La Dra. Paula Matesanz atesora una brillante carrera forjada sobre una sólida formación y un fuerte nivel de autoexigencia. Fue en las aulas de la Facultad de Odontología de su querida Complutense cuando escuchó, por primera vez, unas siglas, SEPA, que marcarían mucho su desarrollo profesional. Cuatro letras bajo las que se escondía una organización a la que hoy considera su casa. Su próxima meta: alcanzar la presidencia de esa organización, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, una pieza clave para la Periodoncia, la Odontología y la salud general de la población.
—¿Cómo recuerdas tu etapa de estudiante universitaria y cómo ayudó a forjar a la profesional que eres a día de hoy?
—Mi profesión era estudiar entregada al 100%, aunque trabajaba también el fin de semana de camarera para conseguir algo de independencia económica. La verdad es que siempre he sido muy buena estudiante y le he dedicado muchísimo tiempo a la universidad, aunque si te soy sincera no sé muy bien dónde estuvo la clave para poder estar al nivel profesional al que me encuentro.
—¿Qué te llevó a “especializarte” en el área de la Periodoncia?
—Empecé la carrera pensando en hacer Ortodoncia porque yo tenía una historia personal, como paciente, muy traumática. Entonces entré en la carrera pensando que tenía que encontrar la manera de hacer este tipo de tratamientos mejor de lo que me lo habían hecho. Hasta que llegó el momento que realmente marcó la diferencia en mi etapa universitaria: la asignatura de Periodoncia con el profesor Mariano Sanz. De repente ahí fue donde descubrí una asignatura que no tenía nada que ver con el resto, mucho más médica, con muchísima base científica. A partir de este momento fue cuando vi claro hacia dónde orientar mi carrera y el siguiente paso: mejorar mi formación con el Máster de Periodoncia de la UCM.
—¿Cómo fue la etapa del posgrado?
—Un posgrado de la exigencia de este necesita dedicación a tiempo completo. Empecé a trabajar estando en segundo de máster una tarde a la semana, en tercero empecé a trabajar algo más. En este periodo sobrevivía gracias a que conseguí una beca predoctoral. Todos los que hacemos el Máster de Periodoncia de la Complutense estamos muy ligados también a la investigación y son los propios directores del máster los que te sugieren que pidas una beca, que es un sueldo en realidad, no muy boyante, pero que, bueno, me permitió centrarme en mis estudios y en la investigación.
«Estar rodeada de gente que tiene un interés muy parecido al tuyo te hace sentir en casa»
—¿Desde cuándo empezaste a tener vinculación con SEPA?
—Recuerdo la primera vez que me hablaron de SEPA, fue Lorenzo de Arriba, un profesor de la UCM. Había unos folletos de un congreso por la facultad y nos preguntó a varios que si íbamos a ir. Yo le contesté que no sabía muy bien qué era. Y entonces me dijo: si te gusta la Periodoncia, tienes que conocer SEPA. A partir de este momento, empecé a ir a los congresos, primero como asistente y luego organizando pequeños cursos y, poco a poco, de una manera más activa.
Pero quien me abrió las puertas de SEPA fue el Dr. David Herrera. Había terminado el máster en 2009 y a primeros de 2012 cuando acababa de dar a luz me llamó para venir a casa a conocer a mi hija. Imagínate, para mí David era una celebrity. Fue en esta visita donde me invitó a formar parte de la junta directiva de SEPA que él encabezaba. No me lo pensé ni un minuto. Y a partir de aquí, hasta hoy.

—¿Qué crees que te está aportando esa vinculación con SEPA?
—Aprendes muchísimo. Al final el problema de la Odontología es que es una profesión en la que trabajas normalmente en entornos laborales pequeños, te relacionas con pocos compañeros y compañeras de trabajo y muchas veces nuestra actividad es bastante “sota, caballo y rey”. Aunque yo tengo suerte porque trabajo en una clínica muy grande y también en la universidad, al final lo que te permite pertenecer a una Sociedad como SEPA es explorar la profesión desde otros lados, aun sin desligarte de la misma. Es decir, sigo trabajando en la Periodoncia y en la Odontología, pero desde perspectivas completamente inaccesibles para una persona que está en su clínica, como son la gestión, la organización de eventos… Y otro aspecto muy importante es que pertenecer a los equipos de trabajo de una organización como SEPA te permite relacionarte con mucha gente de muy alto nivel.
—¿Qué consejo les darías a la gente que quiere empezar a involucrarse en sociedades científicas, a asistir a sus congresos? ¿Qué crees que aporta una Sociedad a los perfiles más juniors?
