Colegio de Dentistas de Sevilla
Más de 170 dentistas acudieron al curso impartido por los doctores Manuel María Romero, Daniel Torres, Guillermo Machuca y José Luis Gutiérrez.

Cuatro ponentes trataron la actualización farmacológica aplicada a la Odontología. Es el segundo curso del Programa Científico del Colegio de Dentistas de Sevilla en 2020.

El Colegio de Dentistas de Sevilla ha celebrado el curso «Actualización en Farmacología Aplicada a la Odontología», impartido por los doctores Manuel María Romero, Daniel Torres, Guillermo Machuca y José Luis Gutiérrez, que logró reunir a más de 170 dentistas.

Este encuentro patrocinado por Normon, que se celebró en el Colegio de Médicos de Sevilla, supuso todo un éxito en cuanto a la participación de los colegiados, superando el aforo dos semanas antes de su celebración y llegando a más de 170 inscripciones. El uso adecuado y responsable de los antibióticos fue el tema que más interés levantó entre los participantes en el curso. Los colegios profesionales sanitarios deben optimizar el cumplimiento de las recomendaciones del programa andaluz (PIRASOA) entre sus miembros para mejorar el uso de antimicrobianos por los ciudadanos y contribuir al uso prudente de estos.

Con el Plan PIRASOA se ha reducido considerablemente la prescripción de antibióticos por parte de los profesionales sanitarios, acercándose cada vez más a un correcto uso de este tipo de medicamento en Andalucía, evitando así la aparición de resistencias antimicrobianas, un importante problema de salud pública global.

Desde el Colegio de Dentistas de Sevilla se seguirá trabajando en esta línea, a través de actividades formativas y campañas informativas, para optimizar el cumplimiento de las recomendaciones del programa andaluz entre sus miembros y contribuir al uso prudente de los antimicrobianos.

Otros temas que también se abordaron en el curso se centraron en los analgésicos y antiinflamatorios para el control del dolor y la inflamación tras cualquier tratamiento odontológico; fármacos relacionados con la necrosis del hueso maxilar (por ejemplo, los bisfosfonatos); y los anticoagulantes y antiagregantes para controlar el posible sangrado ante una intervención quirúrgica.

Imágenes cedidas: Colegio de Dentistas de Sevilla