Recesión gingival

Introducción

La recesión gingival se corresponde con un desplazamiento del margen de tejidos blandos hacia apical del límite amelocementario con exposición de superficie radicular (1). Esta exposición es común, tanto en pacientes con una buena higiene oral, como en aquellos con mala higiene. Con buena higiene oral las superficies más afectadas son las vestibulares, generalmente asociadas a un defecto de cuña en el cuello. Por el contrario, podemos encontrar recesiones generalizadas en todas las superficies dentales en pacientes sin tratamiento periodontal (1, 2).

Los factores causantes de las recesiones se pueden clasificar en (1, 3):

• Factores predisponentes: anatómicos y asociados a trauma oclusal. Como causantes anatómicos se incluyen escasa encía adherida, malposición dentaria y apiñamiento, dehiscencias del hueso alveolar, prominencia radicular e inserción alta de frenillos.
• Factores desencadenantes: traumatismo tisular causado por cepillado vigoroso, inflamación asociada a placa, movimientos ortodónticos no controlados, iatrogenia, márgenes subgingivales de tratamientos restauradores y diseño inadecuado de aparatología removible.

Este defecto es un problema muy prevalente, afectando al 88% de los mayores de 65 años y al 59% de los pacientes entre 18 y 65. Provoca, no solo un problema estético, sino que también puede conducir a hipersensibilidad, mayor predisposición a la abrasión y a la caries radicular (4).

Miller describió una clasificación útil de los defectos recesivos tomando en consideración el recubrimiento radicular que se prevea como posible de obtener (1):

• Clase I: Recesión de tejido marginal no extendida hasta la unión mucogingival. No hay pérdida de hueso ni de tejido blando interdental.
• Clase II: Recesión de tejido marginal extendida hasta la unión mucogingival o que la excede. No hay pérdida de hueso ni de tejido blando interdental.

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