Ciencia y clínica

Manejo de la atrofia de la premaxila mediante elevación de fosa nasal y colocación de implantes. Estudio longitudinal con seguimiento medio de 9 años

Imagen inicial del caso número 1, donde observamos un maxilar superior edéntulo de larga evolución con atrofia vertical marcada.

La atrofia ósea vertical representa uno de los desafíos más comunes en la planificación y colocación de implantes dentales. Para abordarla, se han desarrollado múltiples estrategias, que incluyen procedimientos regenerativos, técnicas quirúrgicas avanzadas y el diseño específico de implantes, permitiendo distintos enfoques terapéuticos según las características del defecto óseo (1-5).

Uno de los enfoques más utilizados consiste en recuperar la altura ósea perdida antes o durante la cirugía de colocación del implante, con el objetivo de permitir la inserción de implantes de longitud convencional (6). Por otro lado, existen alternativas menos invasivas que optan por la colocación de implantes cortos o extracortos sin necesidad de regeneración previa, aprovechando el hueso disponible (5-7).

En los casos más severos de reabsorción vertical, se han propuesto soluciones combinadas, como la inserción de implantes cortos o extracortos asociados a técnicas mínimamente invasivas. Entre estas últimas, destaca la técnica de elevación transalveolar o transcrestal, ampliamente documentada, que consiste en la elevación de la membrana de Schneider a través del lecho quirúrgico preparado para el implante en la zona posterior del maxilar superior, cuando la limitación anatómica es el seno maxilar neumatizado (8-10). Esta técnica ha demostrado tasas de éxito elevadas, que oscilan entre el 94% y el 100%, especialmente cuando se combina con biomateriales o hueso autólogo (11).

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