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Sostenibilidad y digitalización: la Odontología del futuro también es verde

Imagen generada con IA, cedida por el Dr. Giuliano Fragola.

En los últimos años, hemos aprendido a asociar la digitalización con innovación, precisión y rapidez. Escáneres intraorales, softwares de planificación, impresión 3D o procesos de diseño y fresado CAD/CAM forman ya parte del día a día de muchas clínicas. Todos estos avances han facilitado nuestra actividad profesional diaria, pero pocas veces hablamos de otra cara igual de transformadora: la sostenibilidad.

La Odontología, como casi todas las áreas sanitarias, ha generado históricamente un volumen elevado de residuos: escayolas, siliconas, cubetas desechables, embalajes, radiografías y litros de líquidos de revelado que acababan en el desagüe en el peor de los casos. Durante mucho tiempo lo asumimos como inevitable. Hoy sabemos que la digitalización no solo nos hace más eficientes; también nos abre un camino hacia una Odontología verde, capaz de cuidar a los pacientes y al planeta al mismo tiempo.

Uno de los cambios más radicales ha sido la transición de la radiografía analógica a la digital. Durante décadas, cada clínica manejaba líquidos de revelado y fijadores cargados de hidroquinona, metol y sales de plata. Se calcula que un litro de fijador usado podía contaminar hasta 200.000 litros de agua si se vertía sin tratamiento adecuado.

La radiología digital borró de un plumazo ese problema. Hoy, sensores digitales sustituyen placas químicas y los archivos viajan por ordenador sin generar ni una gota de residuo líquido. Además, el paciente recibe menos dosis de radiación y las imágenes se almacenan en la nube o nuestros discos duros sin ocupar espacio físico. Es un cambio silencioso que ha eliminado uno de los focos de contaminación más graves de la Odontología tradicional.

Otra gran protagonista ha sido la escayola. Los que llevamos años en clínica recordamos estanterías llenas de modelos, bolsas con polvo blanco, mezcladoras y cubetas que había que limpiar a diario. Además, lavábamos las cubetas y tazas de escayolas bajo el chorro de agua y, lo que parecía inocuo, tenía un gran coste ambiental:

· El yeso en contacto con agua libera sulfatos que complican la depuración de aguas.

· Mezclado en vertederos con otros residuos, produce lixiviados que contaminan suelos.

· Un laboratorio mediano podía generar más de una tonelada de escayola al año en forma de residuo.

La llegada de los escáneres intraorales ha cortado esa cadena de raíz. Hoy un archivo STL sustituye kilos de escayola y evita la acumulación de residuos sólidos. Muchos laboratorios reportan reducciones de más del 70% de su producción de residuos desde que adoptaron flujos digitales.

Hasta hace pocos años, cada trabajo protésico viajaba en una caja, había que proteger los modelos con plásticos de burbuja, llamar al mensajero y esperar a que llegaran intactos al laboratorio. Cada envío suponía cartón, plásticos, gasolina y emisiones de CO₂ tanto de ida al laboratorio como de regreso.

Hoy, un archivo digital se transfiere en segundos. No hay cajas, ni embalajes, ni transporte físico de ida. Cada archivo STL que sustituye a un paquete físico es un camión menos en la carretera y una reducción real de la huella de carbono de una clínica sigue siendo un reto. Aunque la producción chairside aún no está lo suficientemente extendida como para prescindir de los envíos hacia y desde los laboratorios que continúan siendo una pieza esencial de nuestra actividad diaria, sí es posible reducir su impacto.

«La transformación verde no depende solo de clínicas y laboratorios. La industria también está asumiendo un papel activo, impulsando la sostenibilidad a través de diferentes estrategias»

Apostar por cajas de trabajo retornables en lugar de desechables, así como por un sistema de paquetería más sostenible y con envíos agrupados, representa un paso concreto hacia una logística más responsable.

La manufactura aditiva ha revolucionado la producción en Odontología. Frente a los métodos analógicos que generaban sobrantes inevitables, la impresión 3D fabrica exactamente lo necesario.

Modelos, férulas y guías quirúrgicas se producen optimizando el consumo de material y con estructuras diseñadas para reducir desperdicio. La producción, además, se realiza de manera local, evitando transportes y dependencias externas.

Sin embargo, el gran reto pendiente es el reciclaje. Muchas resinas actuales terminan como residuos complejos sin circuito claro de reaprovechamiento. La industria ya avanza en resinas biodegradables o parcialmente reciclables, pero aún queda camino para hablar de una verdadera Odontología circular.

