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Dr. Julio Acero, Presidente de la Sociedad Europea de Cirugía Cráneo-Maxilofacial (EACMFS)

A pesar de considerarse un precursor de la formación online, el Dr. Julio Acero reconoce el importante papel del contacto personal entre los especialistas, tanto por su valor docente como por el intercambio humano, esencial para el progreso del conocimiento. El Jefe de Servicio de Cirugía Maxilofacial de los Hospitales Universitarios Ramón y Cajal y Puerta de Hierro de Majadahonda, que acaba de asumir la presidencia de la Sociedad Europea de Cirugía Cráneo-Maxilofacial, recibe a Gaceta Dental para desgranar cómo está siendo la atención médica en estos últimos meses y qué objetivos se ha marcado al frente de la organización internacional.

—Hace unos días tomó posesión como presidente de la Sociedad Europea de Cirugía Cráneo-Maxilofacial, ¿qué objetivos se ha marcado al frente de esta organización?
—La Sociedad Europea de Cirugía Cráneo-Maxilofacial (EACMFS) agrupa a especialistas de toda Europa, miles de profesionales que, en muchos casos, comparten una problemática similar definida por el campo de la especialidad: desde la cirugía oral hasta la compleja cirugía cráneo-facial, oncológica de cabeza y cuello etc., pero que, en determinadas áreas, afrontan situaciones diferenciales por su tradición histórica o por su situación económica, como puede ser en el este de Europa. Además, conozco bien las diferentes problemáticas al haber estado sirviendo a la especialidad y a la Sociedad Europea desde 2003, especialmente en cuanto a formación ya que durante 12 años fui su responsable de educación (Education and Training Officer).

Continuar trabajando por la armonización entre los diferentes países; impulsar el crecimiento en diferentes áreas que se han ido desarrollando en los últimos años como la incorporación a nuestro campo quirúrgico de las nuevas tecnologías; tratar de recuperar el espíritu europeo que en los últimos años se ha visto afectado por la situación general de cambio de valores, así como incrementar la comunicación de la sociedad hacia los miembros y entre los propios asociados son objetivos prioritarios durante mi mandato. Otro propósito fundamental es el impulso de los programas educativos y de formación postgraduada, especialmente dirigido a los residentes y jóvenes especialistas.

—En 2022, será anfitrión del Congreso de la Sociedad Europea que lidera. ¿Qué supondrá para Madrid la celebración de esta cita científica?
—Madrid es una ciudad de referencia en la organización de eventos científicos internacionales, aunque ahora nos encontremos en esta situación tan crítica, que confiemos que esté felizmente resuelta en 2022. Por ello, esperamos que la celebración de este congreso europeo sea un punto de encuentro y recuperación y podamos ofrecer las ventajas de nuestra ciudad como un escaparate al mundo.

Mi experiencia personal global -fue presidente de la sociedad internacional IAOMS entre 2016-2017- espero que contribuya a que este Congreso europeo se dirija a los especialistas de todo el mundo y que Madrid se convierta en el eje de excelencia de la especialidad hacia el mundo.

—¿Cómo está afectando la pandemia a la disciplina de la Cirugía Maxilofacial a nivel internacional? ¿Qué le trasmiten sus colegas de otros países?
—Como en otras especialidades quirúrgicas así como en la Odontología en general, hemos sufrido una importante limitación en la posibilidad de ofrecer a nuestros pacientes los tratamientos habituales no urgentes, aunque, en general, se ha mantenido el tratamiento de los pacientes prioritarios, especialmente en los casos de tumores o procesos inflamatorios agudos de la región oro-maxilofacial.

En los momentos más graves de la pandemia, se registró un descenso general de los traumatismos faciales debido al confinamiento. El mantenimiento de la asistencia a los pacientes que la requerían en esos momentos supuso realmente un gran esfuerzo en todos los países debido a la limitación de recursos disponibles al estar los hospitales saturados por la pandemia, una situación que se afrontó de diferentes formas ya que en algunos países ha habido hospitales restringidos para actividad no-COVID mientras que en otros ha tenido que coexistir cómo ha sido el caso del nuestro en general.

Por otro lado, ha habido un bloqueo en los intercambios de especialistas a nivel internacional con suspensión de becas de intercambio planificadas y una grave interferencia en la docencia. Se redujo o, incluso, se suspendió por completo, durante semanas o meses, la actividad programada en muchos servicios, como así hemos detectado y recibido opiniones de los representantes de residentes a nivel europeo.

Como anécdota, recuerdo que el pasado marzo llegó a nuestro Servicio un grupo de residentes de Kuala Lumpur (Malasia) que habían solicitado una estancia de formación distribuida entre Shanghai (China) y Madrid. Ante la situación en China nos solicitaron realizar su estancia exclusivamente en Madrid, petición que aceptamos. La situación empeoró tan rápidamente y de forma tan incierta que tuve que aconsejarles que volvieran a su país tan solo 2 semanas después de llegar a Madrid, como así hicieron teniendo que mantener una cuarentena a su llegada a Malasia. Aún así, me expresaron que, aunque corta, la estancia había sido muy provechosa.

