Los cambios de rutina, el aumento del consumo de helados y refrescos o la práctica de deporte pueden incrementar el riesgo de caries, traumatismos dentales e incidencias en brackets, respectivamente.
Campamentos, piscina, excursiones, viajes y días repletos de actividades al aire libre hacen del verano una de las épocas más esperadas por niños y adolescentes. Sin embargo, el cambio de rutina que acompaña a las vacaciones también suele alterar algunos hábitos saludables que durante el curso forman parte del día a día, entre ellos, el cuidado de la salud bucodental.
Durante estos meses es habitual que aumente el consumo de helados, refrescos y snacks entre horas y que el cepillado dental quede algo relegado al pasar más tiempo fuera de casa. Por ello, mantener una correcta rutina de higiene bucodental resulta especialmente importante.
“En verano observamos con frecuencia cómo los cambios de rutina repercuten en la salud bucodental de los niños y adolescentes. Cuando disminuye la frecuencia del cepillado o aumenta el consumo de productos azucarados, se incrementa el riesgo de caries y de inflamación gingival, especialmente en aquellos pacientes que llevan ortodoncia y requieren unos cuidados de higiene más exhaustivos», explica la Dra. Casilda Moreno, ortodoncista de Moonz, la red de clínicas especializada en odontopediatría y ortodoncia infantil de DONTE GROUP.
Pequeños gestos que ayudan a proteger la salud bucodental en verano
La infancia es una etapa clave para consolidar hábitos que acompañarán a los niños durante toda la vida. Por ello, desde Moonz recuerdan que las familias desempeñan un papel clave a la hora de prevenir problemas bucodentales durante el verano. Preparar con antelación un neceser de higiene oral, recordar la importancia del cepillado diario y conocer cómo actuar ante posibles incidencias puede marcar la diferencia durante las vacaciones.
- El neceser que no debería faltar en ningún campamento: Preparar junto a los niños un pequeño neceser con cepillo dental, pasta fluorada y, cuando sea necesario, los accesorios específicos para el cuidado de la ortodoncia facilitan mantener la rutina de higiene también fuera de casa. Además de prevenir problemas bucodentales, este gesto contribuye a reforzar su autonomía y responsabilidad en el cuidado de su salud.
- Con ortodoncia, no vale relajarse: Los niños y adolescentes que llevan brackets o alineadores deben extremar la higiene oral durante el verano. La acumulación de placa alrededor de los aparatos favorece la aparición de caries y la inflamación de las encías, mientras que alimentos especialmente duros o hábitos como morder objetos o utilizar los dientes para abrir envases pueden provocar incidencias que retrasen el tratamiento.
- Piscinas, deportes y juegos: cómo actuar ante un golpe en la boca: Las actividades deportivas y recreativas propias del verano incrementan el riesgo de traumatismos dentales. Ante la fractura, movilidad o pérdida de un diente permanente, es importante acudir al dentista lo antes posible. Asimismo, en los deportes con riesgo de impacto, el uso de protectores bucales ayuda a prevenir lesiones.
«Mantener el cepillado, hidratarse adecuadamente y moderar el consumo de azúcares son hábitos muy sencillos que marcan la diferencia. Dedicar apenas unos minutos al día al cuidado de la boca permite prevenir caries, problemas de encías o incidencias en los tratamientos de ortodoncia, para que la vuelta a la rutina no venga acompañada de una visita inesperada al dentista», concluye la Dra. Moreno.
