Implantes dentales con superficie osteoconductiva para la rapidez de la osteointegración y con alta resistencia mecánica
Figura 3. Estructura de titanato de sodio sobre una partícula de SiC.

Citius-Fortius

Superficies bioactivas mediante tratamiento termoquímico (ContacTi). Citius

El objetivo de este tratamiento sería que el implante dental fuera rugoso obtenido mediante proyección de alúmina, en el que vimos que la osteointegración era muy favorable a partir de las 4 semanas y formar una capa bioactiva para acelerar el proceso de osteointegración. Se trata de conseguir una capa apatítica en superficie, que tuviera el mismo contenido mineral que el hueso humano y que no fuera un recubrimiento. Sino que la unión con el óxido de titanio del anodizado del implante dental fuera un enlace químico fuerte para evitar los desprendimientos y la falta de fiabilidad de la capa bioactiva.

Además, la capa de apatita debía ser cristalina para evitar las posibles disoluciones con los medios fisiológicos. Se trata de hacer una capa bioactiva y que sea osteoinductora/osteoconductora, que fuera inducir la formación de hueso desde la superficie del implante dental.

Asimismo, la capa no debe variar la rugosidad del implante granallado ya que esta rugosidad nos garantiza, desde el punto de vista morfométrico, una buena respuesta biológica. La capa rugosa multiplica casi 10 veces la superficie específica en la que puede generarse hueso y asegura una buena fijación mecánica. Ahora, queremos que la fijación biológica y la aceleración de la formación de hueso se catalice por esta nueva capa (1-3).

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