Dr. Miguel Ángel Iglesia

Desde que en el año 2000 se empezara a investigar la presencia de células madre en la pulpa de los dientes, no se ha parado de profundizar en su conocimiento y sus posibles aplicaciones. El Dr. Miguel Ángel Iglesia ha sido uno de los profesionales españoles que ha apostado por sus posibilidades, destacando en esta entrevista que la terapia celular puede ser determinante en los tratamientos odontológicos y médicos futuros.

El Dr. Miguel Ángel Iglesia Puig ejerce la Odontología privada en Zaragoza. Estudió en la Universidad del País Vasco la Licenciatura de Odontología, así como el Postgrado en Implantología Oral y la Tesis Doctoral. Ha dictado conferencias sobre cirugía de implantes y prótesis, y ha contribuido a la literatura dental con más de 30 artículos científicos y 4 capítulos de libros. En 2001 recibió el Premio SEPES-Gascón por una investigación de fatiga de estructuras de titanio colado soldadas mediante láser para prótesis sobre implantes. Es vocal de la Comisión Científica del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón, y colabora en el comité editorial y en el equipo de revisores de varias revistas científicas odontológicas internacionales. Es director científico de Criodental Biopharma, empresa pionera en España en la criopreservación de células madre de pulpa dental.

—¿Qué son las células madre de pulpa dental?

—Las células madre son células que hay en el cuerpo humano, en diferentes órganos y tejidos. Son células indiferenciadas, y tienen capacidad para auto-renovarse y para regenerarse sin diferenciación. Son capaces de diferenciarse de otras estirpes celulares, asegurando el suministro de nuevas células para la regeneración o reparación de tejidos u órganos del cuerpo. Las células madre de pulpa dental (DPSC) son células madre que se encuentran en la pulpa dental, encargadas de la formación de tejidos dentarios y de la reparación o regeneración de los mismos.

—¿Desde cuándo se trabaja en este campo?

—La presencia de células madre en la pulpa de los dientes fue publicada por primera vez en el año 2000 por un equipo de investigadores estadounidenses encabezados por los profesores Gronthos y Shi. Posteriormente se caracterizaron los citotipos de las DPSC tras cultivo celular, y desde entonces se ha ido profundizando en su conocimiento, sus características y sus posibles aplicaciones.

—¿Qué investigaciones y estudios de entidad hay en este campo?

—Se ha demostrado en estudios in vitro la diferenciación de las DPSC a células tales como los osteoblastos, odontoblastos, células neuronales, células cardiacas, condrocitos, miocitos, hepatocitos, adipocitos, melanocitos, células endoteliales y células beta de los islotes del páncreas. Esto es debido a que entre las DPSC hay células madre multipotentes y pluripotentes, y es indicativo de su capacidad de diferenciación y de su potencia.

Asimismo, las DPSC se han estudiado in vivo en modelo animal con resultados prometedores en terapia celular para regeneración ósea, regeneración de glándulas salivares, regeneración cardiaca tras infarto agudo de miocardio y regeneración de córnea. También presentan potencial para regeneración neuronal en casos de infarto cerebral y de lesiones de médula espinal. En el ámbito dental ya se ha conseguido en modelo animal la regeneración pulpar y de tejidos dentarios.

—¿Qué países son más activos en el estudio de las células madre en el campo dental? ¿Qué se está haciendo en esta materia?

—España es un país activo en el estudio de las DPSC, con varios equipos trabajando en este ámbito en aspectos tales como la regeneración pulpar, neuronal, ósea y cardiaca. En Estados Unidos también se están realizando investigaciones acerca de diferentes aplicaciones de las DPSC. Italia y Francia son otros dos países en donde llevan años investigando sobre la aplicación de las DPSC en regeneración ósea.

Por último, en Japón se realizan muchos trabajos y ensayos sobre las DPSC, destacando entre ellos el publicado en 2011 sobre la creación in vitro de un germen de diente por bioingeniería a partir de células madre dentales.

Posteriormente lo trasplantaban en ratas para continuar con su formación y desarrollo, consiguiendo un bio-diente con todas las estructuras dentarias: pulpa, dentina, esmalte, ligamento periodontal y hueso. Este lo trasplantaban en modelo animal, en mandíbulas con defectos óseos previamente creados por los investigadores, consiguiendo la osteointegración del mismo.

—Recientemente investigadores de la Universitat Internacional de Catalunya han descubierto células madre pluripotentes extraídas de la pulpa dental adulta capaz de regenerar tejido. ¿Qué supone este hallazgo?

—Las conclusiones de esta importante investigación del Dr. Maher Atari y su equipo en la UIC, confirman las amplias posibilidades de diferenciación de las células madre de la pulpa dental a estirpes celulares diferentes de las mesenquimales.

