De izda. a dcha., el Dr. Andrés Santiago Sáez, miembro del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO); José Luis del Moral, director de GACETA DENTAL; la Dra. Elena Labajo González, secretaria del OESPO; el Dr. Jaime Sánchez Calderón, vicesecretario del Consejo General de Dentistas de España, y el Dr. Bernardo Perea Pérez, director del OESPO.

El observatorio español, en el pódium de la seguridad odontológica mundial

La seguridad del paciente se ha convertido en una de las máximas preocupaciones de la asistencia sanitaria en los últimos años. No obstante, su retraso dentro de la práctica dental respecto al resto de las profesiones sanitarias propició la creación, con el apoyo del Consejo General de Dentistas, del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico en España (OESPO), encargado de fomentarla y de prevenir cualquier tipo de riesgo derivado de la asistencia dental. Reunimos a sus máximos responsables para activar este debate, tan imprescindible como, en ocasiones, desconocido.

La preocupación por la seguridad de los pacientes es algo que forma parte de cualquier profesión sanitaria. A lo largo de la historia todos los sanitaros han sido conscientes de que todo tratamiento conlleva ciertos riesgos clínicos. Y como consecuencia de ello, se han preocupado de evitarlos.

Concretamente en el ámbito dental español las propuestas han sido escasas, por lo que en el año 2012 se creó el Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO), el primero específicamente dedicado a la práctica dental de la mano del Consejo General de Dentistas y la Universidad Complutense de Madrid, cuyos miembros se encargaron de elaborar un plan de gestión de riesgos sanitarios en Odontología. Dicho plan, aprobado también por el Consejo, contenía los conceptos básicos y específicos manejados en seguridad del paciente odontológico. Para hablar de su evolución, acciones y necesidades, GACETA DENTAL reunió en un desayuno de trabajo a buena parte de sus responsables: el Dr. Andrés Santiago Sáez, presidente de la Unidad Funcional de riesgos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO); la Dra. Elena Labajo González, secretaria del OESPO y profesora contratada doctora del departamento de Toxicología y Legislación sanitaria de la UCM; el Dr. Jaime Sánchez Calderón, vicesecretario del Consejo General de Dentistas de España y el Dr. Bernardo Perea Pérez, director del OESPO y profesor de la Escuela de Medicina Legal y Forense de Madrid de la Facultad de Medicina de la UCM.

Los orígenes

«La seguridad del paciente es simplemente otro enfoque de la asistencia sanitaria» asegura el Dr. Bernardo Perea Pérez. «Normalmente el foco de la asistencia sanitaria ha estado, y más en Odontología, centrado en el tratamiento de las patologías que tienen los pacientes y lo que hace la seguridad del paciente es poner por delante su seguridad clínica sobre los posibles resultados del tratamiento. Es decir, es mucho más importante no producir un daño al paciente en aras de un supuesto beneficio terapéutico. En muchas ocasiones se pierde esa perspectiva de que en ocasiones tratando a un paciente e intentando conseguir su bien puedes causarle un problema de salud. Sabes que eso pasa, pero que nunca te pasará a ti, y como no tienes datos te olvidas. El gran despegue de la seguridad del paciente comenzó cuando se empezaron a cuantificar los casos».

Para el doctor Perea, el factor que convirtió la seguridad del paciente en la prioridad sanitaria que es hoy en día fue la publicación, en 1999, del libro «To err is human» («Errar es humano»), del Institute of Medicine de Estados Unidos. «En él se incluía un estudio que cuantificaba el número de personas fallecidas al año por errores asistenciales en Estados Unidos entre 45.000 y 98.000».

GACETA DENTAL reunió a representantes del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO) y al vicesecretario del Consejo de Dentistas para abordar la necesidad de dar una mayor relevancia a la seguridad del paciente.
GACETA DENTAL reunió a representantes del Observatorio Español para la Seguridad del Paciente Odontológico (OESPO)
y al vicesecretario del Consejo de Dentistas para abordar la necesidad de dar una mayor relevancia a la seguridad del paciente.

La contundencia de estas cifras encendió todas las alarmas en las instituciones sanitarias a nivel mundial. En Odontología, y pese al importante retraso respecto a la Medicina, España fue pionera con la creación de la primera institución dedicada a la seguridad del paciente en el ámbito dental, el OESPO.

El apoyo del consejo

«El Observatorio fue pionero en España, siempre con la colaboración del Consejo y el apoyo, tanto del anterior presidente como del actual comité ejecutivo. Cuenta con una partida presupuestaria del Consejo para su desarrollo. La producción científica que está teniendo en estos momentos es fantástica, por lo que podemos sentirnos muy orgullosos del Observatorio. No solo es pionero, sino que, además, tiene una repercusión y un prestigio a nivel europeo e internacional muy destacados que es conveniente que se conozca», afirmó el Dr. Jaime Sánchez Calderón.

Este quiso insistir en la importancia del OESPO afirmando que «hacía falta un Observatorio como el vuestro. Los colegios de dentistas son instituciones que velan, no solo por la representatividad de la profesión y por los intereses de los profesionales, sino que existen fundamentalmente para proteger y salvaguardar los derechos de los pacientes. De ahí la importancia que adquiere en estos momentos el Observatorio.

Cuando hablamos de seguridad del paciente nos referimos a algo que va mucho más allá de la regulación de la publicidad sanitaria, del excesivo número de profesionales, de los problemas de financiación… El OESPO alcanza un valor importantísimo porque al final es el ojo de halcón que puede alertar de cualquier evento adverso que se pueda producir, más aún en ciertas cadenas marquistas que van destinadas a un nicho de la población que se puede ver desfavorecido, en un momento dado, desde el punto de vista de la publicidad que están realizando».