—Está usted al frente de los servicios de Cirugía Maxilofacial de dos hospitales universitarios de referencia, el Ramón y Cajal y el Puerta de Hierro de Majadahonda, y dirige el Instituto Maxilofacial Dr. Acero. ¿Cómo está siendo el día a día en la práctica hospitalaria y clínica en tiempos de COVID-19?
—Hasta el final del primer estado de alarma, se unían la preocupación por atender a nuestros pacientes más graves o prioritarios y la necesidad de protección del personal, con muchas carencias de equipos adecuados y de recursos (camas de hospitalización y, especialmente, falta de disponibilidad de unidades de cuidados intensivos al estar los hospitales saturados). A pesar de estas dificultades, debo decir que en nuestros hospitales se diseñó un marco de actuación en el que no se dejó de tratar a ningún paciente con necesidad de tratamiento de acuerdo a un nivel de priorización establecido, incluso en cirugías oncológicas de larga duración. Igualmente en el sector privado se mantuvo una actividad restringida, pero continuada, que permitió mantener la asistencia. Se desarrollaron protocolos, muchas veces sin tener un conocimiento exacto de lo que suponía la infección por coronavirus y, al mismo tiempo, nuestros especialistas, al descender la actividad programada, participaron junto con los especialistas del área médica de los hospitales en los grupos de atención al COVID. En este punto, quiero expresar mi reconocimiento a las personas de mis servicios que participaron en estos grupos. Afortunadamente, pese a la gran proporción de sanitarios enfermos por el coronavirus, el impacto en el personal tanto médico como de enfermería de mis equipos ha sido muy escaso, probablemente por la adopción precoz de medidas de protección y, poco a poco, se fue retomando una situación más normalizada, basándonos en protocolos de priorización hasta llegar en la actualidad a la posibilidad de atender a todos los pacientes de cualquier tipo de patología. Aparentemente el impacto de la segunda ola de la pandemia está siendo menor en cuanto al número de ingresos y la actividad respecto al número de quirófanos y volumen de consultas disponibles va mejorando. El problema que nos encontramos ahora es el cúmulo de pacientes de patología no grave pendientes de tratar, unido a la no disponibilidad de los recursos previos a la situación de la pandemia (número de quirófanos disponible en el sistema público).

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El Dr. Julio Acero operando en la etapa más dura de la pandemia.

—¿Cómo cree que está respondiendo la profesión odontológica ante este reto sin precedentes?
—La respuesta ha sido muy buena, aunque la situación ha provocado mucha incertidumbre. Los organismos representativos de la profesión y las sociedades científicas han trabajado para mantener informados a los profesionales, a pesar de la complejidad de la situación. Los pacientes odontológicos que requirieron atención urgente siempre encontraron su tratamiento y, poco a poco, se ha ido retomando la normalidad, lo que ha supuesto un gran esfuerzo, especialmente, para los profesionales que trabajan de forma autónoma o en pequeños grupos, con un incremento de los costes de protección así como de la incertidumbre ante la propia salud de los profesionales, sus equipos y la protección de los pacientes.

—¿Cómo están respondiendo los pacientes ante este escenario?
—Nuestros pacientes se comportan con gran responsabilidad y espíritu de colaboración. En general, han sabido comprender la situación, evitando asistir innecesariamente a los centros o consultas y han seguido, de forma razonable, todas las recomendaciones para tratar de “navegar” en este complejo escenario.

—Acostumbrado a los viajes constantes a cursos y congresos internacionales que la pandemia ha obligado a adaptar al formato online, desde su punto de vista ¿cree que esta situación es circunstancial o la transformación digital, a nivel formativo, ha llegado para quedarse?
—Desde hace muchos años he sido considerado un precursor en la incorporación de las técnicas digitales para la educación internacional. Durante mi presidencia de la Asociación Mundial de la especialidad (IAOMS) creamos el programa global de e-learning que la Sociedad Europea ya está desarrollando desde antes de la pandemia, por lo que solo tuvimos que adaptarnos a la nueva situación.

Impartimos anualmente un curso modular de Experto Universitario en Ortognática que sobre la marcha tuvimos que acabar de forma “virtual”, lo mismo que ha ocurrido con las clases impartidas en la Universidad de Alcalá, en la que soy profesor titular de Cirugía. Asimismo, en estos meses he participado como ponente en congresos virtuales, como el de la Sociedad de Cirugía Oral y Maxilofacial de los Estados Unidos y en múltiples “webinars” impartidos a universidades o Sociedades Cientificas de Norteamérica, Latinoamérica, Europa o India.

En mi opinión, creo que cuando se retome la normalidad en ningún caso este tipo de formato puede suplantar al contacto personal entre los especialistas que, además de un valor docente tiene un valor de intercambio humano muy útil para el progreso del conocimiento. Como curiosidad, una de mis últimas conferencias internacionales presenciales fue a finales de diciembre de 2019 en Shanghai, China, días antes de que comenzara a conocerse el inicio de la epidemia en aquel país. Creo que, tras la pandemia, convivirán los encuentros presenciales de forma tradicional con una mayor utilización del formato online.

—¿Cómo cree que afectará a la Odontología la crisis sanitaria y económica derivada de la COVID-19?
—Esperemos que los efectos en la salud sean los menores tanto para profesionales como para pacientes y que lleguemos a una normalización lo antes posible; veremos el impacto de los efectos de la vacuna y otras medidas en este proceso. Por otro lado, nos tendremos que enfrentar a los efectos económicos provocados por la terrible situación que vivimos y su impacto en la actividad de los profesionales de la Odontología (aumento de costes incluyendo el mantenimiento de medidas de prevención y una previsible menor afluencia de pacientes en las consultas espaciando las citas en el tiempo).

—¿Qué aprendizajes positivos puede sacar la profesión dental de esta difícil situación?
—La profesión dental está sufriendo mucho con una triple preocupación: por los pacientes, por los equipos y por las consecuencias económicas de la pandemia. No obstante, hemos visto que es posible trabajar y atender las necesidades de nuestros pacientes, incluso en situaciones extremas, si somos capaces de adaptarnos a las mismas. Además hemos comprobado que es posible mantener una formación continuada, a pesar de la imposibilidad del contacto personal, y que debemos aprender a manejar mejor nuestras agendas optimizando el tiempo disponible y la distribución de prioridades a nivel profesional y personal.