la Recoleta, en un bar que era nuestra oficina en los buenos tiempos. En ese momento él vendía en Argentina y yo estaba entablando relaciones con una empresa de ese país que fabricaba composites. Estoy de acuerdo con Javier que en aquellos años estábamos mucho mejor de salud, porque cuando los negocios van bien, cuando tus clientes son tus amigos, te encuentras bien. Hoy en día no es que no sean amigos, es que no son ni clientes, ha cambiado tanto el mundo que todo se basa en ver quién compra más barato, y eso no puede ser, también hay que dar un servicio. Ya no existe ese cariño que teníamos todos antes por el sector dental. Hace veinticinco años, cuando ibas a ver a los dentistas y les enseñabas un instrumento nuevo, mostraban un gran interés y lo compraban inmediatamente, sin preguntarte el precio, porque no solo eran grandes profesionales sino que también sentían satisfacción por ser dentistas y tenían un verdadero interés en mejorar su consultorio y los servicios que prestaban a sus pacientes. Pero ahora vas a visitar a un dentista y le enseñas un instrumento nuevo y no te hace ni caso. Yo empecé a vender a los dieciséis años con mi padre y he vivido ese cambio de mentalidad. Ahora el sector está frío y echo de menos el entusiasmo de antaño».