La transformación digital de la prótesis dental no puede entenderse sin el talento de los profesionales que convierten cada avance tecnológico en mejores soluciones para el paciente. Desde esta convicción, AIVORIQ patrocina el Premio GD Talento en Prótesis Dental, una categoría con la que la compañía busca reconocer a las nuevas generaciones de técnicos protésicos y contribuir a dar visibilidad a una profesión esencial. Su CEO, Íñigo Sánchez Trujillo, analiza el presente y el futuro del sector, marcado por la inteligencia artificial, los flujos digitales y una colaboración cada vez más estrecha entre clínicas y laboratorios.
-¿Qué les ha motivado a patrocinar el Premio GD Talento en Prótesis Dental?
-Para AIVORIQ el talento es el verdadero motor de transformación del sector. Podemos hablar de inteligencia artificial, de digitalización o de nuevos materiales, pero detrás de cualquier avance siempre hay un técnico protésico capaz de convertir esa tecnología en un mejor resultado para el paciente.
Por eso, apoyar un premio que reconoce el talento tiene todo el sentido para nosotros. Queremos contribuir a dar visibilidad a una profesión imprescindible para la Odontología y transmitir un mensaje muy claro: el futuro de la prótesis dental pasa por atraer, desarrollar y reconocer a los mejores profesionales.
Creemos que invertir en talento no es solo una acción de responsabilidad corporativa; es una inversión en el futuro del sector.
-¿Qué valores de AIVORIQ se alinean con los técnicos del futuro?
-El técnico del futuro seguirá necesitando la misma pasión por el detalle y la excelencia que siempre ha caracterizado a esta profesión, pero deberá incorporar nuevas capacidades para trabajar en un entorno completamente digital.
En AIVORIQ hablamos de cuatro valores que forman parte de nuestro ADN: experiencia, empatía, anticipación e innovación.
La experiencia aporta el conocimiento técnico que sólo se adquiere con años de profesión. La empatía nos recuerda que detrás de cada restauración hay un paciente y un odontólogo que depositan su confianza en nosotros. La anticipación significa estar preparados para los cambios tecnológicos antes de que el mercado los imponga. Y la innovación implica entender que la tecnología debe ayudar al profesional, nunca sustituirlo.
Creemos firmemente que el mejor laboratorio del futuro será aquel que consiga combinar inteligencia artificial con inteligencia humana.
-¿Cuáles son las novedades más recientes de AIVORIQ?
-Este año está siendo especialmente importante para nosotros. Hemos culminado nuestra evolución hacia la marca AIVORIQ, consolidando un ecosistema que ya integra veintidós laboratorios distribuidos por toda España y que continúa creciendo con nuevas incorporaciones en los próximos meses.
Por otro lado, hemos lanzado al mercado nuestra Férula de descarga Aivoriq, en flujo digital completo y con la capacidad de personalizarla para perfiles de clientes.
Estamos en fase Beta de proyectos disruptivos, en colaboración con los principales actores de la cadena de valor, que en breve podremos ofrecer como servicio al sector odontológico.
Pero probablemente el proyecto más ilusionante sea nuestra apuesta por desarrollar inteligencia artificial específica para el flujo protésico junto al Instituto Tecnológico de Aragón (ITA) y Golive. El objetivo no es crear una IA más, sino una tecnología capaz de mejorar la coordinación entre clínica y laboratorio, detectar incidencias antes de que afecten al paciente y optimizar todo el proceso de fabricación protésica.
También seguimos ampliando nuestra cobertura nacional con la incorporación de nuevos laboratorios y reforzando nuestros programas de formación tanto para técnicos como para odontólogos.
-¿Cómo está siendo este 2026 para AIVORIQ en términos de crecimiento y proyectos?
-2026 está siendo un año de consolidación y, al mismo tiempo, de aceleración. Hemos reforzado nuestra presencia territorial, seguimos incorporando laboratorios que comparten nuestra filosofía y estamos desarrollando proyectos tecnológicos que hace apenas unos años parecían impensables en nuestro sector.
Pero, más allá del crecimiento cuantitativo, lo realmente importante es que estamos construyendo un modelo colaborativo donde el conocimiento se comparte, la innovación se desarrolla de forma conjunta y cada laboratorio mantiene su identidad y su cercanía con las clínicas.
Nuestro objetivo nunca ha sido ser el grupo más grande, sino el grupo que más valor aporta a los profesionales con los que trabaja.
-¿Cómo ven desde la compañía el sector odontológico y qué tendencias destacaría como más relevantes?
-Estamos viviendo probablemente la mayor transformación que ha experimentado la Odontología en las últimas décadas.
La digitalización ya no es una ventaja competitiva; es un requisito. La planificación digital, los flujos completamente conectados entre clínica y laboratorio, la implantología guiada y la inteligencia artificial están cambiando la manera de trabajar y elevando el nivel de exigencia.
Al mismo tiempo, el paciente demanda tratamientos más rápidos, más personalizados y más predecibles.
En este contexto, creemos que la colaboración entre odontólogos y técnicos protésicos será cada vez más estrecha. El laboratorio dejará de ser únicamente un proveedor para convertirse en un socio clínico con un papel mucho más activo en la planificación y ejecución de los tratamientos.
Y, por supuesto, veremos una integración creciente de la IA en los flujos clínicos y protésicos, siempre como herramienta de apoyo al profesional, no como sustituto de su criterio. Esa combinación entre IA especializada y supervisión humana es una de las tendencias más relevantes que ya está empezando a consolidarse.
-¿Qué retos afronta el sector en este instante? ¿Y si hablamos de oportunidades?
-El principal reto es adaptarse a un ritmo de cambio sin precedentes. Los laboratorios deben afrontar inversiones constantes en tecnología, atraer talento joven, formar a sus equipos en competencias digitales y mantener, al mismo tiempo, los estándares de calidad que exige una profesión donde no hay margen para el error.
También existe el desafío de integrar la inteligencia artificial de forma responsable. La IA debe aportar eficiencia, trazabilidad y capacidad de anticipación, pero siempre bajo el criterio del profesional y con el paciente en el centro.
Sin embargo, esos mismos retos representan una enorme oportunidad. Nunca antes, los técnicos protésicos habían tenido acceso a tantas herramientas para mejorar su trabajo, colaborar con otros especialistas y ofrecer tratamientos más personalizados.
Quienes sepan combinar conocimiento, tecnología y colaboración liderarán la próxima etapa del sector. En AIVORIQ estamos convencidos de que el futuro no pertenece a quienes simplemente adopten nuevas tecnologías, sino a quienes sean capaces de utilizarlas para potenciar el talento de las personas y mejorar la experiencia del paciente.