Crear cultura

Para el Dr. Andrés Santiago Sáez, «no deberíamos hablar de seguridad del paciente, esta tendría que estar ya en el gen del estudiante de primero de carrera. Desde la Administración se tendría que fomentar que esa cultura se impregnara ya desde el grado, con lo cual el profesional que se incorporara al mundo laboral tendría asumido que la seguridad del paciente es la base de la filosofía de la asistencia sanitaria. Es una cuestión de mentalidad del profesional».

En su opinión es primordial «crear cultura en seguridad del paciente y una vez creada abordar una serie de estrategias para formar a fondo al profesional. Con ello, tendremos el caldo de cultivo para poder hacer una campaña muy activa».

En este punto, la Dra. Elena Labajo González explicó que en el nuevo plan de estudios de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid se ha incluido, por primera vez y dentro de los contenidos de la asignatura Odontología Legal, Profesión y Ética, la seguridad del paciente.

«De hecho, impartimos una parte del programa formativo en relación al paciente y estamos haciendo estudios relacionados con el aumento en seguridad de los pacientes de los alumnos. A parte de ello, la Universidad Complutense ha creado un nuevo tipo de gestión de los recursos universitarios y hemos presentado un proyecto piloto para crear, en el seno del OESPO, el primer Observatorio universitario de seguridad del paciente odontológico. Acaban de aceptarlo, por lo que lo pondremos en marcha el próximo año», concluyó la doctora Labajo.

Hándicap del dentista

Además de la inexistencia de una cultura generalizada respecto a la seguridad del paciente, son varias las razones que explican el retraso de la Odontología en esta materia respecto al resto de las profesiones sanitarias. Entre ellas, la dispersión en la asistencia odontológica que dificulta la recogida de datos; que los posibles daños son generalmente más leves, y el hecho de que la asistencia dental sea fundamentalmente privada y puede causar temor a que la notificación de eventos adversos tenga alguna repercusión para las clínicas.

Para el director del OESPO, «existe una íntima relación entre la seguridad clínica del paciente y la seguridad legal del dentista. De hecho, el principal problema que tienen casi todas las instituciones de observatorios o centros que se dedican a seguir la seguridad del paciente es conseguir datos de los eventos adversos. En el ámbito hospitalario, al ser una estructura jerárquica, un evento adverso puede ser detectado por muchas personas distintas, pero en una consulta dental, que es un ámbito pequeño y cerrado, no se comunican. La única forma que tenemos de conseguir información sobre eventos adversos que se están produciendo es a través de las reclamaciones legales a las que dan lugar».

De izq. a dcha., el doctor Bernardo Perea Pérez, José Luis del Moral y el doctor Jaime Sánchez Calderón en un momento del desayuno.
De izq. a dcha., el doctor Bernardo Perea Pérez, José Luis del Moral y el doctor Jaime Sánchez Calderón en un momento del desayuno.

El doctor Perea aseguró, además, que « la seguridad del paciente tiene que estar basada en que la gente se convenza y entienda que, posiblemente, el acto más generoso que puedes ofrecer a la profesión es justamente el de tu mala experiencia. De las buenas están los congresos llenos, pero las malas no se transmiten. Reconocer que has cometido un error e intentar identificar dónde está el foco del mismo, puede que sea una de las mayores generosidades profesionales que puedes ofrecer».

En este sentido, el vicesecretario del Consejo General de Dentistas, Jaime Sánchez Calderón, puntualizó que «es necesario ir más allá de llamarlo generosidad, hay que llevarlo a un término más extremo, es casi un deber ético y moral».

A este respecto, el doctor Perea aseguró, aludiendo a los motivos por los que un dentista debería mostrarse interesado por la seguridad del paciente, que «el primero y fundamental es por un asunto ético. La primera obligación de un profesional sanitario es no hacer daño al paciente. Solo por eso, la seguridad del paciente tendría que tener un recorrido importante en la Odontología. Si cuidas su seguridad también estás cuidando tu propia seguridad legal, porque muchas de las reclamaciones son debidas a eventos adversos que han ocurrido y que si se hubiesen tomado las medidas adecuadas, posiblemente no hubiesen sucedido. El hecho de que nunca te haya pasado nada, no significa que no te vaya a pasar con el siguiente paciente. La gente se va confiando en base a su propia experiencia y eso es un sesgo de seguridad retrospectiva muy peligroso de manejar. Existe una causa ética, pero después hay otra evidentemente práctica».

Focos de riesgo

Dentro del ámbito de la asistencia sanitaria, los expertos presentes en este desayuno de trabajo se refirieron, como causa del mayor número de eventos adversos, a la prescripción y administración de fármacos y a la actividad quirúrgica. Tal y como apuntó el doctor Perea, «posiblemente hay dos focos de riesgo potencial graves para el paciente, que son básicamente la medicación y todos los procesos relacionados con la esterilización del material, limpieza, desinfección… Hay otros muchos, por materiales, alergias, pero el instrumento más peligroso que utiliza el dentista es el bolígrafo. Prescribiendo mal a un paciente le puedes matar. Es algo en lo que nunca se hará el suficiente hincapié».

Otro de los focos de riesgo que también preocupan a los profesionales de la materia es el relativo a las urgencias. Como asegura el Dr. Perea Pérez, «evidentemente no puedes pedir a un dentista que sea un especialista del SAMUR, pero sí debe conocer cuáles son los medios básicos para intentar mantener al paciente en las mejores condiciones. El problema es que son situaciones tan excepcionales que normalmente se produce el caos. En un momento en el que se está intentando dar una formación elemental a casi toda la población, se debería promover que cada dentista supiera tratar una urgencia a nivel básico para saber estabilizar mínimamente a un paciente hasta que sea derivado a un centro hospitalario».