Efectos secundarios de las cenizas volcánicas en la salud
Las cenizas volcánicas pueden provocar diversos efectos secundarios en la salud de las personas. Foto: Marc Szeglat, Unsplash.

Tras la erupción del volcán de la zona de Cumbre Vieja, en la isla de la Palma, muchos se preguntan cuáles son las posibles consecuencias derivadas de la exposición prolongada a elementos como las cenizas volcánicas.

En este artículo realizamos un resumen de los principales efectos secundarios de las cenizas de un volcán en la salud general de los habitantes y trabajadores de la zona.

Clasificación de los efectos secundarios de las cenizas en la salud

Los efectos secundarios de las cenizas en la salud de las personas se pueden clasificar en cuatro categorías:
– Efectos respiratorios.
– Síntomas oculares.
– Irritaciones cutáneas.
– Problemas en la salud bucodental.

Síntomas respiratorios

Tras una exposición prolongada, los síntomas agudos que se perciben de manera más inmediata son:
– Irritación y secreción nasal.
– Dolor e irritación de garganta.
– Irritación en las vías respiratorias en personas con asma o bronquitis. La respiración cortada, jadeo y tos son los más frecuentes en los asmáticos.
– Desarrollo de síntomas severos de bronquitis en individuos con problemas pulmonares previos.

Las enfermedades pulmonares serias solo se producen en circunstancias muy concretas, como la exposición prolongada durante años a altas concentraciones de ceniza.

Los expertos recuerdan que el desarrollo de síntomas respiratorios por las cenizas volcánicas se puede deber a varios factores como la concentración de partículas en el aire, la proporción de partículas finas en la ceniza, la frecuencia y duración de la exposición, la presencia de silicio cristalino y gases volcánicos o aerosoles mezclados con las cenizas, las condiciones meteorológicas, las condiciones de salud y el uso de equipo de protección para la respiración.

Síntomas oculares

Los efectos secundarios más comunes en la salud visual son:
– Sensación de cuerpo extraño en los ojos.
– Dolor ocular, escozor y ojos rojos.
– Secreción pegajosa o lagrimeo.
– Abrasiones o erosiones en la córnea.
– Conjuntivitis aguda o inflamación del saco conjuntival que rodea el globo ocular.

Además, se recomienda no utilizar lentillas para evitar una abrasión en la córnea.

Síntomas cutáneos

No es habitual que las cenizas volcánicas provoquen irritaciones cutáneas pero, si se producen, es porque contiene altas concentraciones de ácido. Los síntomas más comunes, en estos casos, son:
– Irritación y enrojecimiento de la piel.
– Infecciones secundarias debido al rascado de la piel.

Síntomas bucodentales

Tal y como recoge un estudio realizado por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) y la Escuela de Química de la Universidad Nacional (UNA), la presencia en el agua de químicos halogenados que pueden ser tóxicos, como el fluoruro y el bromuro, puede provocar patologías en la estructura ósea y dental.

Según María Martínez, geoquímica del Ovsicori, “en pequeñas cantidades, un compuesto como el fluoruro ayuda a fortalecer el tejido dental, haciéndolo más resistente al ataque de bacterias y ácidos bucales, lo cual hace más difícil que los dientes se perforen. Sin embargo, la exposición excesiva o por largos periodos, puede resultar en padecimientos como la fluorosis dental o esquelética”.

Además, también pueden producirse modificaciones en la estructura mineral de los huesos y dientes.

Protección de los niños ante las cenizas volcánicas

En la actualidad, no existen suficientes indicios que demuestren que la ingesta de pequeñas cantidades de ceniza sea peligrosa para la salud. En cualquier caso, se recomienda proteger a los niños de una exposición prolongada a este elemento:
– Mantener a los niños en casa, siempre que sea posible.
– Evitar que realicen actividades que requieran esfuerzo físico.
– Uso de mascarillas adecuadas para estancias en el exterior.
– Evitar que los niños jueguen en zonas donde la ceniza esté enterrada o acumulada en el suelo.

Fuente: IVHHN