—El problema es que ahora la formación ya no podemos decir que venga solo de esos entornos. Hay formación por todos los sitios. Pero, ¿qué te aportan las sociedades? Desde luego, y si hablo de SEPA, que es lo que mejor conozco, te aporta un rigor, una excelencia y un nivel que está desligado de la industria, que no hay un ánimo de lucro. Es una sociedad científica que tiene como objetivo la promoción de la Periodoncia, pero no el enriquecimiento de nadie que participa en ella. Además, te da un sentido de pertenencia muy fuerte. Para mí SEPA es como mi casa. Eso me pasa también un poco con la universidad, con la Complutense. Estar rodeada de gente que tiene un interés muy parecido al tuyo y un desarrollo muy parecido al tuyo te hace sentir en casa.
«La profesión exige un alto nivel formativo, pero también un alto nivel de empatía»
—¿Y cómo eres capaz de llegar a todo: clínica, universidad, SEPA, familia, etc.?
—Por mi propia forma de ser, soy bastante activa y siempre he sabido organizarme bien. Pero la conciliación solamente es posible si tienes el apoyo familiar que yo tengo. Eso es una realidad. Las personas que nos dedicamos a servicios tenemos unos horarios muy malos y además un trabajo que es totalmente presencial: entonces o es con red familiar o con ayuda doméstica, o si no, no hay manera.
También es cierto que a los que hemos pasado por el Máster de Periodoncia de la Complutense nos inculcan mucho esa forma de trabajo, de exigencia, de saber organizarte y llegar a todo.
—Paula, aparte del conocimiento clínico científico, ¿qué habilidades crees que son imprescindibles para destacar hoy en Odontología?
—La profesión exige un alto nivel formativo, pero también un alto nivel de empatía. Somos proveedores de salud, trabajamos con pacientes que, además, están despiertos. Un cirujano maxilofacial opera a un paciente que está anestesiado completamente, pero nosotros trabajamos con personas que manifiestan sus vulnerabilidades en la consulta. Entonces, hay que empatizar con tu paciente; en nuestra profesión es importante tener una buena capacidad de oratoria, que el paciente comprenda lo que le quieres transmitir y, también, que se responsabilice de su propia salud.
—Hablando de oratoria, ¿te has preparado de una forma específica para conectar con el público?
—La verdad es que no, pero no te puedo negar que son retos. Ahora mismo estoy preparando mi participación en Europerio 25 de Viena. Mi propia manera de ser, en cuanto a mi nivel de exigencia, me provoca una cierta inseguridad, tensión y nervios, que, afortunadamente, luego no son visibles entre el público, pero sí para mi familia, por ejemplo. Están deseando que vuelva -sonríe-.
«Estoy muy satisfecha de formar parte del importante grupo de mujeres que estamos llevando la Periodoncia española a un alto nivel»
—De todos los proyectos en los que estás o has estado involucrada en SEPA, ¿de cuáles te sientes más satisfecha?
—Recuerdo en especial el periodo del COVID. En ese momento, yo era secretaria general en la presidencia del Dr. Bujaldón. En un momento tan crítico para todos, creo que hicimos una buena gestión de la crisis.
También me siento satisfecha de haber estado en la Junta del Dr. David Herrera y de la conexión que se estableció desde su Junta con otras especialidades médicas y, en consecuencia, de todo el impulso que se le está dando desde entonces a las conexiones entre la Periodoncia y otras enfermedades sistémicas.

¿Cómo acertar al elegir curso?
“Para mí siempre la formación tiene que estar ligada a la universidad y, preferiblemente, a la universidad pública. Una vez graduados, se pueden realizar cursos muy especializantes en campos muy concretos, por ejemplo, aprender de un colega una técnica determinada en su clínica. Pero, para mí, lo realmente importante es tener una buena formación de base, universitaria, de grado y posgrado, que te permita dominar tu campo. Una base que te dé la tranquilidad de saber que lo que haces lo estás haciendo de la mejor manera que se puede hacer. Y todos los cursos exprés que hay actualmente no te dan eso, te dan unas nociones. Te enseñan quizás resultados, pero no se detienen tanto en enseñarte las dificultades con las que te puedes encontrar en el camino y realmente en esa dificultad es donde más aprendes. Poner implantes no es difícil, lo difícil es manejar las complicaciones o el seguimiento. Un curso muy corto nunca te va a ofrecer esa necesaria visión”, destaca la Dra. Paula Matesanz.


