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¿Por qué sale el herpes labial y cómo se puede curar?

Dr. Simón Pardiñas López (DDS, MS)
Especialista en Periodoncia, Implantología y Cirugía Oral (NYU) Director Médico Clínica Pardiñas  Creador de Dentalk.tv --- Miembro del Grupo de investigación en Terapia Celular y Medicina Regenerativa Universidade da Coruña, INIBIC Chair YCC Academy of Osseointegration @dr.pardinaslopez

El herpes labial, también llamado calentura, “ampollas febriles” o «herpes febril», es una infección vírica causada por el VHS-1 (virus del herpes simple tipo 1) y junto con las aftas, la leucoplasia y la candidiasis oral es una de las afecciones bucales más comunes: más del 60% de la población adulta ha sufrido algún brote de herpes a lo largo de su vida.

Concretamente, el herpes lo conforman pequeñas ampollas dolorosas, llenas de líquido, que aparecen alrededor de los labios, aunque a veces también pueden estar presentes bajo la nariz, paladar o debajo de la barbilla.

Hay personas que a veces no saben bien si lo que tienen es un herpes labial o un afta. Hay dos criterios para diferenciarlos: las aftas aparecen solamente dentro de la boca y no son contagiosas.

Mientras que el herpes labial es extremadamente contagioso y usualmente está formado por ampollas que se agrupan alrededor de los labios y, cuando se rompen, se forma una costra que puede durar varios días. Por lo demás, normalmente el herpes labial suele remitir por sí solo en el plazo de una a dos semanas.

¿Cómo se transmite el virus del herpes labial?

El VHS-1 se transmite por contacto directo con las ampollas que presentan secreción: cuando besas, al compartir cubiertos o si se practica sexo oral con una persona infectada sin usar protección. Incluso compartir ropa puede provocar la transmisión, si al ponerla o quitarla ha estado en contacto con las ampollas alrededor de la boca.

Pero cuidado, porque el virus también se puede transmitir a los demás incluso sin la existencia de ampollas o calentura.

Una vez se ha tenido el contacto inicial, hay un período de incubación que suele durar unos 7 días. En este tiempo, el virus y su carga genética se desplazan hasta el ganglio del nervio trigémino, donde se acantona, y puede causar el herpes labial. Además, como su material genético permanece ahí, con el tiempo incluso puede volver a reactivarse, normalmente coincidiendo con épocas de estrés y bajada de defensas. Cuando esto sucede, estamos hablando de infecciones locales recurrentes.

Por otro lado, muchas veces las personas infectadas con el virus del herpes labial nunca manifiestan signos ni síntomas.

¿Qué tipos de herpes simple existen?

Dentro de los herpes bucales simples o calenturas, podemos encontrar distintos tipos:

Gingivoestomatitis herpética primaria

Se da cuando el virus entra en contacto por primera vez con el cuerpo. Es, además, la causa más frecuente de estomatitis en infantes de entre 1 y 3 años.

Herpes recurrente

Después de que una persona contraiga el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), este puede permanecer inactivo en las células nerviosas y surgir de nuevo en el mismo lugar que antes al ser reactivado debido a estímulos como la fiebre, que bajen las defensas, cambios hormonales y/o menstruación, otras infecciones, luz solar, frío ambiental, o simplemente estrés.

Herpes recurrente labial

Suele localizarse en la zona donde se une el labio con la piel. Antes de que salgan las ampollas es posible que se sienta un hormigueo o entumecimiento alrededor de la boca.

Herpes recurrente intraoral

En este caso, las ampollas del herpes recurrente se manifiestan en forma de ramillete en la zona del paladar y en las encías.

Síntomas del herpes o calentura labial en adultos

La primera vez que aparece un herpes labial, los síntomas pueden llegar a tardar hasta 20 días en manifestarse desde que la persona ha estado expuesta al virus por primera vez. Su aparición suele ir acompañada por los siguientes síntomas:

Hormigueo y picazón

Aproximadamente un día antes de que aparezcan las ampollas, hay personas que sienten picazón, ardor u hormigueo alrededor de los labios. En esa misma zona aparecerá un punto pequeño, duro y doloroso, y luego, las ampollas.

Ampollas

Suelen ser pequeñas y de color amarillento, normalmente alrededor de los labios o en zonas cercanas. Hasta que estén completamente curadas pueden pasar entre dos y tres semanas.

Costras

Cuando las ampollas se desecan y se rompen, generan llagas abiertas y poco profundas, que presentan secreción y forman costras, las cuales durarán entre 8 y 15 días.

Aparte de los síntomas mencionados, en un primer brote también se puede experimentar fiebre, dolor en las encías, en la garganta, en los músculos y, además, puede provocar que los ganglios linfáticos se inflamen.

Síntomas del herpes labial recurrente

Las recurrencias del herpes labial normalmente aparecen con los mismos síntomas y en el mismo lugar, aunque suelen ser menos extensas que cuando se dio el brote original.

Síntomas intraorales del herpes recurrente

A veces se forman úlceras dolorosas en el paladar o encías provocando inflamación y dolor. Suelen curarse en 8-10 días.

Síntomas del herpes en niños

La primera infección con el VHS-1 a veces sucede sin síntomas. Pero también es posible que provoque la gingivoestomatitis herpética, que cursa con fiebre alta, malestar general, dolor de cabeza, disminución de apetito y dolor de garganta, por lo que puede confundirse con un resfriado o una faringitis.

