Dra. Laura San Martín, Investigadora de la UEMC

Profesora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), la Dra. San Martín y su equipo centran su trabajo en la Odontología Mínimamente Invasiva (OMI). Su último proyecto es el análisis genético salival, investigación centrada en la detección de biomarcadores ante la predisposición de un individuo a presentar patologías bucodentales, principalmente caries y enfermedad periodontal.

—¿En qué líneas de investigación está trabajando actualmente?
—Nuestro grupo de investigación presenta principalmente tres líneas basadas en un enfoque mínimamente invasivo: estar orientadas al avance de técnicas diagnósticas, individualización de tratamientos en Odontología y mejora de la calidad de vida de los pacientes mediante la transferencia de conocimiento de la investigación desarrollada.

La apertura de nuevos horizontes en el marco asistencial en Odontología hace posible la interrelación con otras disciplinas, especialmente en las áreas de la genética, ingeniería tisular y microbiología.
Un punto de conexión que hemos desarrollado desde nuestro equipo de trabajo ha sido a través de técnicas de extracción de ADN en muestras salivales y en mucosa oral. También hemos diseñado un prototipo, con un sistema singular, que permite de forma ergonómica sostener un cepillo de dientes (u otro utensilio similar que deba ser asido manualmente) favoreciendo su manipulación e impidiendo que se pueda caer. Algunos de estos proyectos han recibido el reconocimiento del Plan T-CUE (Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa), premiados en la categoría de iniciativa empresarial.

—¿Cómo definiría la Odontología Mínimamente Invasiva?
—La Odontología Mínimamente Invasiva (OMI) es una filosofía de trabajo que implica a todas las especialidades de la Odontología, y tiene como objetivo la máxima preservación de la salud y de las estructuras dentales del paciente y, por lo tanto, también de su función y estética.

Actualmente, en Odontología existe una clara tendencia, al igual que en el resto de las Ciencias Biomédicas, hacia el desarrollo de técnicas cada vez más conservadoras y procedimientos que permitan la preservación de tejidos dentales.

El avance tecnológico en Odontología, entre ellos, la incorporación de sistemas de visualización 3D, la magnificación y la microscopía en la clínica dental, permiten una mayor precisión en los diagnósticos y tratamientos.

Nuevas líneas de investigación como el desarrollo de biomateriales, análisis genéticos salivales y la regeneración e ingeniería de tejidos dentales, entre otros, son fundamentales en la evolución de la filosofía OMI. En un futuro próximo, la restitución de tejidos dañados autólogos va a prevalecer sobre la sustitución mediante aloinjertos, xenoinjertos o injertos de origen aloplásticos o sintéticos. En definitiva la OMI, no es solo la realización de restauraciones mínimamente invasivas sino un concepto innovador mucho más amplio, y una nueva forma de entender la praxis odontológica.

—¿Qué ventajas aportan las técnicas mínimamente invasivas al sector odontológico?
—Una práctica clínica basada en OMI mejora la calidad, efectividad y pronóstico de los tratamientos, con unos resultados más predecibles y un menor «coste biológico». El perfil del paciente también ha cambiado, lo que hace que se implique más en el autocuidado, mantenimiento o la recuperación de su salud, demandando cada vez tratamientos menos invasivos. Este modelo de práctica clínica, además, permite una asistencia con menor estrés para el paciente y para el equipo de profesionales.

El desarrollo de la filosofía OMI implica una apuesta por la innovación, cierta inversión en tecnología y una implementación de protocolos de trabajo, por lo que su incorporación está relacionada con un modelo orientado a la calidad y excelencia profesional, proporcionando una diferenciación de la clínica dental.

—¿Cuáles han sido los avances más recientes al respecto desde el punto de vista de la investigación?
—En los últimos meses nos hemos centrado en el avance de los métodos diagnósticos mediante el análisis genético salival (detección de biomarcadores) para comprobar la predisposición de un individuo a presentar patologías sistémicas y bucodentales, principalmente caries y enfermedad periodontal.
Con ello, se obtiene una información que permite, por un lado, realizar diagnósticos precoces y por otro, un enfoque de terapia individualizada para cada paciente.

