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Yaiza Cuba: odontopediatra, divulgadora en salud oral infantil y creadora del perfil @dra_cuentadientes

La Dra. Yaiza Cuba.

Elegir un camino profesional no siempre es una línea recta. A veces empieza con una intuición, se transforma con la experiencia clínica y termina encontrando sentido en aquello que conecta vocación, conocimiento y compromiso con las personas. La trayectoria de la Dra. Yaiza Cuba, experta en Odontopediatría, es un ejemplo de cómo la formación puede abrir puertas inesperadas, ayudar a descubrir una mirada propia dentro de la Odontología y convertirse en el punto de partida de una carrera construida con rigor, curiosidad y propósito.

-¿Qué te llevó a elegir la Odontopediatría?
-Desde pequeña tenía muy claro que quería dedicarme al ámbito de la salud infantil y mi primera opción era estudiar Medicina para ser pediatra. Sin embargo, circunstancias académicas hicieron que me decantara por Odontología, una profesión que en aquel momento veía como una alternativa, pero que acabaría convirtiéndose en una auténtica vocación.

Durante la carrera descubrí la Odontopediatría, una disciplina que, sinceramente, desconocía por completo. Como muchas personas, yo también había crecido pensando que los dientes temporales tenían una importancia limitada porque “al final se caen”. Fue precisamente al profundizar en esta especialidad cuando comprendí el enorme impacto que la salud oral tiene en el desarrollo general del niño y cuando encontré el área profesional con la que realmente conecté.

Lo que más me atrajo de la Odontopediatría fue su marcado carácter preventivo e integral. La Odontopediatría ofrece la oportunidad de intervenir mucho antes, acompañando el crecimiento y desarrollo del paciente desde las primeras etapas de la vida. No solo observamos dientes; analizamos hábitos, funciones orales, respiración, sueño, alimentación, conducta y desarrollo craneofacial.

Esa visión global del paciente es, para mí, su principal elemento diferenciador. La salud oral infantil no puede entenderse de forma aislada, ya que está estrechamente relacionada con muchos aspectos del desarrollo físico y funcional del niño. Además, gran parte de los problemas que tratamos en la edad adulta tienen su origen, directa o indirectamente, en etapas tempranas de la vida.

Yaiza Cuba, doctora en Odontopediatría
Para la Dra. Yaiza Cuba, la salud oral infantil no puede entenderse de forma aislada.

-¿Qué formación o experiencia fue la que más te marcó en tu desarrollo profesional?
-Del Máster de Odontopediatría de la UIC guardo un recuerdo especialmente significativo de las clases de Odontología del bebé impartidas por la Dra. Camila Palma, así como de las estancias realizadas en el Hospital de Nens junto a la Dra. Ruth Mayné, una de las pioneras en el desarrollo de unidades específicas de Odontología del bebé en el ámbito hospitalario. Conocer su trabajo y su visión clínica supuso un punto de inflexión en mi desarrollo profesional.

Fueron precisamente ellas quienes me animaron a ampliar mi formación en Brasil, país considerado la cuna de la Odontología del bebé. Aquella experiencia marcó el inicio de una trayectoria orientada a profundizar en la atención odontológica durante los primeros años de vida y me llevó posteriormente a certificarme como IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant), convirtiéndome en la primera odontopediatra española en obtener esta acreditación.

Si tuviera que señalar el concepto que más ha influido en mi manera de entender la profesión, sería el de los “1.000 primeros días del bebé”, descrito por el Dr. David Barker. Este periodo, que abarca desde la gestación hasta los dos años de vida, representa una ventana crítica para el establecimiento de muchos de los determinantes de salud futuros.

Desde la Odontología, y especialmente desde la Odontología del bebé, tenemos la oportunidad de intervenir en aspectos tan relevantes como la alimentación, la lactancia, los hábitos de succión, el desarrollo orofacial o la prevención precoz de enfermedades. Comprender la trascendencia de esta etapa me ayudó a encontrar mi lugar dentro de la profesión y reforzó mi compromiso con una Odontología preventiva, basada en la evidencia científica y centrada en acompañar a las familias desde el inicio de la vida.

