Aunque sabía hace unos meses que Ángel estaba enfermo, y que el pronóstico de los médicos era realmente malo, la noticia de su fallecimiento ha supuesto para mi un autentico mazazo; la perdida de un gran amigo, de un referente en lo profesional y en lo personal. Son esas terribles noticias que sabes que van a llegar, pero de las que no te haces a la idea y piensas que no se producirán jamás.

Conocí a mi amigo Ángel Bellet i Cubells en el primer Congreso de la SEOP al que asistí, allá por 1983, y desde el primer momento me sedujo su personalidad arrolladora, su capacidad de trabajo y su amplísima cultura que abarcaba los campos mas dispares del saber humano. Era un hombre con una capacidad de conversación asombrosa, siempre exponiendo sus conocimientos con una modestia extraordinariamente respetuosa con los demás contertulios.
Ángel fue uno de los fundadores de la Sociedad Española de Odontopediatría, y desde luego uno de sus impulsores más entusiastas y optimistas desde el principio. Presidente de nuestra sociedad durante muchos años, ocupó también otros cargos directivos y ha sido el organizador y depositario del archivo histórico de la SEOP y de los documentos de todos los congresos nacionales e internacionales. Además tenía una memoria increíble que le convertía en la persona a la que todo el mundo recurría cuando necesitaba saber algún hecho pasado de nuestra sociedad. Por otro lado, fue uno de los principales impulsores de los congresos de la odontopediatría en España y era el delegado de la SEOP en las reuniones internacionales de la especialidad, participando activamente en las mismas como asistente y en muchos casos como organizador, así como en comités de la especialidad en diversos ámbitos en España, Iberoamérica y Europa.

Era, sin duda, el odontopediatra español con más contactos y amigos en el mundo de la odontología infantil en todos los países del mundo, y nuestro embajador más eficiente y querido.

En nuestros congresos era la figura siempre presente, con su eterna sonrisa, con ese carácter afable que a tantos nos cautivó, y con una capacidad increíble para congeniar y conectar con todas las generaciones de odontopediatras, desde los alumnos de los masters a los más entrados en edad. En la ultima reunión en Junio, en Santander, estuvo como siempre, presente en todos los actos del congreso, tanto en los profesionales como en los lúdicos, con un animo envidiable y con una vitalidad exagerada para su edad, ya avanzada en el DNI, pero con una mentalidad y una actitud ante la vida y la profesión mas propia de alguien con treinta años menos. Hace solo dos años que dirigió y dicto el curso de higienistas en el congreso de la SEOP, y pocas semanas antes de que la enfermedad se lo impidiese todavía dio una de sus clases en la facultad de odontología de la Universidad Internacional de Cataluña.

Sus meritos profesionales son innumerables, tanto en el campo de la odontopediatría, como en el de la ergonomía, y la prevención y fue un entusiasta promotor de la especialización y formación de higienistas y auxiliares.

Aun siendo extraordinarios sus meritos científicos, sus cualidades personales eran tan excepcionales, que es seguro que sus amigos y compañeros le recordaremos mucho mas por su persona. Es relativamente fácil encontrar buenos profesionales en todos los campos, pero que una persona sea tan respetada, alabada y querida por sus propios colegas es algo no tan frecuente y es indicativo de sus grandes cualidades. Fue propuesto como miembro de honor de la SEOP hace ya bastantes años, por el entonces presidente Xavier Costa, distinción que se aprobó en la asamblea de la sociedad.

Tengo el propósito de proponer a la Junta de la SEOP la creación de un premio científico que llevará el nombre de Ángel Bellet i Cubells, para que los odontopediatras actuales y los futuros le recuerden, y le honren, y para que su nombre quede en la historia de la sociedad como uno de sus mas entusiastas creadores e impulsores.

Quiero transmitir a toda su familia, y especialmente a su hijo Lluis, actual vicepresidente y presidente electo de la Sociedad Española de Odontopediatría mi profundo pesar, el de toda la Junta y el de toda la familia odontopediátrica por la pérdida de nuestro queridísimo amigo, magnifico odontopediatra, y especialmente hombre de bien, ejemplo a seguir por todos nosotros.

