Luis Fernando Morales Jiménez. Médico estomatólogo de atención primaria. Ortodoncista. Córdoba

Introducción
Durante los últimos cuatro años y enmarcado en el Programa de Salud Bucodental (PSB) de los escolares, se han explorado 2.190 niños que cursaban 2.º de primaria en el área norte de la provincia de Córdoba.

Este programa va encaminado fundamentalmente a reducir la incidencia de caries entre los escolares de 7 a 14 años de edad, y que actualmente se sitúa alrededor del 45 por ciento (1, 2, 3), así como a la detección precoz de maloclusiones y de ciertos hábitos y problemas respiratorios estrechamente relacionados con éstas (4, 5), con objeto de poder instaurar un tratamiento preventivo-interceptivo lo más efectivo posible.
En el presente estudio nos hemos propuesto, además de lo anteriormente expuesto, valorar la relación existente entre la presencia de caries y la predisposición a padecer maloclusión, y si es posible, encuadrarla en algún tipo de la clasificación de Angle. Otro aspecto de sumo interés para el programa sería la posibilidad de colaborar con otros profesionales para llevar a cabo nuestros objetivos, e intentaremos demostrar por los datos obtenidos, la necesidad de tal propuesta.

Materiales y métodos
Para ello se establecieron tres niveles de actuación en los que inicialmente sometimos a este grupo de edad a un riguroso examen bucodental, previa autorización de los padres, en el propio centro escolar, cumplimentando la ficha de exploración odontoestomatológica básica de la OMS modificada (6).
En la segunda fase del programa se procedió a la obturación de caries simples y colocación de selladores oclusales en aquellos niños que cumplían los criterios para ello (7), así como a la eliminación de contactos prematuros e interferencias que pudiesen estar provocando o agravando una maloclusión existente.
En la siguiente etapa nos ocupamos de la educación para la salud, enseñando a los escolares no sólo hábitos higiénicos y dietéticos para mermar los mecanismos de producción de la caries, sino, además, en aquellos niños que presentaron maloclusiones y en los que algunos hábitos relacionados (deglución atípica, respiración bucal, succión digital, etc.) como se describe en la literatura (8, 9) estuvieron presentes, se les aleccionó en la manera de realizar algunos ejercicios mioterápicos.
Todos los datos obtenidos a través de la ficha de la OMS fueron codificados y analizados con el programa “EpiInfo”, realizándose análisis uni y bivariante (chicuadrado) para la asociación de variables, por lo que en algunos casos hubo que agrupar las variables de estudio en dos categorías (presencia o no de maloclusión, presencia o no de caries, etc.), obteniendo los siguientes resultados.
Resultados
La población consta de 2.190 niños pertenecientes al grupo escolar de 2.º curso de primaria en la zona norte de la provincia de Córdoba, cuyas edades estaban comprendidas entre los 6 y los 8 años, teniendo la mayoría de ellos (93,9 por ciento) 7 años de edad.
La exploración bucal detectó que casi la mitad de los niños (44,9 por ciento) presentaron algún tipo de maloclusión, siendo especialmente moderada o severa en el 8,8 por ciento de los casos (tabla 1).
Siguiendo la clasificación de Angle, que evalúa la maloclusión en sentido anteroposterior según la relación de los primeros molares superiores e inferiores, hemos identificado en la mayoría de los niños (89 por ciento) una clase I o neutroclusión, correspondiendo un 10 por ciento a clase II y afortunadamente una pequeña proporción (1 por ciento) a la clase III (Tabla 2).
No hubo diferencias significativas en cuanto al sexo se refiere, obteniendo niños y niñas aproximadamente el mismo grado de maloclusión y parecidos resultados en la clasificación de Angle (p > 0,05). Idénticos resultados hemos obtenido al intentar asociar la existencia de maloclusión, y la clase II de Angle con la presencia de piezas careadas ausentes y obturadas tanto en dentición decidua como definitiva (CAO y co).


Discusión
Los resultados obtenidos en nuestro estudio, si bien indican un alto porcentaje de niños portadores de maloclusión y caries, no parecen guardar relación entre ellos, o por lo menos, a estas edades, aunque no descartamos, como han expuesto otros autores, una relación más directa conforme avance la edad. Otro aspecto de máxima relevancia es el momento en que comenzamos a realizar la exploración bucal a los alumnos (2.º de primaria) que se corresponde alrededor de los 7 años de edad, cuando la mayoría de las maloclusiones causadas por hábitos perniciosos ya se encuentran en un estadio más o menos avanzado. Por otra parte, las razones aducidas para comenzar la exploración a dicha edad, es porque en la mayoría de los niños, sobre todo si son del sexo masculino, el molar de los 6 años todavía no ha erupcionado (11), por lo que en los PSB se aconseja demorar dicha intervención.
En el presente estudio, y en favor de los resultados obtenidos, apuntamos la conveniencia de realizar exploraciones a edades más tempranas, haciendo una llamada de atención a pediatras, logopedas, puericultores y otorrinos, así como al núcleo familiar, ya que gran parte de los hábitos perniciosos comentados anteriormente, así como en aquellas situaciones que se escapan al terreno puramente preventivo (hereditarias o congénitas), la instauración de una actuación precoz lograría descender en gran medida la incidencia de maloclusiones.

Conclusiones
1. En estadios iniciales, la aparición de caries en dentición mixta temprana no ha mostrado tener mayor relación con la presencia de maloclusiones.
2. La colaboración con otros especialistas (pediatras, otorrinos, educadores, etc.) sería fundamental a la hora de establecer un diagnóstico precoz y, por consiguiente, instaurar un tratamiento interceptivo en edades más tempranas.
3. Sería interesante involucrar al núcleo familiar (mediante charlas en los colegios, coloquios, etc.) para que los padres participen activamente en el desarrollo del tratamiento, apoyando tanto las medidas de mecanoterapia como los ejercicios mioterápicos a realizar por los niños. v

Bibliografía

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3. Tatay V, Torres L, San Antonio L. Estudio epistemológico de la caries dental en la población escolar de Xeraco. Oris. 1993. 4: 95-98.
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5. Ruttle A, Quigley W, Crouch J y cols. A serial study of the effects of finger sucking. J. D. Res. 1952. 32: 739-750
6. Organización Mundial de la Salud. Planing oral health services. Offset publication número 53: 5-12.
7. Morales LF. Evaluación de un programa de salud bucodental en escolares de dos zonas básicas del distrito norte de la provincia de Córdoba. Av. Odontoestom. 1998. Vol. 14,5: 301-305.
8. Rossi M. La prevención en ortodoncia. Ortodoncia Práctica de Actualidades Médico Odontológicas Latinoamérica. C.A. 1998. 47-48
9. Larson E, Ronnerman A. Clinical crown lenght in 9-11 and 13 year old children with and without finger sucking habit. Br. J. Orthod. 1981. 8: 171-173.
10. Canut JA y cols. Etiopatogenia: factores generales. Ortodoncia clínica de Ediciones Científicas y Técnicas, S.A. 1988. 205-226.
11. Salas-Wadge MH. Aspectos fundamentales del primer estudio epidemiológico de la salud oral infantil de Andalucía. Revista Andaluza de Odontología y Estomatología. 1996. Vol. 4. 2: 90-102.