Historia del cepillo de dientes
Historia y origen del cepillo de dientes. Foto: the humble co. Unsplash

El origen del cepillo de dientes tal cual lo conocemos está datado en 1498 y se remonta a China, ideado nada más y nada menos que por un Emperador. ¿Y cómo fue el primer cepillo de dientes de la historia? Se trataba de un mango formado por un hueso (o bambú) y al que se le colocaron cerdas de pelo de animal cosidas. Concretamente de puerco salvaje de zonas frías, ya que su pelo era más resistente. Pero también se podía usar pelo de jabalí o caballo sobre marfil o madera.

Este es el cepillo que más se parece al actual por su concepción de mango y cerdas, pero realmente ya en Babilonia y Egipto se usaban pequeñas ramas del árbol Salvadora Persica, que se mordisqueaban para que su savia ayudase a mantener la salud dental (principalmente, para que no salieran abscesos, que era uno de los principales problemas de la época)

En cualquier caso, este primer cepillo dental originado en China, si bien ingenioso, no es difícil imaginar que no era muy higiénico, por muy limpias que se quisieran dejar los pelos del animal en cuestión. Cierto que fue un paso importante de la práctica habitual, que consistía en masticar palos o ramas como la Persica mencionada antes, pero era difícil de limpiar e iba acumulando muchas bacterias. Dato que quienes lo usaban en ese momento desconocían, claro.

Igualmente, este primer cepillo tampoco es que tuviera demasiado éxito fuera de China. Gracias a las rutas comerciales, llegó a Europa, pero su dureza no fue del agrado de los entonces europeos. Y en cualquier caso, solo la realeza y las clases altas eran algo más conscientes de la importancia del cepillado, mientras que la gente corriente no tenía aún siquiera costumbres higiénicas. Y tampoco es que se hubieran podido permitir comprar un cepillo de dientes.

¿Cuándo se creó el primer cepillo de dientes?

Si hablamos del cepillo de dientes “moderno”, desde esos años de invención en China del 1498 hasta la actualidad, ha pasado por varias etapas. Y probablemente te sorprenderás al saber que no son de hace tanto tiempo como pensabas. Vamos con una pequeña cronología del cepillo de dientes moderno.

Pierre Fauchard y su disertación sobre el cepillo de dientes

Sucedió allá por el año 1723, y el padre de la odontología moderna habló de los cepillos que se usaban por entonces en Europa, confeccionados con crines de caballo, criticando que eran demasiado blandos como para hacer una limpieza efectiva. De hecho, él recomendaba el uso de esponjas naturales para limpiar los dientes.

Louis Pasteur y la higiene dental

El conocido bacteriólogo francés habla por fin de algo que para nosotros es obvio en la actualidad: los gérmenes. Las cerdas de los cepillos de dientes de la época se quedan húmedas, lo que favorece la aparición de bacterias o incluso hongos. Sus palabras consiguieron que los dentistas del siglo XIX se dieran cuenta de que efectivamente, era casi peor el remedio que la enfermedad.

El Dr. Meyer Rhein “inventa” el cepillo de dientes

A finales del siglo XIX el cepillo de dientes se vuelve una presencia habitual en la vida diaria de la gente y en 1844 el Dr. Meyer Rhein “inventa” el cepillo de dientes de tres filas de cerdas y crea la patente.

Se empieza a utilizar Nylon

Una ayuda muy importante a la hora de extender y afianzar el uso del cepillo de dientes proviene de Wallace Hume Carothers en el año 1925. Wallace inventa el nylon, mucho más fácil de implantar en los mangos y con una mayor resistencia a los microbios que acumulaban los cepillos de pelos de animales.

LLegados a este punto, las empresas ven la oportunidad de lanzarse a su fabricación. La primera es la Compañía DuPont, en 1938 y ya es un cepillo de dientes con cerdas de nylon. Además, en 1950 se mejora la textura de las cerdas dentales, que se hacen más blandas.

Y el resto, como se suele decir, es historia.

Para terminar, ¿quieres saber un dato curioso sobre los cepillos de dientes? Fueron denominados uno de los grandes inventos de la humanidad en el año 2003. Y la verdad, creemos que tienen toda la razón, pues la higiene bucal es sumamente importante para la salud y no sería lo mismo sin nuestro cepillo dental.