Casado con Julia, la de siempre, hemos tenido cuatro hijos.

De mis hijos, el mayor hizo Medicina en Valencia, pero tuvo un accidente de coche en Lisboa y perdió la vista, a pesar de operarle tres veces en Lisboa, Barcelona y en Estados Unidos (Universidad de Duke, Carolina del Norte). Está casado con Fátima, también invidente, y es el director de Recursos Humanos de la Once. Tienen una hija que estudia diseño en Londres.

Belén, mi única hija, no quiso estudiar Odontología y tenía nota para hacerlo (1ª promoción en Madrid) porque decía que “la saliva le daba asco”. Hizo Ciencias y marchó a Heidelberg (Alemania) en donde trabajó en el EMBL (Laboratorio Europeo de Biología Molecular). Ella y su hija Lucía vivieron allí durante 10 años. De regreso a España, ahora trabaja en el CRG (Centro de Investigación Genómica) de Barcelona y en donde ha hecho su tesis doctoral europea sobre cáncer de mama.

Su hija Lucía, mi nieta, estudia 5º curso de Odontología en la Universidad Internacional de Cataluña con notas brillantes y aunque mi deseo es que se forme bien no se deja aconsejar. ¡Típico de los hijos!. Me gustaría que fuera a Estados Unidos, pero todavía no sabe qué hacer.

Mi hija se casó con un gallego, de Vigo, director de departamento en Ciencias del Mar, que está junto al CRG en Barcelona y tienen dos nenas monísimas de 5 y 3 años. Y allí están felices.

Mi tercer hijo Daniel, aficionado a las motos, estudió Periodismo y trabajaba en la revista MacWorld, pero un accidente en al carretera de Andalucía, camino de Jerez, acabó con su vida. Tenía 26 años y como a cualquier padre que pierde a un hijo, a una edad tan temprana, con todo el mundo por delante, le echamos de menos, siempre, su madre, sus hermanos y yo. Fue mala suerte y una terrible desgracia. Pero siempre nos hemos sobrepuesto a esto y la vida ha seguido.

El más afortunado de todos, Miguel. Hizo Odontología en Valencia. Hace la mili en Torrelodones y tiene a su madre de chófer que le lleva y le trae. En un sorteo del periódico Marca le toca una moto; pero también ha ganado un viaje a América con Aventura 92 con 300 chicos y chicas más; entradas para la Fórmula 1 en Valencia y una televisión en un sorteo de Santa Apolonia en Alicante. Termina Odontología y le aceptan en la Universidad de San Antonio, Texas, y hace el postgrado de Endodoncia. Se casa con una compañera, Tati, muy buena alumna de mi postgrado y excelente profesional, y tienen un par de niños maravillosos. Pero se marcha a Alicante a establecerse como endodoncista junto a Teresa Ponce de León, hija de un compañero y amigo. Ella había estudiado en Oklahoma con el Dr. Roane, se establecen juntos y allí están.

Su padre, yo, solo en Madrid. Solo, después de tantos años acompañado por alguien en la consulta. Una vez a la semana venía el Dr. Miguel Sanz desde Ávila y la doctora Navarro de visita. Mis enfermeras, Victoria y Tamara, siempre me decían que mi carácter cambiaba de estar solo a tener a alguien en la consulta.

Congresos importantes como el Europeo de Endodoncia en Madrid en 1987; el Mundial de IFEA, también en Madrid en el 2001, ambos presididos por mi y que fueron un rotundo éxito con la ayuda de mis muchachos. Cursos, conferencias en toda España, colegios profesionales, la facultad de Medicina y Odontología de Valencia, universidades y los congresos de AEDE en España y en Estados Unidos, el de la Asociación Americana de Endodoncistas, todo esto, junto a mi clínica, han ocupado mi vida durante todos estos años.