-¿Qué debe valorar un odontólogo antes de elegir un postgrado?
-Considero fundamental que intente imaginar cómo le gustaría desarrollar su práctica profesional dentro de cinco o diez años. Más allá de la especialidad en sí.

En mi caso, durante la carrera y posteriormente en el máster, fui descubriendo qué aspectos de la Odontología me resultaban más estimulantes y cuáles encajaban mejor con mi forma de entender la profesión. Las prácticas realizadas en el Hospital de Nens durante mi formación en la UIC fueron especialmente determinantes para confirmar mi interés por la Odontopediatría y, posteriormente, por la Odontología del bebé.

También recomendaría a los jóvenes que intenten exponerse al máximo a la realidad clínica antes de tomar una decisión. Observar cómo trabajan distintos profesionales, realizar estancias o compartir tiempo con equipos de diferentes disciplinas puede ayudar mucho a identificar aquello con lo que realmente conectan.

Por otra parte, no podemos ignorar que la formación de postgrado supone hoy una inversión importante, tanto a nivel económico como personal. Precisamente por ello merece la pena elegirla con criterio, valorando no solo el prestigio del programa, sino también si sus contenidos encajan con los objetivos profesionales de cada uno.

Y, aun así, creo que es importante dejar espacio para la evolución personal. Nuestra trayectoria profesional no tiene por qué estar completamente definida desde el principio.

Por último, confío en que el futuro desarrollo de las especialidades odontológicas en España aporte una mayor claridad formativa y profesional. Mientras tanto, recomendaría apostar por programas universitarios sólidos, mantener una formación continuada de calidad e implicarse activamente en las sociedades científicas.

-¿Qué errores se repiten al comunicar sobre la salud oral infantil?
-Vivimos en una época en la que las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información en salud para muchas familias. Esto tiene enormes ventajas, pero también implica ciertos riesgos cuando la información que circula no está adecuadamente respaldada por la evidencia científica.

El problema es que, en el entorno digital, la información rigurosa convive con mensajes poco precisos o directamente erróneos, lo que genera “infoxicación”: una sobrecarga de información que, lejos de ayudar a las familias, puede generar confusión.

Por todo ello, considero fundamental que los profesionales sanitarios mantengamos una formación actualizada y comuniquemos mensajes basados en la evidencia. Algo tan aparentemente sencillo como explicar cuándo empezar a cepillar los dientes o qué pasta dental utilizar puede tener un impacto muy relevante en la salud oral futura de nuestros pacientes.

-Tu perfil @dra_cuentadientes ha crecido mucho en Instagram. ¿Por qué decidiste emprender en redes?
-Hay una frase de la película Origen que suelo utilizar cuando imparto conferencias sobre divulgación sanitaria y redes sociales: las ideas son extraordinariamente poderosas porque, una vez que se instalan en nuestra mente, son difíciles de cambiar. Por eso considero que los profesionales sanitarios tenemos una oportunidad —y en cierta medida también una responsabilidad— de participar en la conversación pública aportando mensajes fiables y comprensibles.

Mi objetivo al crear @dra_cuentadientes fue precisamente ese: contribuir a la prevención y a la educación para la salud. Siempre he creído que una familia bien informada está en mejores condiciones de tomar decisiones que favorezcan la salud de sus hijos.

Con el tiempo descubrí además otro valor añadido de la divulgación digital: la posibilidad de construir una red profesional sólida. Mi práctica clínica está muy vinculada a la Odontología del bebé, la lactancia y la anquiloglosia, ámbitos en los que el trabajo interdisciplinar es fundamental. Logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, otorrinolaringólogos y otros profesionales forman parte del abordaje de muchos pacientes.

Las redes sociales me han permitido conectar con profesionales de gran nivel de toda España, generar sinergias y facilitar derivaciones más precisas cuando las familias necesitan una atención complementaria.

-¿Cómo encontrar el equilibrio entre hacer contenido cercano y mantener el rigor científico?
-Recordando que el objetivo de la divulgación no es simplificar la ciencia hasta desvirtuarla, sino hacerla comprensible sin perder su esencia. En mi caso, siempre he tenido facilidad para comunicar y, además, soy una persona que aprende muy bien a través de comparaciones y metáforas. Por eso, la forma en la que divulgo en @dra_cuentadientes es muy similar a la forma en la que explico las cosas en consulta o incluso en mi entorno personal: intento traducir conceptos complejos a un lenguaje accesible para cualquier familia.

