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Toggle- Más información no siempre significa más conocimiento
- IA: acceso inmediato al conocimiento, pero no criterio científico
- Los errores que siguen comprometiendo la investigación clínica
- La evidencia científica, uno de los pilares de la atención sanitaria moderna
- Una respuesta formativa a una necesidad creciente
Según los expertos, estamos viviendo la edad de oro de la investigación en este ámbito, aunque reconocen que la acumulación de investigación plantea algunos retos, como la heterogeneidad metodológica o la calidad de algunas publicaciones.
Nunca antes se había investigado tanto en Periodoncia e Implantología como ahora. Según los datos disponibles en PubMed, el principal buscador internacional de literatura biomédica, actualmente existen alrededor de 130.000 artículos científicos publicados en estas disciplinas. Lo más llamativo es que más de 80.000 de esos trabajos -cerca del 60% del total- se han publicado en los últimos quince años, mientras que aproximadamente 44.000 estudios, es decir, un tercio de toda la producción científica acumulada en la historia de ambas especialidades, han visto la luz desde 2020.
“La aceleración es todavía más evidente si se observa la producción reciente: solo durante 2025 se publicaron cerca de 9.000 artículos científicos relacionados con la Periodoncia y los implantes dentales”, subraya la Prof. Elena Figuero Ruiz, profesora titular de Periodoncia y vicedecana de Calidad y Relaciones Internacionales de la Facultad de Odontología de la UCM.
Estas cifras reflejan lo que muchos expertos consideran una auténtica edad de oro de la investigación odontológica. Sin embargo, también plantean un nuevo desafío para los profesionales sanitarios: “cómo mantenerse actualizados y, sobre todo, cómo distinguir la evidencia científica sólida de la información poco relevante, sesgada o metodológicamente deficiente”, apunta el Prof. Mariano Sanz Alonso, catedrático de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y una de las figuras más influyentes de la Odontología mundial.
Más información no siempre significa más conocimiento
La rápida expansión del conocimiento científico ha transformado profundamente la forma de ejercer la Odontología. Nuevos biomateriales, avances diagnósticos, técnicas regenerativas, innovaciones digitales y una producción científica creciente ofrecen oportunidades inéditas para mejorar la atención a los pacientes.
Sin embargo, disponer de más información no siempre implica tomar mejores decisiones. “Vivimos en la era de la Odontología basada en la evidencia, pero también en la era de la infoxicación”, explica la profesora Figuero. A su juicio, el principal riesgo es asumir que toda la información publicada posee el mismo valor científico. “Publicar mucho no siempre equivale a publicar bien. Si un clínico no sabe interpretar críticamente un artículo, corre el riesgo de aplicar en sus pacientes tratamientos basados en estudios con metodologías defectuosas o conclusiones sesgadas”, advierte.
Por ello, los expertos consideran que la verdadera competencia diferencial ya no consiste únicamente en acceder a la información, sino en desarrollar la capacidad de analizarla, interpretarla y aplicarla correctamente.
IA: acceso inmediato al conocimiento, pero no criterio científico
A este escenario se suma la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas que están revolucionando el acceso al conocimiento científico.
“La investigación en Odontología no es inmune a los avances científicos y tecnológicos que se están produciendo en todas las ramas de las ciencias de la salud”, afirma el profesor Sanz Alonso. Según explica, las tecnologías de inteligencia artificial permiten localizar en segundos publicaciones científicas, revisiones sistemáticas y hallazgos recientes que hace apenas unos años requerían largas búsquedas bibliográficas.
No obstante, el catedrático de la UCM considera que la tecnología no elimina la necesidad de desarrollar pensamiento crítico. “Las tecnologías de inteligencia artificial nos permiten acceder muy rápidamente a las publicaciones y hallazgos más actuales e innovadores, pero siempre necesitaremos la capacidad de evaluar críticamente dicha información y, al mismo tiempo, ser capaces de diseñar y realizar investigaciones clínicas de calidad”, señala.
En este contexto, los expertos coinciden en que el acceso al conocimiento ha dejado de ser el principal problema. El verdadero reto consiste ahora en adquirir las competencias necesarias para interpretar correctamente la evidencia disponible.
Los errores que siguen comprometiendo la investigación clínica
La creciente producción científica también ha puesto de manifiesto carencias metodológicas que siguen apareciendo en numerosos proyectos de investigación. Según Elena Figuero, uno de los errores más frecuentes consiste en comenzar a recopilar información sin haber diseñado previamente un protocolo de investigación sólido.
