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La prevención, clave para evitar daños en el esmalte durante la época estival

Durante los meses de verano, el riesgo de sufrir caries y sensibilidad dental se incrementa drásticamente por nuestros hábitos de ocio. Imagen: Freepik/gpointstudio.

El cambio de hábitos durante las vacaciones y el aumento del consumo de azúcares aceleran la progresión de lesiones cariosas que se hacen evidentes tras el verano.

Durante la época estival, es habitual que se reduzca la frecuencia del cepillado y se omitan pasos clave como el uso del hilo dental o las revisiones. Este descontrol, unido a la ingesta repetitiva de bebidas frías, snacks y dulces, “puede favorecer la desmineralización del esmalte”. Tal y como explica Vanessa Delgado, profesora de Odontología de la Universidad Europea de Andalucía, «no se trata de caries que aparecen de un día para otro, sino de lesiones que aceleran su progresión por la combinación de varios factores».

El consumo de granizados y productos ultraprocesados supone un doble desafío para la cavidad oral debido a su alto contenido en azúcar y la presencia de ácidos añadidos como el ácido cítrico, que incrementan su potencial erosivo. La odontóloga detalla que «el azúcar alimenta a determinadas bacterias presentes en la cavidad oral, que metabolizan este carbohidrato y generan ácidos capaces de disminuir el pH de la boca».

Sobre la gravedad de este desgaste continuo, la profesora de la Universidad Europea de Andalucía advierte de que el esmalte «es un tejido altamente mineralizado, pero no regenerativo; una vez perdido, el organismo no lo recupera de manera espontánea». Por ello, la exposición constante a estos elementos no solo provoca molestias inmediatas al morder algo frío, sino que puede derivar en problemas estructurales severos. Esta situación se agrava de forma notable en pacientes que ya presentan retracción gingival o enfermedad periodontal al tener las raíces dentales desprotegidas.

Además, este escenario resulta especialmente crítico en los menores ya que su riesgo es mayor porque «el esmalte de la dentición temporal (los conocidos dientes de leche) es más delgado y menos mineralizado que el de la dentición permanente, por lo que la progresión de una lesión cariosa puede ser más rápida», explica. Por este motivo, el consumo de polos y golosinas durante sus meses de descanso, muchas veces mediante un picoteo continuo y sin la higiene adecuada posterior, requiere de una supervisión especial.

Por ello, la profesora de Odontología de la Universidad Europea de Andalucía detalla las siguientes claves preventivas y los imprescindibles para minimizar el impacto negativo:

• Evitar el picoteo continuo: resulta preferible optar por un consumo ocasional y concentrarlo en un momento específico del día en lugar de ingerir dulces de forma constante.
• Beber agua tras el consumo de alimentos fríos: ayuda a favorecer la limpieza natural de la boca y a neutralizar residuos azucarados y ácidos tras tomar helados o refrescos.
• Usar pajitas y controlar los tiempos: en bebidas frías o ácidas para disminuir el contacto con los dientes. Además, conviene esperar unos 30 minutos antes del cepillado para no dañar un esmalte transitoriamente reblandecido.
• Elegir con inteligencia: optar por helados con menor contenido de azúcar y evitar los excesivamente pegajosos.
• Utilizar dentífricos remineralizantes: también valen específicos para sensibilidad cuando exista una indicación profesional para ello.

Para mantener estos hábitos fuera de casa, Delgado recomienda preparar «un pequeño kit que puede marcar una gran diferencia» y que no debería faltar en nuestras mochilas o bolsas de piscina con “un cepillo dental de viaje, pasta fluorada, seda o cepillos interdentales, una botella de agua y chicles sin azúcar con xilitol como recurso puntual cuando no sea posible cepillarse”.

La salud bucodental no debe entenderse únicamente desde la ausencia de dolor, sino como parte integral del bienestar general del individuo. «Muchas enfermedades bucodentales son silenciosas en sus etapas iniciales y, precisamente por eso, la prevención adquiere un valor enorme», concluye la profesora de la Universidad Europea de Andalucía. La época de descanso no debe vivirse desde la prohibición, sino desde el equilibrio, donde se integren pequeños gestos cotidianos que tienen un impacto profundo en nuestra salud a largo plazo.

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