La Odontopediatría, además de conocimiento científico, exige una gran capacidad de comunicación. Trabajamos con niños y con sus familias, por lo que aprender a generar confianza y transmitir mensajes de forma clara forman parte de nuestra práctica diaria. En redes sociales ocurre algo parecido: cada profesional acaba desarrollando una forma propia de comunicar, y en mi caso esa identidad pasa por acercar la evidencia científica con ejemplos cotidianos que faciliten su comprensión.

Sin embargo, el verdadero reto no es hacer la información cercana, sino evitar que la simplificación genere interpretaciones erróneas o alarmismo. A menudo intentamos condensar en unos segundos de vídeo o en una publicación conceptos que proceden de años de formación, experiencia clínica e investigación. Y ahí existe el riesgo de que algunos mensajes pierdan matices importantes.

El rigor científico no consiste únicamente en transmitir información correcta, sino también en comunicar sus límites, sus matices y el contexto en el que debe interpretarse. La divulgación sanitaria tiene un enorme potencial, pero debe ayudar a las familias a comprender mejor la salud, no a pensar que todas las situaciones pueden resolverse con respuestas simples o universales.

Ante todo, intento que mis contenidos sean cercanos en la forma, pero rigurosos en el fondo.

Yaiza Cuba, doctora en Odontopediatría
La Dra. Yaiza Cuba recomienda mantener una formación conti-nuada de calidad.

-¿Qué límites te marcas entre divulgación, consulta individual, marketing y educación sanitaria?
-Uno de los principales límites que he tenido que aprender a establecer es el relacionado con la gestión del tiempo. Compatibilizar la actividad clínica, la divulgación, la formación continuada y posibles colaboraciones requiere organización y, sobre todo, reservar espacios para la vida personal. En mi caso, detrás de @dra_cuentadientes no hay un equipo de comunicación; soy yo quien crea los contenidos, gestiona las redes y dedica tiempo a aprender herramientas que permitan mejorar la calidad de lo que comparto. Por eso he aprendido que poner límites también es una forma de cuidar la sostenibilidad del proyecto.

Desde el punto de vista profesional y ético, tengo muy clara la diferencia entre divulgación, educación sanitaria y marketing. La divulgación debe tener como objetivo principal acercar conocimiento útil y basado en la evidencia a las familias. La consulta individual, por su parte, requiere una valoración personalizada que nunca puede sustituirse a través de una publicación o un mensaje en redes sociales. Intento recordar siempre que las redes pueden orientar, pero no diagnosticar ni tratar.

En cuanto a las colaboraciones con empresas, mi criterio es sencillo: solo puedo recomendar aquello que recomendaría en mi práctica clínica. Cuando participo en una campaña, dedico tiempo a revisar la evidencia científica disponible, conocer en profundidad el producto y asegurarme de que está alineado con los principios que defiendo en consulta y en mi actividad divulgativa.

La confianza de las familias es un valor que se construye durante años y que puede perderse muy rápido si no existe coherencia entre lo que se comunica y lo que realmente se practica.

Por eso intento que cualquier actividad divulgativa o colaboración mantenga un mismo denominador común: aportar valor a las familias y a los pacientes desde el rigor científico, la transparencia y la coherencia profesional.

-¿Qué has aprendido de las familias a través de Instagram?
-Si algo me han enseñado las redes sociales es que la salud bucodental infantil preocupa mucho más a las familias de lo que a veces imaginamos desde la consulta. A través de Instagram recibo preguntas sobre cuestiones muy concretas del día a día —desde qué pasta dental utilizar hasta qué tipo de vaso de aprendizaje elegir o cómo actuar ante determinadas situaciones cotidianas— y eso refleja un interés creciente por la prevención y por la promoción de hábitos saludables desde los primeros años de vida.

Creo que estamos viviendo un momento especialmente positivo para la Odontopediatría. Cada vez más familias entienden que prevenir es mejor que tratar y buscan información antes de que aparezcan los problemas.