“Muchos profesionales acumulan cientos de casos clínicos en una tabla de Excel y, al finalizar, acuden al estadístico preguntando qué pueden obtener de esos datos. Con frecuencia la respuesta es que no se puede extraer ninguna conclusión válida porque el estudio presenta sesgos, carece de grupo control adecuado o no ha sido planificado correctamente desde el inicio”, apunta la vicedecana de Calidad y Relaciones Internacionales de la Facultad de Odontología de la UCM.
A ello se suman otros problemas habituales como tamaños muestrales insuficientes, ausencia de planificación estadística, falta de autorización ética, errores en la recogida de datos o desconocimiento de las principales guías internacionales de publicación científica. Para los expertos, evitar estos errores resulta fundamental para garantizar investigaciones fiables y útiles para la práctica clínica.
La evidencia científica, uno de los pilares de la atención sanitaria moderna
La creciente relevancia de la investigación clínica responde también a un cambio profundo en la forma de entender la asistencia sanitaria. Actualmente, la denominada Odontología basada en la evidencia propone que las decisiones clínicas se apoyen en tres elementos fundamentales: la mejor evidencia científica disponible, las preferencias del paciente y la experiencia del profesional.
“No se puede ejercer cualquier especialidad médica u odontológica sin aplicar la evidencia de la investigación clínica en el tratamiento de los pacientes”, afirma Mariano Sanz.
Por ello, tanto investigadores como clínicos necesitan desarrollar habilidades que les permitan evaluar críticamente ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis, identificar limitaciones metodológicas y detectar áreas de conocimiento todavía insuficientemente exploradas. “La investigación ya no es un complemento exclusivo de los profesores de universidad; es una competencia necesaria para cualquier clínico que aspire a la excelencia y a la vanguardia en su práctica diaria”, aclara la Prof. Figuero, quien considera que “pasar de ser un mero consumidor de información a convertirse en un generador de conocimiento científico te sitúa en otro nivel profesional”.
Una respuesta formativa a una necesidad creciente
Precisamente para responder a este nuevo escenario, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación SEPA han impulsado el programa internacional de posgrado “Research Methodology in Periodontology, Implant Dentistry and Oral Tissue Regeneration”. “La alianza académica y científica de la UCM y SEPA consolida una estrategia de éxito basada en la calidad, el rigor y una excelente organización”, destaca Mariano Sanz. Para Elena Figuero, esta colaboración constituye un auténtico sello de excelencia: “Ambas instituciones juntas ofrecen un entorno educativo insuperable”.
“Tradicionalmente, la formación en investigación se ha transmitido de forma fragmentada o excesivamente teórica”, señala Elena Figuero, quien destaca que “este curso es diferencial porque sistematiza la metodología de investigación aplicada exclusivamente a la Periodoncia, los implantes dentales y la regeneración de tejidos orales”. Para Mariano Sanz, no cabe duda que “actualmente no existen formaciones similares en el ámbito internacional”.
La formación, que se desarrollará entre enero y junio de 2027, combina enseñanza presencial en Madrid y formación online, y está dirigida a profesionales interesados en adquirir competencias avanzadas en metodología científica, bioestadística, diseño de estudios, comunicación científica e investigación clínica aplicada. La estructura académica combina una sólida base metodológica con aplicaciones clínicas específicas.
Según los directores de esta formación de excelencia, los profesores Elena Figuero y Mariano Sanz, “el objetivo último es ayudar a que los profesionales pasen de ser simples consumidores de información científica a convertirse en profesionales capaces de interpretarla, cuestionarla, generar nuevo conocimiento y trasladarlo de forma rigurosa a la práctica clínica”.
El programa también dedica una atención especial a una dimensión frecuentemente olvidada en la formación investigadora: la comunicación científica. “Se puede realizar una investigación brillante, pero si no se sabe comunicar siguiendo los estándares internacionales, las revistas de alto impacto la rechazarán”, advierte Elena Figuero.
Se trata de responder así a una necesidad que parece cada vez más evidente en un contexto donde el volumen de información científica crece a un ritmo sin precedentes y donde la capacidad para separar la evidencia del ruido se ha convertido en una de las competencias más valiosas para los profesionales sanitarios del futuro. Según Mariano Sanz, “el futuro de la Odontología dependerá cada vez más de profesionales capaces de combinar excelencia clínica, pensamiento crítico y conocimiento científico”.


