Durante la œltima reunión de la ORE, celebrada el pasado 4 de mayo en Bruselas, el dentista espa–ol JosŽ Font Bux— ha sido designado para ocupar la presidencia de esta Organización Regional Europea de la FDI, cargo que desempeñar durante los próximos seis años -tres como presidente electo y otros tres como presidente efectivo.

Font, nacido en Valencia, es hijo, sobrino y nieto de dentistas y, segœn sus propias palabras, siente Òun gran afecto por esta profesi—nÓ. En su historial profesional se cuentan varios premios (Peregrin Casanova, de Anatom’a Ñ1953Ñ Landete Arag—, de Prótesis Ñ1957Ñ; ProfidŽn, de Profilaxis Ñ1958Ñ y Revista de Actualidad Estomatol—gica Espa–ola Ñ1985Ñ), as’ como m‡s de 60 trabajos publicados, una treintena de cursillos impartidos, 70 conferencias y la participación activa en m‡s de veinte congresos fuera de Espa–a. Ha sido miembro de seis sociedades cient’ficas nacionales y 7 sociedades odontológicas internacionales. En la actualidad es responsable de Relaciones Internacionales del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España.

Pregunta. ¿Qué es exactamente la ORE y cuál es el papel que desempeña en el seno de la Federación Dental Internacional?
Respuesta. La Federación Dental Internacional (FDI), que lleva un siglo de existencia y que fue fundada por cinco dentistas, uno de ellos español, es la única asociación mundial de la Odontología que existe. Engloba a 124 países.

Desde un punto de vista organizativo está dividida en cinco territorios geográficos que son América del Norte, América del Sur, el sureste asiático, África y, naturalmente, Europa. De Europa participan 34 países, desde Islandia hasta Israel, que integran la Organización Regional Europea (O.R.E.).

Cada una de las áreas geográficas actúa de manera totalmente independiente, tiene sus propios estatutos. A su vez, la Federación Dental Internacional posee su propia Constitución. Y más o menos están en armonía. Pero no son ni siquiera paralelas, porque hay muchos países donde las necesidades, las peculiaridades de la profesión dental son totalmente distintas.

En la actualidad se está planteando la incorporación de nuevos países a la Unión Europea, por ejemplo, Polonia. Estos países quieren entrar lo antes posible para beneficiarse de la libre circulación de profesionales. Por contra, esto, que supone una ventaja para ellos, es un inconveniente para nosotros, debido a la proliferación de dentistas que se da en países como el nuestro.

Además de la ORE se encuentra el Comité de Enlace Dental, formado por los quince países de la Unión Europea. Se trata de una organización que se reúne, de una forma también paralela, e independiente de la FDI.

P. ¿Qué estructura tiene la Organización Regional Europea y cómo funciona?
R. La ORE tiene una estructura totalmente democrática y es una copia de la FDI.

En el comité ejecutivo somos cinco miembros: un presidente, un presidente electo, un secretario y dos vocales.

Tenemos una reunión anual, una asamblea que cada año se celebra en un país europeo, por ejemplo, este año ha sido en Suiza, el año próximo tendrá lugar en Croacia y el siguiente en Polonia. España fue sede de la asamblea que se celebró en Sevilla en el año 95. Tenemos también una segunda reunión anual pero en el marco de la FDI.

P. Como presidente de la ORE, ¿cuáles van a ser sus cometidos y responsabilidades de cara a los próximos años?
R. El cargo se ocupa por espacio de seis años: tres como presidente electo y otros tres como presidente efectivo. Durante los tres primeros años, mi cometido consiste en sustituir al presidente cuando éste no pueda asistir a algún acto.

El próximo 7 de julio tenemos prevista una reunión en París los miembros del comité ejecutivo. Este año, el comité está formado por personas de Dinamarca, España, Francia, Rumanía e Israel.

Mi labor como presidente electo es preparar los años en los que yo vaya a ser presidente efectivo, mientras tanto tengo que apoyar al actual presidente en todas sus funciones. Posiblemente me toque asistir en lugar del presidente a la próxima asamblea de la FDI formando parte del consejo general.

P. ¿Se ha planteado ya alguna primera actuación como presidente?
R. Sí, el primer cambio que quiero impulsar es una reforma total de los estatutos. Luego hay también, en mi opinión, que mejorar las relaciones con el Comité de Enlace Dental de la Unión Europea, porque existen una serie de grupos de trabajo que actúan paralelamente y que llevan a cabo los mismos cometidos. Esos son dos ejemplos.

Con paciencia y con buena organización se realizarán las reformas que sean necesarias. Además, sé que los otros tres miembros del comité ejecutivo que han entrado nuevos son de mi misma opinión.

P. ¿Podrá compatibilizar su nuevo cargo en la ORE con los que desempeña en otras organizaciones, como el Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos?
R. En el Consejo yo he dimitido de todos mis cargos, excepto del de responsable de Relaciones Internacionales. Antes era tesorero y ahora estoy en el Consejo como vocal supernumerario, con lo cual tengo acceso a las reuniones del comité ejecutivo en las que haya que tratar asuntos internacionales. También he tenido que dejar algunas otras cosas, como mi colaboración en la revista científica del Consejo.