Las redes también me han permitido conocer mejor cuáles son las principales inquietudes, dudas y necesidades de las familias fuera del entorno clínico. En consulta vemos una parte de la realidad, pero Instagram ofrece una ventana a las preocupaciones que surgen en casa.

Una situación que me ha llamado la atención es la cantidad de consultas relacionadas con traumatismos dentales que llegan a través de redes sociales. Evidentemente, una red social nunca sustituye una valoración clínica, pero sí puede ser una herramienta útil para ofrecer orientación inicial y pautas básicas de actuación mientras la familia accede a la atención profesional adecuada.

Instagram me ha permitido comprender mejor las preocupaciones reales de las familias y confirmar algo que considero muy positivo: la salud oral infantil ocupa cada vez un lugar más relevante dentro de las prioridades de muchos padres y madres.

-¿Qué papel pueden tener las redes sociales en la mejora de la salud pública oral infantil?
-Nunca habíamos tenido una herramienta con tanta capacidad para hacer llegar mensajes de salud a un número tan elevado de personas en tan poco tiempo. Bien utilizadas, las redes sociales permiten acercar la prevención y la educación sanitaria allí donde las familias ya están buscando información.

En el ámbito de la salud oral infantil, uno de los grandes retos sigue siendo que el conocimiento científico llegue realmente a las familias. Muchas campañas institucionales cuentan con excelentes contenidos, pero no siempre alcanzan la visibilidad necesaria. A veces existe una desconexión entre quienes generan la información y quienes finalmente deberían recibirla.

Las administraciones sanitarias, los colegios profesionales y las sociedades científicas podrían beneficiarse aún más de la colaboración con profesionales que ya realizan divulgación rigurosa en redes sociales. No se trata de sustituir los canales tradicionales, sino de complementarlos con herramientas que hoy forman parte de la vida cotidiana de la mayoría de la población.

La prevención es, en esencia, educación. Y para educar es necesario comunicar de forma efectiva. Además, las redes tienen la ventaja de permitir una comunicación más cercana y bidireccional. Cuando se utilizan con rigor científico, responsabilidad y vocación educativa, pueden convertirse en un auténtico aliado de la salud pública y multiplicar el impacto de cualquier estrategia preventiva.

-¿Qué consejo darías a un/a odontólogo/a que quiere divulgar?
-Lo primero sería animarle a dar el paso. Más allá de su evidente utilidad para acercar información de salud a la población, las redes ofrecen dos ventajas especialmente interesantes para quienes están comenzando su carrera. La primera es la posibilidad de construir una red profesional sólida. Gracias a ellas es posible conectar con compañeros, docentes y referentes de distintas disciplinas, generando colaboraciones y oportunidades que difícilmente surgirían de otra manera.

La segunda es la actualización continua. Hoy en día muchas actividades formativas, congresos, publicaciones científicas o cursos de interés llegan antes —e incluso exclusivamente— a través de las redes sociales. Utilizadas con criterio, pueden convertirse en una excelente herramienta para mantenerse al día y seguir creciendo profesionalmente.

Eso sí, mi recomendación sería empezar siempre desde la autenticidad y el rigor. No creo que el objetivo deba ser acumular seguidores, sino aportar valor. Las redes son una magnífica plataforma para compartir conocimiento, pero también exigen responsabilidad, especialmente cuando hablamos de salud.

Además, divulgar tiene un efecto muy positivo sobre el propio profesional: obliga a estudiar, revisar conceptos y cuestionarse continuamente si lo que se comunica está realmente respaldado por la evidencia científica. En cierto modo, enseñar también es una forma de seguir aprendiendo.

Yaiza Cuba, doctora en Odontopediatría
La Dra. Yaiza Cuba durante su conferencia en la XLVII Reunión Anual de la SEOP.

Durante los primeros años de ejercicio profesional solemos tener una enorme curiosidad y muchas ganas de crecer. Me gusta mucho la conocida frase de Steve Jobs, “Stay hungry, stay foolish”, porque refleja muy bien esa actitud de aprendizaje permanente que debería acompañarnos durante toda la carrera profesional. Las redes pueden ser un excelente vehículo para mantener viva esa inquietud, compartirla con otros compañeros y contribuir, al mismo tiempo, a mejorar la educación sanitaria de la población.

