Shutterstock/ Por Pe3k
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La dentadura es cada vez más una fuente inacabable de información capaz de modificar o mantener la identidad y características de los individuos. La ciencia forense avanza a pasos agigantados y los análisis que se hacen a las piezas dentales contribuyen a asentar o destruir leyendas. Ahora se ha confirmado que Hitler era, como se sospechaba, un recalcitrante vegetariano, obligado, al parecer por las secuelas que le dejó el envenenamiento causado por el gas mostaza cuando el joven Adolf era un simple soldado del ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. A consecuencia de la intoxicación los médicos le recomendaron que no comiera carne nunca más y parece ser que lo cumplió a rajatabla.

Es lo que se desprende del análisis pormenorizado que se ha hecho ahora de la dentadura hallada en el búnker donde el dictador nazi se suicidó. Una vez más los dientes han contribuido a desvelar un misterio histórico, pues eran muchos los que dudaban por falta de pruebas concluyentes que Hitler se hubiera suicidado. Los soldados soviéticos que el 8 de mayo de 1945 encontraron con un disparo en la cabeza el cadáver del führer calcinado –como él mismo había ordenado– acudieron inmediatamente a la consulta del dentista del líder del III Reich, donde comprobaron que las piezas halladas coincidían con las radiografías guardadas en la consulta del estomatólogo berlinés.

El reciente estudio, realizado por un especialista forense francés, determina que en los dientes no se han encontrado restos musculares lo que vendría a demostrar que Hitler excluyó la ingesta de todo tipo de carnes en su dieta. Tampoco era especialmente cuidadoso en cuestión de higiene dental, dadas las acumulaciones de calcio y fósforo halladas en la superficie de los dientes, de los que solo tenía cuatro sanos, completando su dentadura una sucesión de prótesis, reconstrucciones y puentes, que vienen a determinar que tenía «enormes dificultades y molestias para comer», explica Philippe Charlier, cabeza visible del equipo de especialistas del hospital Max Fourestier de Nanterre, que ha tenido acceso a los históricos restos del tirano de origen austriaco. Ahora se cree que esos continuos trastornos intestinales en forma de indigestiones y flatulencias –se han hallado restos de fármacos gástricos en la dentadura– contribuyeron también a que Hitler se hiciera vegetariano a la fuerza y que por extensión quisiera eliminar la carne en la dieta de todo ser humano –también a la fuerza, claro– cuando se hiciera con el poder absoluto del globo terráqueo. El führer creía que comer carne era «perjudicial para la humanidad», dicen que dijo su ministro de propaganda, Joseph Goebels. Para que luego digan que los seguidores del vegetarianismo y del veganismo son de espíritu más tranquilo y sosegado que los carnívoros amantes del chuletón. Aunque también puede que este individuo venga a ser la enorme, gigantesca, triste y trágica excepción que confirma la regla.

Shutterstock/ Por Serg64