—¿Existen diferencias entre las células de pulpa dental y el resto de células madre?

—Sí, existen diferencias. En principio las células madre «ideales» serían las embrionarias, por ser pluripotentes y por su gran capacidad de proliferación. Sin embargo, sus problemas éticos hacen que esta línea de investigación esté limitada.

Las células de cordón umbilical no requieren procedimientos invasivos y soportan bien los procesos de criopreservación. Hoy en día se utilizan con éxito para tratar enfermedades hematopoyéticas. Una limitación es que la muestra es única y sólo hay un momento en el que se pueden obtener, en el parto. Además, son células que no se pueden expandir manteniendo su estado de indiferenciación.

En el individuo adulto, algunas fuentes de células madre son la médula ósea, el tejido graso y la pulpa dental. Las de médula ósea y tejido graso requieren de procedimientos invasivos (punción medular o liposucción) para obtenerlas, si bien esta maniobra se puede repetir varias veces a lo largo de la vida del individuo. Poseen capacidad de diferenciación y proliferación, si bien las de tejido adiposo son sensibles a la criopreservación y limitadas en número. Las de médula ósea se emplean desde hace décadas ya en diferentes aplicaciones terapéuticas.

Las células madre de pulpa dental (DPSC) se obtienen sin necesidad de procedimientos invasivos adicionales a la extracción dental ya indicada y programada previamente por un profesional. No presentan problemas éticos y existen varias oportunidades a lo largo de la vida para recolectarlas. Además son microbiológicamente estériles, ya que la pulpa está protegida por dentina y esmalte, por lo que está libre de contaminación bacteriana si se selecciona el caso adecuado. Una característica importante de las DPSC es que se pueden multiplicar exponencialmente sin diferenciarse (es decir, sin dejar de ser células madre), y sin alteraciones genéticas, lo que puede incrementar hasta millones de células madre el número obtenido.

—¿Qué beneficios tiene almacenar las células madre tanto para el profesional como para el paciente?

—Los beneficios principales son para el paciente, que tiene la oportunidad de conservar un material biológico valioso, que de otra manera sería desechado. Este material queda a disposición del paciente, para una eventual aplicación terapéutica futura aprobada de acuerdo a la regulación, siempre por indicación médica, a través de una empresa farmacéutica o un hospital debidamente preparado. Aunque hoy en día no existe terapia celular aprobada con las DPSC, los resultados de los estudios en modelo animal ya mencionados, así como la lógica evolución y progreso de la investigación, hacen que la situación sea muy prometedora. Los pacientes con visión que hayan almacenado sus DPSC en lugar de tratarlas como residuos, se habrán adelantado a este proceso.

Para el profesional, el beneficio principal es estar involucrado en el desarrollo y aplicación de la medicina regenerativa y la terapia celular. Los profesionales tenemos la responsabilidad de estar informados, y tras un análisis crítico, recomendar a los pacientes las opciones que consideremos adecuadas.

—¿Cuándo se deben almacenar?

—Las DPSC se obtienen de dientes sanos que convenga extraer, bien por indicación médica (muelas de juicio o falta de espacio en tratamientos de ortodoncia) o bien por estar próxima su caída natural (dientes de leche).

La filosofía en todos estos casos es almacenar las DPSC de estos dientes en lugar de eliminarlas como un residuo. Siempre deben ser dientes vitales y sanos, libres de patología y restauraciones, para poder favorecer que la pulpa se encuentre intacta.

Los dientes deciduos tienen en su pulpa dental gran cantidad de células madre que a su vez son muy activas, con una alta velocidad de proliferación y gran capacidad de especialización. Estos dientes se pueden extraer si está próxima su caída natural y no tienen demasiada movilidad.

En dientes adultos de pacientes mayores de 40 años, la calidad y cantidad de las DPSC se reducen, por lo que es más ventajoso almacenar las pulpas antes de esa edad.

—¿Qué suponen la terapia y la regeneración de tejidos por células madre en el campo de la Medicina y la Odontología?

—Sin duda alguna el futuro, o más bien yo diría que el presente. El avance de la ciencia y de la tecnología es exponencial, y la terapia celular y la medicina regenerativa van a ser los pilares de la Medicina y la Odontología del siglo XXI.

Cada día más, en Odontología, se está viendo que la tendencia es la de estimular la regeneración de tejidos y órganos. La terapia con células madre es un paso más allá y puede tener una gran importancia en los tratamientos odontológicos futuros. Por otra parte, la pulpa dental puede convertirse en fuente de salud para el resto del cuerpo, y esto es un hecho que todos los dentistas debemos conocer.