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El Dr. Jacobo Somoza se lamenta de que la industria dental apenas tenga en cuenta la experiencia y conocimiento de la gente que, tanto a nivel nacional como internacional, están haciendo cosas diferentes.

Clínica Dental Dr. Jacobo Somoza

Jacobo Somoza es sinónimo de Odontología Digital, o mejor dicho, de pasión por la Odontología Digital. Si se hiciera una encuesta entre sus colegas, muchos le señalarían como el abanderado y precursor en nuestro país de la innovación y la tecnología al servicio de los profesionales, de los tratamientos dentales y, por supuesto, de los pacientes. En su clínica, ubicada en un emplazamiento ideal, pone en práctica todo lo que brota de su mente –que no es poco– y se encarga de transmitir su experiencia, conocimientos y «trucos» con las herramientas digitales a los centenares de alumnos que pasan por las aulas de su Instituto, donde imparte formación cualificada desde hace cinco años.

A las afueras de Madrid, en Montepríncipe, rodeado de zonas verdes, se localiza el «centro de operaciones» del Dr. Jacobo Somoza. A escasos metros de su clínica, no muy grande, pero idónea para atender a sus fieles pacientes, se encuentra su Instituto, todo un centro de referencia para quienes quieren formarse en las últimas herramientas digitales en el campo odontológico.

En el primero de estos espacios recibe a Gaceta Dental, una consulta donde pone en práctica su filosofía de trabajo, con la planificación como piedra angular. «La gente piensa que tengo una clínica gigante, pero no. Mi clínica no tiene muchos metros cuadrados, pero es un espacio muy funcional donde se puede hacer una Odontología maravillosa. Hay que preparar las cosas bien. Yo invierto horas en planificar los casos para estar menos tiempo en gabinete, lo que me permite ser más eficaz y ahorrar citas. Un beneficio tanto para mí como profesional como para mis pacientes».

El descubrimiento: la cirugía guiada

La atracción del Dr. Jacobo Somoza por la tecnología viene de lejos. «A pesar de que mi formación se focalizó en la Estética, empecé a adentrarme en la Odontología Digital con la cirugía guiada, cuando surgió el software Simplant. Como no tenía mucha experiencia en Implantología, para adquirir seguridad, empecé a planificar los casos con ese software. Fui de los primeros en comprarme todos los módulos. Me ayudó mucho. En los casos de Estética, con más formación, se me presentaban problemas, pero, en cirugía, fue todo diferente. Me fui formando poco a poco, y recuerdo que en mis primeros cien implantes solo me falló uno. Una estadística inusual en alguien que comienza. Me di cuenta enseguida de que, sin tener mucho conocimiento quirúrgico, con el software puedes hacer una buena planificación y ves que todo es tremendamente predecible. Lo que constituye la gran ventaja de la Odontología Digital. Ahora tenemos la certeza de que lo que vemos en pantalla lo vamos a poder hacer prácticamente igual. Te vuelves tan predecible, comunicas con el paciente mucho mejor… y cuando empiezas en este mundo no puedes volver atrás».
Años más tarde, su inquietud por progresar y la suerte –según sus propias palabras– le llevaron a contactar con una compañía con ganas de desarrollar e invertir. «Me visitó un comercial de una marca de implantes y me habló de una empresa que trabajaba en cirugía guiada. Al poco tiempo, conocí a sus directivos y durante tres años desarrollé con ellos el software de Nemoscan. Todas las aplicaciones que necesitaba me las iban dando, tanto en software como en hardware. Había un equipo de ingenieros increíble. Empezamos en 2009 y a finales de 2012 dejamos acabado el software de cirugía avanzada creo que más avanzado que existe a día de hoy en el mercado».

“te vuelves tan predecible, mejora tanto la comunicación con el paciente… que cuando empiezas en este mundo no hay vuelta atrás”

Después de más desarrollos, «dando un salto importante en la cirugía guiada, monté mi propio instituto -Jacobo Somoza Institute-, para desarrollar y hacer todo aquello que en su día no era viable. Algunas máquinas, que en sus inicios costaban 300.000 euros, ya eran mucho más asequibles –entre los 20 y 30.000 euros–. Empezamos a hacer las férulas de una forma increíblemente predecible. Ahora mismo, tenemos una férula tan, tan precisa, que atornillamos nada más acabar la cirugía el provisional. Otro ejemplo: en el flujo analógico un dentista en rehabilitar una arcada bimaxilar de implantes invertiría entre 7-9 citas (3 o 4 meses, entre ferulizar, rodillos de cera, una o dos pruebas de dientes, pruebas de estructura, pruebas bizcocho…), y ahora lo podemos hacer en solamente dos citas. Hacemos flujos que se salen de la norma, combinamos herramientas digitales con las que llevamos trabajando más de 12 años», explica Somoza.

La clave es el software

En su clínica, Jacobo Somoza empezó incorporando el escáner intraoral, la impresora…, pero «la Odontología Digital no es comprarse una máquina, que es lo que mucha gente cree. La clave no está en el hardware, sino en el software. El escáner intraoral es importante, hay unos mejores que otros, sin duda, pero lo importante es lo que haces con el software, lo importante no es cómo capturas, sino lo que haces dentro del ordenador», nos explica. «El problema –continúa– es que la gente no conoce bien las herramientas. Asocian Odontología Digital a escanear y a hacer incrustaciones en una máquina chairside. Y esto es un solo una mínima parte de lo que se puede hacer. Con la Odontología Digital tienes más y mejor información, más medios y eres mucho más predecible. Hay compañeros que me preguntan: qué máquinas me compro, qué fresadora… yo les freno y les hago ver que lo importante es aprender a usar el flujo, el software, para ir más rápido. Esta es realmente la herramienta que nos permite volar. Y, también, claro está, tienes que hacer tus cuentas para ver si te compensa, aunque a muchos les da más miedo el tiempo que la inversión. Con un escáner y una cámara de vídeo –incluso el móvil– puedes ser increíblemente digital, pero para controlar bien el flujo hay que dedicarle tiempo».