—¿En qué consiste el proyecto que acaban de presentar del análisis genético salival?
—Este proyecto se basa en el análisis de biomarcadores con mutaciones asociadas a la predisposición genética o vulnerabilidad hacia determinadas enfermedades mediante muestras de saliva y mucosa bucal que contienen ADN.

Para ello, realizamos el aislamiento del material genómico, y, mediante técnicas de biología molecular, obtenemos copias del fragmento de ADN. En concreto, se realiza la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR-polymerase chain reaction) para su amplificación.

Posteriormente, para la interpretación y visualización de los resultados, se separan las moléculas mediante la técnica de electroforesis, se aplica bromuro de etidio y se someten a luz ultravioleta para comparar las muestras con un control.

—¿Qué es capaz de predecir y qué información aporta en lo que a Odontología se refiere?
—El análisis genético desarrollado permite determinar la predisposición genética de un individuo a padecer patologías sistémicas, bucodentales, datos metabólicos así como la predisposición a presentar hipersensibilidad ante ciertos materiales empleados en Odontología.

La prueba de ADN ofrece el análisis de marcadores genéticos de más de 29 enfermedades genéticas y 320 marcadores genéticos. Patologías sistémicas como: celiaquía, diabetes mellitus, enfermedad de Crohn, EII, artritis reumatoide, osteoporosis, enfermedad coronaria, son fácilmente detectables a través de esta prueba. También se pueden evaluar otros parámetros como los niveles de cortisol, estrógenos, testosterona, marcadores inflamatorios, autoinmunes o valoración de la masa ósea.

La asociación genética de patologías bucodentales tiene especial interés, ya que permite su prevención, intervención temprana y optimización del tratamiento.

—Han diseñado un kit con aplicación clínica para la recogida de muestras y un protocolo de utilización ¿Puede explicarnos con detalle en qué consisten? ¿Qué ventajas presentan respecto a las técnicas convencionales?
—Los kits de análisis genéticos están diseñados para que el odontólogo y/o personal auxiliar puedan realizar la toma de la muestra salival en el gabinete, de una forma rápida, sencilla e indolora.

Este test se puede realizar en pacientes de cualquier edad, no presenta efectos secundarios ni contraindicaciones descritas y su método de transporte y conservación es menos exigente que el de una muestra sanguínea. El ADN obtenido a partir de muestras de saliva y mucosa bucal presenta la misma calidad que los analizados en una muestra de sangre. Estos análisis presentan una elevada evidencia científica y permiten trabajar con una predictibilidad del 98%, por lo que son muy fiables.

Para la Dra. San Martín, la filosofía OMI implica una apuesta por la innovación.

Las muestras recogidas en el gabinete dental son posteriormente enviadas al laboratorio para su análisis, especificando la patología que debe ser estudiada. En un periodo de siete días se remiten los resultados analizados al profesional, para que puedan ser entregados al paciente. Cuando el profesional contacta con nosotros, se le proporciona todo el material necesario, así como las instrucciones para un correcto protocolo de utilización.

—¿Cuál está siendo o cree que será la acogida por parte de los clínicos en la consulta dental?
—Estamos en plena promoción y presentación del test de análisis salival y hemos recibido numerosas solicitudes de información y peticiones de kits genéticos. Durante los próximos meses, desarrollaremos cursos y talleres de formación a nivel nacional e internacional para ofrecer a los profesionales los conocimientos necesarios para la incorporación de esta técnica en las clínicas dentales.

La praxis odontológica ha evolucionado muy rápido en los últimos años. Los profesionales ya enfocan los tratamientos con un abordaje integral y presentan una actitud muy positiva ante la innovación e incorporación de técnicas que le ayuden a realizar diagnósticos más precisos. Este modelo de trabajo permite una diferenciación y aproximación hacia la excelencia profesional: calidad asistencial, satisfacción del paciente y rentabilidad.

—Otro proyecto en el que está trabajando es H-Smile ¿Cómo surgió la idea y cuál es el principal objetivo de este prototipo?
—H-Smile es un proyecto que nace con el objetivo de cubrir las necesidades detectadas en determinados colectivos de población (pacientes con movilidad limitada, pacientes infantiles…) que puedan presentar ciertas dificultades para llevar a cabo una correcta higiene bucodental. El diseño de HTB Brush se basa en un sistema de propulsión neumática que facilita la sujeción del cepillo dental manual o eléctrico, mediante una adaptación externa (prensión con la mano) e interna (sujeción del cepillo dental), con un mango ergonómico y un asa que permite su uso de una forma más cómoda a pacientes con limitación de la movilidad.

