"La demanda de servicios dentales volverá, y tenemos que estar listos para cuando eso ocurra. Será más pronto de lo que muchos creen", afirma el Dr. Miguel Roig.

Dr. Miguel Roig, presidente de SEPES (Sociedad Española de Prótesis Estomatológica y Estética)

– ¿Cómo se está viviendo en SEPES la actual crisis sanitaria?
– SEPES no puede sustraerse a la consternación general por esta pandemia que tanto daño ha causado. Todos tenemos familiares o amigos que han sufrido dramáticamente esta enfermedad. Y al dolor se une ahora la incertidumbre por el escenario socioeconómico que se plantea. Pero, a la vez, lo vivimos con la esperanza de volver pronto a la normalidad, también en el ámbito de la profesión dental. Como organización nos ha obligado a cancelar muchas actividades. Y a posponer el congreso de Canarias, por el que teníamos especial ilusión al coincidir con la celebración del 50 aniversario de nuestra Sociedad y para el que su presidente, José Manuel Navarro, tenía preparado un programa científico fantástico y uno social espectacular. Nos ha dado mucha pena renunciar a ello, pero hemos entendido que era lo más prudente. Esperaremos al 2022 para disfrutarlo. A cambio, se ha revitalizado la actividad online, por la que hace varios años veníamos también apostando, ahora de la mano de Alfonso Arellano y Ana Mellado. Están siendo muchas actividades y con un extraordinario seguimiento.

– ¿Cambiará mucho la práctica odontológica a raíz de esta pandemia?
– Creemos que pocos lugares eran ya más seguros que la consultas dentales. Recuerdo que fuimos la primera promoción de la Escuela de Estomatología de Barcelona en utilizar guantes para la actividad clínica con no pocas quejas por la teórica imposibilidad de trabajar bien ante la incomodidad y pérdida de tacto que generaban. Y, desde entonces, el panorama ha ido cambiado radicalmente. Recuerdo cómo la generalidad de profesionales consideraba el uso de autoclave innecesario e inasumible económicamente. Enfermedades como las hepatitis B y C, así como la aparición del VIH convirtieron nuestros centros en verdaderos fortines frente a la transmisión infecciosa. Y estoy seguro que seguirá siendo así. Las medidas ya implementadas previamente, con las correcciones necesarias para la protección de todos, se harán rutina pronto y permitirán desarrollar nuestra labor con la eficiencia y profesionalidad que venía siendo norma. Y tenemos la convicción de que los pacientes seguirán acudiendo a nuestros centros con confianza. Ya lo estamos viendo.


– ¿Sacaremos algo positivo de esta situación tan complicada?
– Esperamos que sí, que todos aprendamos. Como sociedad científica, tendremos que esforzarnos en ayudar a nuestros socios y a la profesión en general a prepararse para los retos que se avecinan. Retos inmediatos, como la restauración de la confianza de pacientes y profesionales o la adaptación de nuestros centros a las nuevas normas de bioseguridad; y retos no tan inmediatos, como acompañar a nuestros socios en la constante y profunda renovación que está experimentando nuestra profesión, con desafíos concretos relacionados con la digitalización por un lado, y la competencia profesional por otro. Todos hemos leído noticias sobre empresas del sector con problemas que de forma directa o indirecta afectan duramente a muchos de nuestros socios. Tenemos que ser capaces de estar cerca de todos los socios y de todos los dentistas, facilitándoles el acceso a la información y a la  ormación mediante implementación de nuevas herramientas accesibles y asumibles. Y tratar de hacerlo sin perder la esencia de lo que ha sido esta Sociedad a lo largo de sus 50 años de vida, una Sociedad de amigos.

– ¿Qué mensaje quiere transmitir a sus socios y al resto de colegas de profesión sobre el futuro más a corto plazo que espera a la profesión?
– A través de Gaceta Dental, medio al que en SEPES sentimos tan cercano, queremos mandar a todos los lectores, a todos los dentistas y especialmente a todos nuestros socios, un mensaje de esperanza. Que son tiempos difíciles en todos los órdenes, pero que es tiempo de no quedarse atrás, que es tiempo de esforzarse por estar más preparados que nunca, para ofrecer a nuestros pacientes los estándares de calidad que merecen en un entorno de bioseguridad. Porque la demanda de servicios dentales volverá, y tenemos que estar listos para cuando eso ocurra. Que será más pronto de lo que muchos creen.