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272_DebocaenbocaCafé transparente. Tal vez influido por las broncas que recibía de su dentista, un eslovaco de 26 años empadronado en Kosice, que responde al nombre de David Nagy, se empeñó en conseguir un café incoloro para evitar el teñido de sus dientes. Pán Nagy, es decir, el señor Nagy en eslovaco, dice haber conseguido el café transparente, con todo su sabor pero nada de color. Esta bebida, bautizada como Clear Coffee, no contiene conservantes, ni estabilizadores, ni potenciadores artificiales del sabor, ni azúcar ni edulcorantes de ningún tipo, y sus dos únicos ingredientes, según su inventor, son granos de café de calidad y agua pura. Explica que en el proceso que lleva a eliminar el color del café también se pierde cafeína, que es repuesta añadiendo cafeína natural hasta proporcionar la cantidad deseada del alcaloide: 80 mg por botella. El tal Nagy no parece un genio de los negocios pues el precio de la botella es el mismo tanto si se solicita el paquete de seis unidades, como el de 12 o el de 18, a razón de dos euros por botella de 20 cl: 12, 24 y 36 euros, respectivamente. El precio se incrementa con el pago de los portes y el bisoño empresario cobra lo mismo por el envío de 12 o de 18 botellas: 27 euros. Para arrancar el negocio se puso en manos de indieGoGo, una plataforma a través de la que ha intentado lograr la financiación de su proyecto, una búsqueda de inversores que no ha llegado a buen puerto. Buscaba 35.000 euros para alquiler del local, la compra de café, etc., y en el plazo de dos meses que se había marcado para sacar adelante su Clear Coffee solo obtuvo 466 euros. Así es que el café transparente habrá de esperar un mejor momento para captar inversores. Los amantes del café seguirán tiñéndose los dientes porque, más que transparente, el de David Nagy se ha convertido en un café invisible.

272_DebocaenbocaLa banca pierde. Mediado el mes de julio se hizo pública una sentencia judicial que condenaba a Banif a pagar 4,5 millones de euros a un cliente por la mala comercialización de productos de riesgo a ahorradores. El banco había vendido productos de difícil comercialización a un matrimonio que invirtió 3,9 millones de euros en productos financieros complejos, como bonos estructurados y acciones de compañías poco seguras. Hasta aquí la noticia que, con ser interesante, no debería tener cabida en esta sección ni en esta revista. Si ocupa este espacio es porque el matrimonio que ha conseguido sentencia tan favorable (se les abona su inversión, más los intereses legales de los nueve años transcurridos desde la concesión de esos créditos y las costas procesales) está formado por una profesora y un… dentista. En Murcia ya se ha corrido la voz de la identidad del odontólogo en cuestión, que había solicitado en su momento el anonimato, por lo que en De boca en boca va a ser respetado.

272_DebocaenbocaLos pima y la diabetes. Los indios pima habitan a caballo entre Estados Unidos y México, repartidos en Arizona, Chihuahua y Sonora, en torno al río Gila, que también tiene gracia el nombrecito. Pues en esa zona, al parecer árida hasta más poder, habita esta tribu endogámica cuyos individuos han sido estudiados una y mil veces para conocer porqué los del sur son más sanos que los del norte, donde los índices de obesidad y diabetes superan la media de la población norteamericana, que ya es decir. Y la explicación está en los hábitos de vida que se dan a un lado y otro de la frontera de los dos países, incluida la alimentación, más hipercalórica en los del norte, que además han adoptado métodos de vida menos activos que los del sur, todavía trabajadores de la tierra. En un interesante curso de esos que se organizan en verano en El Escorial se habló de la diabetes y de estos pima como sujetos que demostraron que la genética no tiene que ver, en muchos casos, con la obesidad, sino la alimentación y el ejercico, o la falta de él. El doctor David Herrera puso ese ejemplo en su ponencia sobre Las repercusiones sistémicas de las enfermedades periodontales: diabetes. Un caso interesante.