La periodontitis surge de una compleja interacción entre un microbioma subgingival disbiótico y la respuesta inmunoinflamatoria del huésped, lo que puede conllevar la destrucción de los tejidos periodontales en individuos susceptibles (1). Sin embargo, las consecuencias de este desequilibrio van más allá del periodonto, pudiendo afectar a diferentes sistemas del cuerpo humano. Para explicar esta afectación a distancia, se han propuesto diversos mecanismos adicionales (Figura 1).
En este trabajo se analiza la influencia de los microorganismos presentes en el periodonto, y los mecanismos mediante los cuales pueden alcanzar órganos o tejidos a distancia. De esta manera, se han descrito tres vías potenciales de translocación: la vía hematógena, la vía respiratoria (orofaríngea) y la vía enteral (oro-intestinal) (2). Estas vías no son excluyentes y pueden converger, pudiendo contribuir, de manera individual o de forma conjunta, a la patogenicidad a distancia de la periodontitis (Figura 2).


