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El Consejo General de Dentistas pone el foco en la prevención para una atención odontológica segura

La prevención, el diagnóstico precoz y la mínima intervención ayudan a preservar los tejidos naturales, evitando tratamientos innecesarios y desaconsejando cualquier procedimiento sin diagnóstico ni supervisión profesional. Imagen: Freepik/ArthurHidden.

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, que se celebra bajo el lema de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “¡Atención segura durante toda la vida!” y está dedicado a la atención segura de las enfermedades no transmisibles, el Consejo General de Dentistas de España recuerda la importancia de integrar la seguridad del paciente en todas las etapas de la atención odontológica: desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento, el mantenimiento y el seguimiento.

La salud bucodental forma parte inseparable de la salud general. La OMS sitúa las enfermedades bucodentales entre las enfermedades no transmisibles más frecuentes y señala que comparten factores de riesgo con otras patologías crónicas. En este contexto, garantizar una atención segura requiere valorar al paciente de forma global y tener en cuenta no solo su situación bucodental, sino también su estado general de salud.

La seguridad comienza, por tanto, antes de realizar cualquier procedimiento. Una historia clínica completa y actualizada, el conocimiento de las enfermedades que presenta el paciente, sus alergias, la medicación que utiliza, sus antecedentes y otros factores de riesgo permiten al dentista establecer un diagnóstico, planificar adecuadamente el tratamiento y anticipar posibles complicaciones.

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, asegura que una atención odontológica segura comienza por una correcta anamnesis. “Antes de indicar cualquier tratamiento, es fundamental conocer el estado de salud general y bucodental del paciente, identificar posibles factores de riesgo, establecer un diagnóstico preciso y explicarle las distintas alternativas terapéuticas. Cada persona presenta unas circunstancias clínicas concretas y, por ello, la atención debe ser siempre individualizada y adaptada a sus necesidades”.

Prevenir también es mejorar la seguridad del paciente

La prevención constituye uno de los pilares de una Odontología segura. Las revisiones periódicas permiten evaluar el estado de salud bucodental y detectar determinadas patologías en fases iniciales, lo que puede facilitar abordajes más sencillos y conservadores.

Una adecuada higiene bucodental, el control de los factores de riesgo y la detección precoz de patologías como la caries, las enfermedades periodontales o las lesiones potencialmente malignas de la mucosa oral contribuyen a preservar la salud y a reducir la necesidad de intervenciones de mayor complejidad.

Este enfoque está estrechamente relacionado con los principios de mínima intervención y máxima conservación posible de los tejidos naturales, siempre que sean compatibles con las necesidades clínicas del paciente.

“La indicación de cualquier procedimiento debe responder a una necesidad clínica y estar respaldada por la evidencia científica”, explica el Dr. Castro. “Siempre que sea posible, debemos prevenir la enfermedad, conservar los tejidos sanos y optar por alternativas terapéuticas que permitan alcanzar el objetivo clínico con la menor intervención necesaria. Preservar la salud bucodental a largo plazo debe ser la prioridad”.

La mínima intervención no significa tratar menos de lo necesario, sino elegir el procedimiento adecuado para cada situación, evitando actuaciones innecesarias y preservando en la medida de lo posible las estructuras dentales, periodontales y óseas.

La seguridad debe acompañar todo el proceso asistencial

El tema elegido por la OMS para 2026 pone especialmente el foco en las personas con enfermedades no transmisibles, que pueden requerir atención sanitaria durante periodos prolongados y en diferentes ámbitos asistenciales.

Esta continuidad asistencial tiene especial relevancia en Odontología. Determinadas enfermedades sistémicas y algunos tratamientos farmacológicos pueden condicionar la planificación y realización de procedimientos odontológicos, por lo que disponer de información clínica actualizada resulta esencial.

A ello se suman otros elementos que forman parte de la práctica cotidiana en las consultas dentales: la prevención y el control de infecciones, la esterilización del instrumental, el empleo justificado de pruebas diagnósticas y radiológicas, la prescripción responsable de medicamentos, la correcta identificación del paciente y la preparación del equipo para responder ante posibles urgencias médicas.

La seguridad tampoco termina cuando concluye un procedimiento. El seguimiento permite valorar la evolución, detectar posibles complicaciones y establecer las medidas de mantenimiento necesarias para preservar los resultados y la salud del paciente a largo plazo.

Tecnología al servicio del criterio clínico

La transformación digital está incorporando nuevas herramientas que pueden facilitar el diagnóstico, la planificación y el seguimiento de determinados tratamientos odontológicos. La historia clínica digital, las técnicas de imagen, los escáneres intraorales y diferentes sistemas de planificación permiten disponer de información cada vez más precisa y mejorar numerosos procesos clínicos.

“La digitalización ofrece grandes posibilidades y puede contribuir a mejorar la precisión y la planificación de muchos procedimientos”, señala el Dr. Castro. “Pero una herramienta tecnológica, por avanzada que sea, no puede sustituir la valoración profesional ni convertir un tratamiento en adecuado para todos los pacientes. La innovación aporta verdadero valor cuando responde a una indicación clínica y mejora la atención sanitaria”.

Precaución ante tratamientos y consejos sin supervisión profesional

El Consejo General de Dentistas advierte también sobre la difusión, especialmente a través de internet y las redes sociales, de recomendaciones sobre salud bucodental realizadas por personas sin la formación sanitaria necesaria, así como sobre la promoción de productos o procedimientos que se presentan como soluciones rápidas o válidas para cualquier persona.

El hecho de que un producto pueda adquirirse fácilmente o que un procedimiento tenga una finalidad principalmente estética no significa que esté exento de posibles efectos adversos ni que sea adecuado para todos los pacientes.

“Cualquier actuación que pueda modificar los dientes, las encías, la posición dentaria o la oclusión debe realizarse por un dentista colegiado y siempre después de valorar el estado de salud bucodental y establecer un diagnóstico”, argumenta el presidente del Consejo General.

“Los dentistas tenemos la responsabilidad de acompañar al paciente durante todo el proceso asistencial: prevenir cuando sea posible, diagnosticar con rigor, informar con transparencia, tratar con criterios científicos y realizar un seguimiento adecuado. Esa continuidad es la base de una Odontología segura, responsable y de calidad durante toda la vida”, concluye el Dr. Óscar Castro Reino.

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