La tecnología CAD/CAM también contribuye a la sostenibilidad. Al diseñar y fresar prótesis en clínica o en laboratorio, se reduce el número de pasos intermedios, se evitan impresiones físicas y se minimiza el desperdicio de bloques cerámicos o metálicos. Además, la producción local en clínica disminuye transporte y embalajes. La eficiencia de los nuevos equipos, más rápidos y con menor consumo energético, convierte al CAD/CAM en un pilar clave de la Odontología verde.

Teleodontología: menos desplazamientos, más accesibilidad

La digitalización no solo se mide en escáneres o impresoras. La teleodontología es otro ejemplo claro. Consultas virtuales, seguimientos a distancia y prediagnósticos online reducen desplazamientos innecesarios de pacientes y profesionales.
Menos viajes significa menos emisiones de CO₂, pero también mayor accesibilidad para pacientes de zonas rurales o con movilidad reducida. La sostenibilidad aquí se entiende en un sentido amplio: ambiental y social.

Otro frente de avance es el de los materiales. La elección de opciones más duraderas y menos contaminantes marca una diferencia. En Implantología, por ejemplo, el zirconio presenta un impacto ambiental menor que el titanio en su proceso de producción.

La durabilidad también es sostenibilidad: un implante que resiste 20 años evita repetir cirugías, consumos y residuos. A veces, la mejor manera de ser sostenibles es apostar por la calidad y la prevención.

La transformación verde no depende solo de clínicas y laboratorios. El sector industrial también está asumiendo un papel activo, impulsando la sostenibilidad a través de diferentes estrategias. Cada vez son más los fabricantes que trabajan en reducir embalajes, optimizar la eficiencia energética de sus procesos de producción y ofrecer soluciones digitales que sustituyen modelos físicos.

Del mismo modo, los desarrolladores de sistemas de escaneo e impresión 3D están centrados en crear equipos más rápidos, con menor consumo y con materiales optimizados para reducir el desperdicio. También se avanza hacia el desarrollo de resinas más recológicas, ya sea mediante fórmulas biodegradables o con opciones de reciclaje parcial.

«La digitalización no solo nos hace más eficientes, sino que también nos abre un camino hacia una Odontología verde, capaz de cuidar a los pacientes y al planeta al mismo tiempo»

En conjunto, estos esfuerzos muestran cómo la industria dental está alineando digitalización y sostenibilidad, marcando un camino que arrastra a toda la profesión hacia un futuro más responsable.

La digitalización es un avance enorme, pero aún quedan desafíos:

· Consumo energético: los equipos digitales necesitan electricidad, y su huella depende de las fuentes energéticas.

· Reciclaje real: urge un sistema específico para resinas y polímeros dentales.

· Brecha digital: no todas las clínicas pueden invertir en digitalización al mismo ritmo; la sostenibilidad debe ser inclusiva.

· Medición objetiva: hacen falta estudios que comparen con rigor la huella ecológica de flujos analógicos y digitales.

Solo enfrentando estos retos podremos hablar de una Odontología digital verdaderamente sostenible.

Los pacientes ya no buscan solo eficacia clínica. Cada vez más valoran que los servicios que consumen estén alineados con sus valores. Una clínica que explica con claridad que evita residuos, reduce emisiones y utiliza materiales más limpios transmite un mensaje de enorme fuerza: “Cuidamos de tu salud y también del planeta”.

Ese discurso no solo informa: fideliza, diferencia y posiciona a la clínica como referente de innovación responsable.
La digitalización no solo ha transformado la práctica clínica, también ha abierto una oportunidad única: reducir residuos, optimizar recursos y cuidar el medio ambiente.

Cada radiografía digital que sustituye una película química; cada escaneo que evita kilos de escayola; cada archivo STL que viaja por la nube en lugar de en una caja; cada cirugía guiada que evita repeticiones, son pasos hacia una Odontología doblemente responsable.

El futuro no será únicamente digital, ni únicamente verde. Será digital y verde al mismo tiempo. Y en esa intersección está nuestra responsabilidad, pero también nuestra gran oportunidad: demostrar que la Odontología puede cuidar de las personas y del planeta en un mismo gesto.

Para finalizar, una reflexión: creo firmemente que entre todos podemos construir una Odontología más sostenible, capaz de generar menos residuos y optimizar recursos. Lograrlo exigirá establecer nuevos protocolos, revisar rutinas e incluso invertir en tecnología y formación, pero esa inversión no debe verse como un coste, sino como una apuesta por el futuro de nuestra profesión y por la responsabilidad que tenemos con el entorno.

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