La reconstrucción ambiental y climática del Mioceno en España ha sido posible a partir del estudio del desgaste dental en rumiantes, ya que su dieta, estrictamente herbívora, los convierte en excelentes indicadores del ambiente en el que vivieron.

Así lo constata un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), liderado por el paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), Jorge Morales.

El objetivo del estudio ha sido la reconstrucción paleoambiental del Mioceno a partir del estudio de los hábitos alimentarios de los rumiantes, uno de los grupos de mamíferos herbívoros con una extraordinaria diversidad tanto geográfica como taxonómica. En función del tipo de vegetal que comían y del tipo de animal, las marcas aparecidas en sus dientes son diferentes. Los comedores de pasto o hierba tenían una dieta más abrasiva, lo que se traduce en una mayor cantidad de microestrías y en piezas dentales más redondeadas, que los que comían hojas, brotes o frutos de árboles o arbustos.

El científico Daniel de Miguel ha apuntado que con la técnica del microdesgaste se ha averiguado lo que el animal comió en los instantes previos a su muerte, y con la del mesodesgaste, los alimentos ingeridos en las últimas semanas. Para los investigadores, el estudio muestra que los cérvidos y bóvidos vivían mayoritariamente en ambientes áridos y estacionales.