Si tuviera que resumirlo en una idea, sería esta: divulgar no debería entenderse como una estrategia de visibilidad, sino como una extensión natural del compromiso que tenemos como profesionales sanitarios con la educación, la prevención y la mejora de la salud de nuestros pacientes.

La Dra. Yaiza Cuba es odontóloga especializada en Odontopediatría, con dedicación clínica a la atención bucodental infantil y especial interés en la Odontología del bebé, la lactancia, la anquiloglosia, la prevención y la divulgación sanitaria dirigida a familias.

Yaiza Cuba es licenciada en Odontología por la Universidad de Santiago de Compostela y cuenta con un Máster en Odontopediatría Integral y Hospitalaria por la Universitat Internacional de Catalunya. También figura como experta en Odontología del bebé por la Faculdade de Odontologia da APCD, en São Paulo, y realizó el Máster Universitario de Profesorado por la Universidad Alfonso X el Sabio.

Es profesora del postgrado de Odontopediatría de la Universidad Alfonso X el Sabio, profesora del Máster de Odontopediatría y Ortodoncia Interceptiva del CEU, Máster de Odontopediatría Integral y Hospitalaria de la UIC y, recientemente, ha empezado a colaborar también con el Máster de Odontopediatría de la Universidad de Salamanca; también es profesora en programas de UEMC-ISNUT relacionados con medicina del sueño y lactancia materna y es directora de postgrado universitario en Anquiloglosia de la misma universidad.

Desarrolla su práctica clínica en Odontopediatría exclusiva. Uno de los aspectos más diferenciales de su perfil es su labor como divulgadora científico-dental en @dra_cuentadientes.

“Si tuviera que destacar una habilidad sería la capacidad de relacionarnos con las personas. Por mucho que la tecnología y la inteligencia artificial sigan avanzando, estoy convencida de que la esencia de nuestra profesión seguirá estando en la relación personal con el paciente.

Por eso creo que la formación odontológica debería reforzar aspectos como la comunicación, la escucha activa, la gestión emocional y la capacidad de generar confianza.

Por otra parte, considero que el pensamiento crítico es una competencia cada vez más necesaria. Vivimos en una época de sobreinformación en la que tanto profesionales como pacientes estamos expuestos a una cantidad inmensa de contenidos. Aprender a analizar la evidencia científica, distinguir información rigurosa de la que no lo es y mantener una actitud de aprendizaje continuo resulta fundamental para ejercer una Odontología de calidad.

En mi caso, esa inquietud por seguir desarrollando habilidades humanas me llevó a incorporarme a GaliClown, una asociación de payasos de hospital que trabaja con niños ingresados y que ofrece formación en comunicación, escucha activa y gestión emocional. Es una experiencia que me ha ayudado a crecer tanto personal como profesionalmente y que refuerza una idea que considero esencial: antes de ser buenos odontólogos, debemos esforzarnos por ser buenas personas.

La excelencia clínica es importante, pero la capacidad de acompañar, comprender y comunicar es lo que realmente convierte a un profesional sanitario en alguien capaz de dejar huella en sus pacientes”.

“La responsabilidad del profesional existe desde la primera publicación, independientemente del número de seguidores. Cuando un profesional sanitario comparte información en redes sociales, está participando en la educación sanitaria de las personas que le leen y, por tanto, tiene el deber de hacerlo con el máximo rigor posible.

La información es una herramienta muy poderosa. Cuanto mayor es el alcance de un mensaje, mayor debe ser también el compromiso con la calidad y la veracidad de lo que se comunica. Las redes sociales permiten llegar a miles de familias, pero también amplifican cualquier error o imprecisión, por lo que es fundamental ser especialmente cuidadosos.

Con el tiempo he percibido que muchas personas depositan una gran confianza en los profesionales a los que siguen. Esa confianza es un privilegio, pero también una enorme responsabilidad. Por eso intento que mis publicaciones no transmitan simplemente mi opinión, sino que estén fundamentadas en la mejor evidencia científica disponible en cada momento.

La divulgación sanitaria no debería basarse en quién habla, sino en la solidez de la información que se comparte. La ciencia evoluciona constantemente y nuestro papel es trasladar ese conocimiento de forma comprensible, honesta y actualizada, reconociendo también las limitaciones y los matices cuando existen”.

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