Introducción

La primera vez que Humphrey Davy usó en su propia persona el óxido nitroso (1798, Inglaterra) detectó que era capaz de calmar un dolor dental que sufría, describiendo efectos de «euforia, apetencia por reír, y felicidad abrumadora». Sin embargo, a pesar de este hallazgo, sus primeros usos fueron exclusivamente lúdicos por su capacidad de inducir la risa, en fiestas privadas y eventos sociales.

Horace Wells presenciaría una demostración del gas en 1844, siendo testigo de cómo otro usuario en estado de euforia se lesionaba accidentalmente sin notar ningún dolor. Posteriormente, Wells usaría el óxido nitroso sobre sí mismo, haciéndose extraer un diente y, ante la evidente analgesia que sentía, recomendaba a sus pacientes su uso, pero sus intentos de promover la técnica entre la profesión no fueron exitosos.

Su uso resurge en las consultas dentales un siglo más tarde (1968) cuando el Dr. Langa describió la técnica y el equipo, denominándola como una analgesia relativa.

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