Dr. José del Piñal Matorras
Presidente de la Sociedad Española de Odontopediatría

En el recordatorio que recogí el día de su funeral rezaban unas breves y bellas palabras de su hijo Xavier que lo definían perfectamente: “Mi padre era quien recogía una rama de tomillo, quien sabía escuchar el viento y quien curaba bocas imposibles. Ahora descansa en paz, lejos de todas las batallas, en el cielo de los bienaventurados”.

Desde que me sedujo para formar parte de la familia odontopediátrica en el año 1981 he recibido ayuda y consejo de esa persona sabia y ecuánime que me ha permitido formar parte de sus proyectos odontológicos y ha participado en los míos.
Ángel era ese profesional, era esa persona a la que todos conocimos, admiramos, amamos, respetamos y con quien colaboramos. Maestro y guía para muchos, optimista e incansable tenía siempre soluciones para todo. Alguien especial que conectaba con todas las generaciones, con todos los niveles sociales y con cualquier persona con una mínima inquietud por algo.

En los congresos, cursos y convenciones a los que asistía, siempre era el primero en llegar y el último en partir. Partícipe en lo social, en lo científico y en lo lúdico, siempre estaba entre los más representativos.

Tenía profesionales amigos en todos los países del mundo y aprovechaba cualquier oportunidad para, con ellos, conocer la cultura y la historia del lugar y a su vez, cuando ellos visitaban nuestro país era él también el anfitrión perfecto. Gracias a esta especial empatía, Ángel era siempre el punto de referencia para la organización científica de casi todos los congresos de la SEOP.

A pesar de su consulta multidisciplinar de éxito dedicó su esfuerzo científico a los más débiles y descuidados en aquel momento, los niños. Esta especial inquietud le llevó a organizar eventos nacionales e internacionales de esta especialidad, a formar parte de juntas y comités españoles, europeos e iberoamericanos y a ser uno de los fundadores de la Sociedad Española de Odontopediatría, de la que ocupó diversos cargos: Presidente durante muchos años, archivero de los documentos históricos, delegado para las relaciones internacionales y siempre presente y eficaz en cualquier comisión y misión que se le encomendara. Fue por ello que lo propuse a la asamblea general, durante mi mandato, como miembro de honor, mérito que se le otorgó por unanimidad.

Avanzado en su tiempo, fanático de la prevención, participó activamente en el plan de educación y fluorización mediante colutorios, de escolares, que se desarrolló en Cataluña en los años ochenta y fruto de esa pasión fue crear un instituto (IOPSA) destinado exclusivamente a este menester. Anterior a esto también dio conferencias sobre ergonomía dental, disciplina desconocida por los dentistas españoles de los años setenta y aunque la tecnología evoluciona de forma imparable, los conceptos fundamentales que el proponía para mantener la integridad de la espalda del profesional de la odontoestomatología han variado bien poco en la actualidad. Puso su iconografía generosamente a mi disposición cuando le comenté que impartía esta asignatura en la U.B., de la que muchas de las imagenes son aún vigentes.

Interesado y conocedor de la pintura catalana, este año echaremos de menos la puntual felicitación de navidad escrita de su puño y letra, ilustrada con uno de los cuadros de su colección particular.

Siempre con algo que contar, siempre ameno, echaremos también de menos sus comentarios sobre pájaros y plantas, sobre culturas remotas, sobre monumentos antiguos y modernos, música o arquitectura u odontología lógica o de rabiosa actualidad. Y su presencia.

La enfermedad, activa y discreta como él. Eficaz. Aliada. No le dejó sufrir. Le mantuvo sagaz y engañado hasta el último aliento.

No puedo decir “descansa en paz”. Se que no le gustaría que le apartaran de la actividad. Por eso creo que lo mejor es pedirle que desde el más allá, entre los demás ángeles, siga velando por su familia, por la SEOP y por nosotros. Lo hará bien.

Dr. Xavier Costa Codina
Ex presidente de la Sociedad Española de Odontopediatría