Figura 1. Tejido óseo obtenido de fresado biológico, preparado para obtener explantes para su cultivo.

Con hueso obtenido de fresado biológico y plasma rico en factores de crecimiento

Introduccción

Las atrofias extremas verticales en el maxilar y mandíbula son casos cada vez más frecuentes en la clínica dental. Las alternativas actuales para el abordaje de estas zonas son: injertos óseos en bloque, injertos óseos particulados con o sin membranas, materiales sustitutos óseos y sistemas de distracción vertical (1-5). La principal limitación que presentan todos estos tratamientos de aumento vertical es la reabsorción de parte del injerto empleado, principalmente por la pobre vascularización del lecho receptor, que en estas zonas mandibulares posteriores de edentulismo prolongado suele ser muy cortical, con poca celularidad y pobre vascularización. Por otro lado, la presencia de unos tejidos blandos muy adelgazados en estas zonas hace muy difícil la obtención de una buena cobertura del injerto y un cierre primario sin tensión con la posibilidad de dehiscencia de la sutura (6-9). Los implantes cortos y extracortos surgen de esta necesidad de rehabilitación de casos extremos siendo muy útiles y predecibles en casos en los que el volumen óseo residual vertical no es suficiente para la inserción de implantes considerados de «longitud convencional».

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