El doctor Jesús Núñez Aguilar quiere reinvidincar la Odontología como una ciencia médica seria, que «se encarga de los problemas de los enfermos y no los trata como ‘mercancía’».

«Los enfermos con cáncer de cabeza y cuello no están condenados a la extracción como único principio de tratamiento bucodental»

El odontólogo sevillano Jesús Núñez Aguilar recibió el Premio de Investigación «Ilustre Colegio Oficial de Dentistas de Cádiz», que otorga la Real Academia de Medicina y Cirugía de la provincia, por sus estudios sobre oncología oral. Se trata de un pionero trabajo investigador, ya que permite mejorar la calidad de vida de los enfermos con cáncer de boca y abre una novedosa línea de investigación y de actuación en la materia.

—La Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz le premió por su línea de investigación en torno al cáncer oral ¿Qué le motivó para llevar a cabo este trabajo?
—Mi motivación es doble. Por un lado, la enorme necesidad que los enfermos con cáncer en general y los afectados por cáncer orofaríngeo en particular tienen de que su boca esté cuidada desde antes de comenzar el tratamiento anti-neoplásico. Así como intentar conservar las estructuras que tienen en boca, dejando aparcada la extracción dental como principio básico de tratamiento. Y, por otro lado, revindicar la Odontología como una ciencia médica seria, que se encarga de los problemas de los enfermos y que no los trata como «mercancía». En definitiva, dar a conocer que una parte de la profesión centra sus inquietudes en aspectos más serios que estrategias comerciales más cercanas a supermercados que a centros de salud.

—¿En qué consiste su estudio? ¿Cuál ha sido la metodología y protocolo de actuación empleado en dicho trabajo?
—El estudio que hemos realizado ha demostrado que el seguimiento reglado de la boca y los dientes de los enfermos afectados de cáncer orofaríngeo y tributario de tratamiento combinado radio-quimioterápico mantiene o mejora el estado de salud oral del enfermo; por lo tanto tienen mejor calidad de vida. Hemos comparado en un estudio cuasi-experimental a dos grupos (de 41 enfermos cada uno) del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla afectados de este tipo de patología. Ambos grupos fueron estudiados en el marco del hospital, durante un año y en todo el proceso de la radio-quimioterapia. La diferencia estribó en que a un grupo se le atendió odontológicamente y a otro no, y los resultados fueron claramente satisfactorios hacia el grupo que se cuidó odontológicamente.

El estudio del Dr. Núñez Aguilar demuestra que el seguimiento reglado de la boca de los enfermos de cáncer orofaríngeo mejora su salud oral y, por tanto, su calidad de vida.
El estudio del Dr. Núñez Aguilar demuestra que el seguimiento reglado de la boca de los enfermos de cáncer orofaríngeo mejora su salud oral y, por tanto, su calidad de vida.

—¿Con qué apoyos, de profesionales o instituciones, ha contado para llevar a cabo esta línea de investigación?
—Yo soy un clínico, mi vida es atender a los pacientes, ayudarles, curarlos… y es por ello por lo que me gusta la investigación clínica, el contacto directo con el enfermo, con su realidad. En este sentido, esta experiencia profesional, científica y humana hubiera sido imposible llevarla a cabo sin la colaboración del jefe de Servicio de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, el profesor Gutiérrez. Igualmente me gustaría mostrar también mi agradecimiento al Dr. Daniel Torres y a todo el personal de los Servicios de Oncología Médica y Oncología Radioterápica del Hospital.

—¿Cuáles han sido los principales resultados y conclusiones de su estudio?
—La principal conclusión es que los enfermos con cáncer de cabeza y cuello y tributarios de radioquimioterapia no tienen por qué estar condenados a la extracción dental como único principio básico de tratamiento bucodental. Para ello debemos empezar nuestra terapia antes del tratamiento neoplásico, aplicar protocolos a cada diente, no tener miedo al enfermo ni a su enfermedad, poner mucho cariño en la enseñanza de higiene oral, mimarles la encía y estar muy pendientes de ellos.

—Según los pacientes estudiados en su trabajo de investigación, ¿cuáles son las complicaciones orales más comunes causadas por los tratamientos radioquimioterápicos en enfermos con carcinoma?
—Tenemos el repertorio clásico conocido por todos: caries en cuello, mucositis oral, xerostomía, trismus… quizás las dos ideas claves tras este estudio son que la encía juega un papel importantísimo en la dinámica de cambio en la salud de los dientes y que hay que «mantener a raya» el equilibrio microbiológico de la boca.

—¿Cuáles deberían ser las metas de la atención oral y dental antes, durante y después de estos tipos de tratamientos?
—Aunque pueda parecer una respuesta rara, quizás la meta sea la propia pregunta: atender, es decir, una gran cantidad de enfermos con cáncer orofaríngeo no han recibido tratamiento bucodental antes, y, por lo tanto, ni durante ni después serán atendidos. En este sentido, otro gran porcentaje sí han recibido atención bucodental antes, pero por diversos motivos (entiendo que en muchos casos, por falta de información), se le deja de atender durante; por lo tanto se complica muchísimo la atención tras el tratamiento oncológico.

—¿Qué beneficios aporta una buena salud bucal a los pacientes con cáncer orofaríngeo? ¿Cómo afectan las alteraciones orales en la calidad de vida de estos enfermos?
—El cáncer orofaríngeo es una enfermedad dura, difícil. Los tratamientos son muy lacerantes, llenos de complicaciones, con intervenciones mutiladoras en muchos casos. La enfermedad afecta a muchas esferas del enfermo no solo en el aspecto físico, sino en el psicosocial y el afectivo. Tener una boca que le funcione favorece a que viva mejor y sobre todo a que se relacione mejor. Muchos de ellos, cuando son conscientes de que no les huele la boca, por ejemplo, se vuelven más comunicativos.
Quizás esta sea la vía de actuación y de investigación que la Odontoestomatología debe seguir. No sabemos si las tasas de supervivencia de estos enfermos mejorarán o no, pero sí podemos hacer que vivan mejor. En este sentido hay algunas iniciativas de estudio para mejorar los efectos indeseables en este tipo de enfermos que pueden dar mucha luz a algo que ahora mismo está a oscuras… En eso trabajamos.

—¿Considera que existen carencias en los planes de estudio en cuanto a patología bucal?
—Depende, como casi todo en la Odontología está muy sectorizado, existe mucha discrepancia. Hay centros de formación con enormes carencias en patología bucal y otros con un nivel muy bueno.

—En definitiva, ¿cuál es en su opinión el papel que la Odontoestomatolgía debe tener en la ciencia médica?
—Ser ciencia y médica; no ocurrencia y mercadeo.