Sin embargo, al cabo de unos días, las encías se inflaman y al tragar causan dolor. Y generalmente, un par de días después, aparecen las ampollas por cualquier zona de la boca. Además, el virus en niños también puede provocar inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.

Cómo prevenir el herpes labial

El virus que causa el herpes labial es muy contagioso y se transmite por contacto. Por lo tanto, para evitar que se difunda a más gente, se debe evitar el contacto directo con personas infectadas, tomando las siguientes precauciones:

  • No besar a nadie que presente ampollas, es mejor esperar a que se cure el herpes labial.
  • No compartir cubiertos, vasos, toallas, paños, esponjas… con personas afectadas. Lo más recomendable es que todo lo que utilice la persona que presenta el herpes labial se mantenga separado del resto y, además, se lave exhaustivamente después de usarlo.
  • Utilizar profilácticos durante la práctica sexual con la persona infectada.
  • Lavarse las manos frecuentemente, tanto si eres tú quien lo padece -especialmente después de tocar el herpes en el labio- como si es una persona cercana a ti.

Como último consejo, para evitar la recurrencia si ya has padecido herpes labial, es recomendable dormir suficientes horas al día, llevar una buena dieta, aplicar protector labial o bálsamo hidratante y no someterse a situaciones de estrés (o al menos, intentar rebajarlo).

Herpes labial y mascarillas

Las mascarillas en sí mismas no han sido responsables de la aparición de patologías bucodentales. Si bien es cierto que una persona propensa a tener herpes labial, si todavía necesita llevarla puesta todo el día o durante muchas horas, junto al estrés que esto le pueda provocar, podría llegar a favorecer la aparición del herpes o calentura.

Como medidas preventivas, se recomienda aplicar protector labial antes de ponerse la mascarilla y cambiarla con frecuencia.

Tratamiento del herpes en los labios

No hay cura para el herpes labial, y ya que las lesiones causadas por el virus suelen remitir por sí solas en una o dos semanas (aunque a veces puede tardar el doble), normalmente no hay que hacer nada, más que tratar los síntomas. Aunque existen estudios que relacionan una mejor evolución de los síntomas si se comienza a tratar el herpes con medicamentos antivirales en los primeros días de aparición de los mismos.

Pero es importante que acudas a tu médico si presentas alguna de estas situaciones mientras tienes un herpes labial:

  • Si tu sistema inmunitario está debilitado, por ejemplo, a causa de otras enfermedades o algún tratamiento que estés siguiendo.
  • Si ya han pasado varias semanas y las úlceras no se han curado por sí solas.
  • Si tienes fiebre, pus o un enrojecimiento que se va extendiendo. Estos pueden ser síntomas de una posible sobreinfección bacteriana, y será necesario tratarla.
  • Si el herpes labial te sale a menudo.

Concretamente, si padeces herpes labial más de 9 veces al año, o tienes riesgos de sufrir complicaciones, aunque los anestésicos tópicos de venta libre pueden proporcionar alivio temporal, lo recomendable es consultar a tu médico o dentista, quien te indicará un tratamiento.

En caso de necesitarlo, los tratamientos para el herpes labial pueden ser de dos tipos:

  • Si se lleva a cabo una detección temprana del herpes o calentura, suele ser con píldoras antivirales que, en caso de recurrencia, también sirven para controlar los brotes, pues ayudan a reducir su frecuencia, duración y gravedad.
  • Por el contrario, una vez el herpes labial ya se ha manifestado, para aliviar las molestias que pueda causar se suele recurrir a un tratamiento que conlleva el uso de geles protectores y anestésicos.

Remedios caseros

También hay algunos remedios caseros que pueden ayudar a que las úlceras o ampollas del herpes labial duelan menos y no duren tanto:

  • Aplicar compresas frías en la zona afectada.
  • Consumir bebidas frías y alimentos fríos.
  • Tomar paracetamol o ibuprofeno.
  • El uso de ciertos aceites esenciales, como el de coco, puede aliviar la sintomatología.

Posibles complicaciones

Si antes hablábamos de cómo evitar contagiar el virus del herpes labial a otras personas, hay que tener en cuenta que también es fundamental evitar que el virus se transmita a otras partes de nuestro cuerpo.

Para evitarlo, es sumamente importante aplicar una de las precauciones mencionadas anteriormente, que es la de lavarse las manos con frecuencia, sobre todo si hemos tocado las ampollas o costras del herpes labial. De esta manera, evitamos que el VHS-1 pueda llegar a:

  • Las puntas de los dedos. Sobre todo en bebés y niños que tengan hábito de succión del pulgar.
  • Los ojos, ya que si se dan infecciones recurrentes que los afecten, pueden causar cicatrices y lesiones que a largo plazo incluso pueden provocar pérdida de la vista.
  • Otras zonas de la piel en el caso de personas con «dermatitis atópica» o eccema, donde el riesgo a que se difunda por todo el cuerpo es mayor. Y, si sucede, puede llegar a ser una emergencia médica.

Autores

Especialista en Periodoncia, Implantología y Cirugía Oral (NYU) Director Médico Clínica Pardiñas  Creador de Dentalk.tv --- Miembro del Grupo de investigación en Terapia Celular y Medicina Regenerativa Universidade da Coruña, INIBIC Chair YCC Academy of Osseointegration @dr.pardinaslopez

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