Introducción

Se conoce como fatiga al proceso de daño progresivo que sufren los materiales cuando se les somete a cargas alternantes. Este proceso está ampliamente reconocido y considerado como una de las principales causas de fallo de los componentes metálicos y consiste, principalmente, en la aparición de microgrietas en puntos localizados que, bajo ciertas condiciones, crecen hasta convertirse en macrogrietas, que provocan, finalmente, la rotura del componente.

La Figura 1 muestra cinco modos de fractura de distintos implantes, pudiéndose apreciar que, dependiendo de la geometría, el comportamiento será uno u otro (1).

Los implantes dentales han sido muy utilizados para el tratamiento rehabilitador de pacientes parcial o totalmente desdentados desde finales de los años 60 (2). A pesar de que los implantes oseointegrados están considerados como muy eficaces para reemplazar los dientes perdidos (3) y su supervivencia a largo plazo está muy bien documentada (4-7), el fallo de estos implantes existe.

El comportamiento a fatiga de los implantes dentales depende, entre otros factores, del diseño morfológico de los mismos (longitud, diámetro, superficie, tipo de conexión) y de factores relacionados con el paciente como, por ejemplo, la edad, los hábitos y la calidad del hueso, entre otros (3,8,9).

 

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Autores

    Ingeniero Mecánico, Departamento de Medicina y Cirugía. Universidad Rey Juan Carlos, Alcorcón (Madrid). Grupo de Instrumentación y Modelado Aplicados. Universidad de Zaragoza.

    Colaboradores

    • Dr. José Antonio Bea - Grupo de Instrumentación y Modelado Aplicados. Universidad de Zaragoza. Profesor Titular de Ingeniería Mecánica. Universidad de Zaragoza.
    • Dr. Juan Carlos Prados-Frutos - Profesor Titular de Estomatología. Departamento de Medicina y Cirugía. Universidad Rey Juan Carlos, Alcorcón (Madrid).