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La calidad de la asistencia odontológica es cosa de todos

Carta abierta del Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España

265_Actialidad_Dr. Óscar CastroEn un momento como éste, en el que el Gobierno se está planteando revisar las funciones que deberían desempeñar los Colegios Oficiales, cabe reflexionar sobre cuál debería ser el futuro de nuestra Organización Colegial. Resulta, además, que el comienzo de un año nuevo siempre parece propicio para encauzar nuevas acciones con las que mejorar nuestra profesión. Por este motivo, no voy a dejar pasar la oportunidad para poner en común algunas de las principales líneas de actuación en las que estamos trabajando para 2015.

Han pasado ya seis meses desde mi elección como presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dentistas de España. Y aunque anteriormente fui vocal del Comité Ejecutivo, mi nueva condición al frente de la Organización Colegial ha hecho que deba asumir nuevas responsabilidades y adoptar decisiones, no siempre fáciles, con el fin de salvaguardar el buen ejercicio profesional de todos los dentistas que trabajan en España.

No cabe duda de que en los últimos años estamos siendo testigos de una dramática transformación en la forma de ejercer la Odontología. Por un lado, nos encontramos ante un descontrolado aumento del número de dentistas que cada año se matriculan en las facultades. Una situación que está provocando la masificación de las aulas y un empeoramiento de la calidad formativa.
Esta falta de planificación está haciendo que el número de dentistas que se gradúan supere ampliamente las necesidades de recursos humanos de nuestro país. Si tenemos en cuenta la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y la demanda asistencial odontológica en España, ya tenemos casi seis veces más dentistas de los que necesitamos. Como resultado de esta situación cabe destacar la precarización laboral y el riesgo de que algunos profesionales opten por realizar sobretratamientos. En definitiva, se está poniendo en peligro la calidad de nuestra práctica profesional.

Líneas prioritarias

Por este motivo, desde el Consejo General de Dentistas continuaremos con el empeño de llevar a cabo una adecuada planificación de los recursos sanitarios odontológicos para ajustar el número de egresados con el número de profesionales que se necesitan tanto en el ámbito público como en el privado. Seguiremos negociando con las autoridades competentes para que se instaure el númerus clausus en Odontología, tal y como ya existe en Medicina, lo que contribuirá a mejorar de forma significativa la formación de los dentistas y la calidad de la asistencia odontológica.

De la misma forma, estamos convencidos de la urgente necesidad de crear las especialidades oficiales en Odontología. En muy pocos años, la Odontología ha experimentado un profundo proceso de transformación. La irrupción de nuevas técnicas, nuevos tratamientos y materiales cada vez más sofisticados hace necesaria una formación más especializada que la que actualmente ofrece el Grado de Odontología. Nuestra sociedad ya nos está demandando un ejercicio profesional especializado y nuestros profesionales también. Por eso, en 2015, fortaleceremos nuestras alianzas con la Conferencia de Decanos de Odontología y las Sociedades Científicas para intensificar esta histórica demanda que venimos realizando a la Administración desde hace años y con la que se conseguiría una notable mejora asistencial y permitiría a los facultativos ejercer la profesión en igualdad de condiciones que los dentistas del resto de los países europeos donde sí están reconocidas las especialidades.

Y más allá del ámbito formativo, hay otro asunto realmente preocupante al que haremos frente sin ningún tipo de titubeo: la continua banalización de la asistencia sanitaria. La aparición de franquicias e intermediadores de seguros de salud ha contribuido a la progresiva mercantilización de los servicios sanitarios, equiparando la asistencia odontológica a meros productos de consumo. Se recurre para ello a campañas de publicidad agresivas y -en algunos casos- engañosas, prevaleciendo el aspecto empresarial y económico frente a los criterios de salud y ética profesional, lo que ha dado lugar a un nuevo modelo de intrusismo profesional cometido por comerciales que, disfrazados de dentistas, recomiendan a los pacientes los tratamientos que deben realizarse. Un claro atentado contra la salud pública. Un evidente fraude a la población. Y por eso, muchas de las acciones que emprenderemos en 2015 estarán encaminadas a luchar contra este tipo de prácticas espurias y delictivas que atentan de forma descarada contra nuestros principios éticos más elementales y ponen en serio peligro la salud de la población.

No me cabe ninguna duda de que cualquier sistema sanitario que se precie de ser moderno, competitivo y comprometido con las actuales características que rigen una atención de calidad, no puede conformarse con ofrecer una cartera de servicios basados exclusivamente en objetivos de equidad, eficiencia o solidaridad. En 2015, todos los dentistas debemos esforzarnos en introducir también elementos que aporten un mayor valor añadido a la asistencia sanitaria sin que perdamos, por ello, el norte de la asistencia odontológica que no es otro que defender y proteger la salud de la población a través de un servicio ético y de calidad. En las manos de cada uno de nosotros está que nuestros deseos se hagan realidad.

Os deseo un saludable 2015

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