Este sistema está orientado a aquellas personas que presentan limitaciones posturales, o de coordinación del movimiento (enfermedad de Parkinson, parálisis cerebral, síndromes hipercinéticos…), así como a usuarios con una movilidad reducida que precisen asistencia para la correcta utilización de los objetos de uso cotidiano.

Las piezas del prototipo se han fabricado con una impresora 3D y con materiales biodegradables, hipoalergénicos y biocompatibles, haciéndolo apto para el uso odontológico. El dispositivo puede ser montado y desmontado con facilidad con el fin de simplificar su limpieza, lo cual es importante dado el entorno de utilidad.

—¿Qué profesionales han participado en el desarrollo de este prototipo? ¿Con qué apoyos han contado?
—El equipo de trabajo que ha desarrollado el prototipo ha tenido un carácter multidisciplinar. Además de profesionales del sector odontológico, hemos contado con un grupo de ingenieros e informáticos que nos han ayudado con el diseño, selección de materiales y construcción del dispositivo.

La realización de las pruebas iniciales y la fabricación del prototipo se llevó a cabo al ser seleccionado en la Convocatoria de Prototipos Orientados al Mercado 2016 de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), actuación que se encuadra en las acciones del Plan de Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa TCUE 2015-2017, en el marco de un programa operativo cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y la Junta de Castilla y León.

Internamente, esta actuación es coordinada y gestionada por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad.

La Dra. San Martín y su equipo han desarrollado un kit de análisis genético con aplicación clínica.

—¿Qué ha supuesto para el proyecto ser uno de los trabajados ganadores de la Iniciativa Campus Emprendedor?
—Resultar galardonado en este concurso, en la categoría de «Mejor idea empresarial», supuso impulsar la aproximación del prototipo al mercado, e identificar su posicionamiento. También contribuyó a detectar las necesidades de mejora en cuanto a desarrollo.

En este tipo de ayudas, intervienen diferentes instituciones para la puesta en marcha y aproximación al mercado de los resultados de los proyectos de investigación. En concreto, esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Consejería de Educación y la Fundación Universidades y Enseñanzas Superiores de Castilla y León (FUESCYL), el Banco Santander (Santander Universidades), Junta de Castilla y León (a través de sus Consejerías de Educación y de Economía y Empleo) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). ​

—En su opinión, ¿Están apostando las universidades españolas por la investigación?
—Sí, la mayoría de las universidades españolas, tanto públicas como privadas, están realizando una apuesta clara por el avance científico a través de la investigación. Además de la docencia, el rendimiento de las universidades se mide por su actividad investigadora y la transferencia del conocimiento, por lo que el desempeño de estas actividades permiten que sean más competitivas y aportan un plus en el proceso de internacionalización.

—Finalmente, ¿cuál cree que es la situación actual de la profesión en España, especialmente de los jóvenes que se inclinan por la investigación?
—En mi opinión, la investigación en Odontología en España es un campo en desarrollo que en los últimos años ha progresado considerablemente. España cuenta con grupos y líneas de investigación de referencia internacional, por lo que las nuevas generaciones tendrán posibilidad de orientar su trayectoria profesional hacia este ámbito, con una dedicación exclusiva o bien, compatibilizándolo con la práctica clínica.


Perfil profesional

Laura San Martín es Doctora en Odontología por la Universidad de Sevilla, donde completó cuatro posgrados en materia de Salud Pública, Dirección de clínicas dentales y Gestión e Implantología. En su perfil docente investigador ha obtenido la acreditación de profesor titular por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación-ANECA. Es miembro del grupo internacional de Innovación y praxis educativa Innovagogía.

Es la directora del Grupo de Investigación en Odontología (GIO) de la UEMC y junto a su equipo ha recibido premios por proyectos como HTB-Brush (Concurso de Prototipos 2017) y H-Smile FUESCYL (Fundación Universidades y Enseñanzas Superiores de Castilla y León, Consejería de Educación).