Sigo siendo secretario nacional de la FDI en España, continuaré asistiendo, también, a las reuniones del Comité de Enlace Dental y a todo lo que pueda tener relación con la ORE.

En cuanto a lo que ha cambiado para mí, pues, por ejemplo, esta semana pasada calculo que he recibido ya unos cien faxes y correos electrónicos. Hay mucho movimiento. Sabemos que la Federación Dental Internacional tiene interés en que se modifiquen los estatutos haciéndolos más acordes al momento actual por el que atraviesa la Odontología en Europa y, claro, todo eso hay que estudiarlo a fondo. No se puede improvisar. Y a lo mejor no son sólo los estatutos a nivel europeo lo que hay que modificar, sino a nivel mundial.

Yo ya declaré lo que pensaba en el Congreso de París cuando dije que la primera obligación que tiene la FDI es establecer los principios básicos e inamovibles de la Odontología a escala mundial para que luego cada país los adapte a su entorno. Y eso no lo estaba haciendo la FDI.

P. ¿Qué representa para nuestro país el hecho de que el presidente electo de la ORE sea un español? ¿Hay algún precedente?
R. Como dije antes, uno de los cinco dentistas que fundaron la FDI era un español, don Florestan Aguilar, y llegó a ser presidente de la Federación mundial. Luego tuvimos a Ruperto González, compañero mío de estudios, que también ha sido presidente de la FDI, pero ORE nunca había sido presidida por un español, soy el primero.

Y no es que haga falta un presidente español, pero sí es muy necesario reorganizar la ORE en algunos aspectos.

Para España va a ser algo muy positivo porque, en mi modesta opinión, la Odontología española siempre había estado un poco ausente a nivel internacional, salvo las dos excepciones citadas que representa la elección de presidentes españoles. Y, de hecho, después de esas dos presidencias, nada o casi nada. Y a mí me duele como español, porque el espíritu latino es impulsor, creativo, muy enriquecedor. Yo pienso que España tiene la obligación, no sólo la oportunidad, de aportar ideas.

P. ¿A qué nivel se encuentra la Odontología española en Europa?
R. Yo diría que en España estamos a la altura de cualquier país europeo hoy en día. Tenemos excelentes profesionales, como los pueda haber en el resto de países de la Unión Europea. La enseñanza ha mejorado mucho. Organizativamente, nuestro Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos es un ejemplo para Europa y para el resto del mundo.

En poco tiempo hemos celebrado aquí el congreso de la ORE (en Sevilla), se reunió el Comité de Enlace (en Oviedo) y hemos tenido el congreso mundial de la FDI (en Barcelona), y los tres estupendamente. Eso quiere decir que la Odontología española, cuando se lo propone, lo hace bien.

P. ¿Y en lo que respecta a las relaciones intersectoriales?
R. Yo creo que las relaciones que tenemos en estos momentos, a nivel Consejo —a nivel organización— la Odontología española y la industria no son malas. La relación que tenemos con el mundo de la prótesis es mejor que la que había hace ocho años. Todavía puede mejorar bastante, pero vamos por el buen camino. Esto se debe, en parte, a que su organización ha mejorado, ahora cuentan con un Consejo General de Colegios de Protésicos y unas normas, por lo que ya podemos charlar de igual a igual. Y, de hecho, en eso somos pioneros en Europa, porque lo que aquí se ha conseguido en el sector protésico no lo tienen en otros países de la Unión Europea, ni mucho menos.

En los sectores de la prótesis y de la industria yo tengo excelentes amigos.

P. ¿Cuál es su opinión acerca del nuevo enfoque, de tipo más bien comercial, que algunas clínicas ponen en práctica para ofertar sus servicios al “paciente-cliente”?
R. Mira, la Medicina clásicamente es una relación médico-enfermo. Lo que ocurre es que las cosas han evolucionado hasta el punto de que al médico y al dentista acude en ocasiones gente que no está enferma, bien por motivos estéticos o psicológicos. Eso, por un lado.

Por desgracia, para muchos profesionales el ejercicio de la Medicina tiene una percepción más bien económica. Realmente, a veces es muy difícil separar el concepto económico de la relación médico-paciente. Creo que, aunque se haga una Odontología bien hecha, el profesional no debe actuar pensando sólo en su propio beneficio. Los odontólogos debemos pensar antes que nada en mejorar la salud dental de los españoles: hacer al paciente el tratamiento que yo creo que necesita y no el que me obliga el sistema de seguro médico, ya sea estatal o privado.

Nuestra obligación para con el paciente que viene a nuestra clínica es, por encima de todo, ayudarle y, para ello, la única alternativa que nos queda es lo que se ha venido a llamar la práctica de la odontología libre o liberal, que es, en la mayor parte, lo que se hace en España.v