Efectos de las cenizas de un volcán en la salud dental
Un estudio realizado en 2014 llegó a la conclusión de que las cenizas de los volcanes pueden provocar diversos efectos secundarios en la salud dental. Foto: Jack Ebnet, Unsplash.

El pasado domingo 19 de septiembre entró en erupción el volcán de la zona de Cumbre Vieja, en el sur de la isla de La Palma, tras una semana de actividad sísmica continuada. Desde entonces, se han registrado más de 20.000 temblores.

En Gaceta Dental hemos investigado sobre los efectos que podría tener sobre la salud dental de los habitantes de La Palma una exposición prolongada a elementos como la ceniza. Los expertos vigilan de cerca a este volcán que, por sus características, lo hace más impredecible respecto a otros como El Teide (Tenerife) o el Etna (Sicilia)

Tal y como reconoce David Calvo, portavoz del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan), “Cumbre Vieja no es un volcán al uso, es descomunal y a diferencia del Teide o el Etna, no tiene un único cráter. Se trata de una sucesión de pequeños volcanes. Y, en el caso de erupción, la lava puede salir por cualquiera de sus cráteres».

La lava ya ha arrasado casi 200 casas, ha provocado la evacuación de más de 6.000 personas y la superficie afectada se eleva a más de 150 hectáreas de terreno. Pero, además de los efectos devastadores en bienes materiales, también debemos tener en cuenta los efectos secundarios de las emanaciones de gas y cenizas de este volcán sobre la salud.

¿Qué efectos pueden tener las cenizas del volcán de La Palma en la salud dental?

Según un estudio realizado en 2014 por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) y la Escuela de Química de la Universidad Nacional (UNA), se detectó la presencia de diversos compuestos químicos con potencial toxicológico en unas muestras de cenizas disueltas en agua y recolectadas en el volcán Turrialba (Costa Rica).

Las conclusiones de este estudio indican que la calidad del agua podría verse afectada por la acumulación de cenizas volcánicas en el suelo y por la presencia de químicos halogenados que pueden ser tóxicos, como el fluoruro y el bromuro.

“Cuando cae ceniza fresca en el agua o incluso en pastizales húmedos, algunos de los componentes químicos de esta se disuelven, formando una disolución acuosa, y pueden ser digeridos a través del consumo de esa agua y pastos contaminados”, señalaba Ricardo Sánchez, hidrólogo de la UNA.

Por lo tanto, según este estudio, la exposición crónica y por largos periodos a esos compuestos químicos puede provocar patologías en la estructura ósea y dental, tanto de animales como personas.

El papel del fluoruro

Tal y como aclaraba María Martínez, geoquímica del Ovsicori, “en pequeñas cantidades, un compuesto como el fluoruro ayuda a fortalecer el tejido dental, haciéndolo más resistente al ataque de bacterias y ácidos bucales, lo cual hace más difícil que los dientes se perforen. Sin embargo, la exposición excesiva o por largos periodos, puede resultar en padecimientos como la fluorosis dental o esquelética”.

Esta exposición crónica o prolongada en el tiempo modifica la estructura mineral de los huesos y dientes. En otros casos, añade Martínez, también puede suponer el crecimiento anormal de minerales en las piezas dentales o que se presenten deformaciones y abultamientos en los huesos o dientes. Lo que la geoquímica del Ovsicori denomina como “costras” de minerales. Además, según esta experta, en la dentadura se pueden presentar perforaciones, descamaciones y cambios de color en los dientes (café o negro).

Otros efectos del volcán en la salud

Se espera que en las próximas horas la lengua de lava, que en algunos puntos alcanza una altura de doce metros, llegue al mar. Según ha explicado José Mangas, vulcanólogo y catedrático de geología, en una entrevista a Onda Cero: «cuando la colada llegue al mar, si llega, porque cada vez va más lenta, se va a producir una evaporación del agua del mar, con unas nubes de vapor de agua impresionantes, pero también se producen gases tóxicos porque el agua de mar no es pura, es agua salada (de un litro, 970 gramos son agua pura y 35 gramos son sales).

Puede tener cloro, azufre, carbono y se van a formar ácidos sulfhídricos, ácidos clorhídricos, ácidos carbónicos, CO2, etc. Va a haber gases tóxicos. Que la gente no vaya. Pueden intoxicarse».

Accede a los datos completos del estudio de 2014 desde este enlace.