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Precursor en España de la Odontología Digital, Jacobo Somoza lleva más de doce años utilizando estas herramientas.

Y es que la formación es clave para poder sacar partido de la tecnología. «Esto las personas tampoco lo terminan de entender. Los dentistas hemos sido siempre muy autodidactas, pero este es un mundo aparte. Ahora se encuentran con el escáner entre manos y están más perdidos que antes. La Odontología Digital, como les trasmito a mis alumnos, es una gran rama de la Odontología porque implica a todas sus disciplinas. Tienes que formarte mucho al principio –y no es cuestión de un fin de semana– porque la curva de aprendizaje es dura. Hay compañeros que me dicen, Jacobo, esta es una profesión totalmente distinta. Y es que es así».

Actualizaciones y soporte

Sobre el miedo a la obsolescencia, Somoza nos explica que sigue usando sin problemas un escáner que adquirió hace 6 años de una marca que sigue actualizando. «Quien compra una máquina muchas veces no quiere pagar licencias y si no lo haces no tienes actualizaciones. Las empresas de software -hay una que tiene más de 400 desarrolladores en plantilla- viven de esto. Si compras una máquina y no tiene feed anual, es un hándicap. Cuesta, pero vas a sacar mucho más provecho y vas a tener un mejor soporte». Aunque también, tirando de las orejas a la industria, Somoza apunta a que «te encuentras a muchas empresas que te venden y te dejan ahí tirado y otras que no tienen a su gente formada en esa tecnología. A veces me quedo alucinado con las cosas que escucho y esto provoca desilusión».

“Los dentistas hemos sido siempre muy autodidactas, pero este es un mundo aparte. Exige formación y esfuerzo porque la curva de aprendizaje es dura”

«Las empresas del sector –continúa Somoza en modo crítica y deseo– están muy enfocadas en el mercado general. Me gustaría que desarrollasen cosas más actuales. Hay herramientas que desde que surgieron han avanzado muy poco. Esto es triste. Si quieres hacer las cosas bien, tienes que estar mezclando software, herramientas… Nos encontramos trasteando con 5 o 6 programas y esto no puede ser. Unos tienen unas ventajas, otros otras… Incluso recurrimos a software fuera del dental mucho más complejos. Deberían, por fin, integrarlos y avanzar, con buenos motores gráficos. Yo llevo sin desarrollar software desde diciembre de 2012. No nos están consultando suficientemente a los líderes de opinión, a quienes hacemos cosas diferentes. Y si no nos preguntan no se avanza. Están desarrollando cosas visuales, que venden, de marketing, pero la Odontología Digital no es solo marketing».

Más que tecnología, empatía

¿Y esto lo valoran los pacientes? «Esto es un mito –nos explica Somoza–. Por ser digital no te van a entrar más pacientes en la clínica o, al menos, de una forma tan directa. Tú tienes que estar muy pendiente de tus pacientes. No es tan importante la tecnología como la empatía y tu equipo profesional. No obstante, el paciente sí percibe que estás haciendo algo diferente, que le queda más bonito, pero, a pesar de que optimizamos tiempos, siempre te pregunta: ¿cuándo acabas?» –comenta sonriente–.

En la importante labor de comunicación del clínico con sus pacientes, Jacobo Somoza les pregunta a estos últimos por la reacción de familiares y amigos tras un tratamiento. Y se muestra orgulloso de su trabajo. «Nosotros hacemos cosas diferentes. Conseguimos que quede natural no solo el diente sino la encía, que esta tenga un festoneado natural. Esto es lo que hace un caso bonito», comenta. Además, explica apasionado, «me encanta cuando vienen pacientes en situaciones muy desfavorables y les puedes hacer un diagnóstico total, multidisciplinar. Aunque creo que en la Odontología Multidisciplinar realmente no hay una buena comunicación. A diferencia de ello, nosotros integramos la ortodoncia facialmente, movemos los dientes sabiendo cómo le van a quedar estéticamente al paciente… Pero los programas no están preparados para esto. Tienes que hacer trampas, trastear… Tienes que situar dónde quieres hacer todo para que quede bien estética y funcionalmente y dirigirlo hacia ahí. Planificando digitalmente podemos prever casi todo, la ortodoncia, cómo van a quedar las carillas… Podemos ser realmente predecibles. Y durante el tratamiento, puedes volver a comprobar, medir y ver si se parece a lo que has planificado. La parte buena del digital es que podemos integrar todos los tratamientos facialmente de una forma súper predecible: cirugía, ortodoncia, restauradora… Vamos a estar más tiempo en el ordenador, pero menos tiempo en global, y mucho menos tiempo en gabinete. Es lo que intento transmitir a mis alumnos».

A la búsqueda de soluciones

La pasión con la que vive su profesión Jacobo Somoza le supone una gran inversión de tiempo. «En 2020 bajé un poco ritmo, mis jornadas laborales se prolongaban desde las 5 a las 23 horas, al final le robo horas al sueño, trabajo sábados y domingos… Siempre buscando cosas nuevas», nos relata. «Y es que tengo un problema -nos confiesa-, soy muy cabezón y cuando detecto un problema hasta que no veo la forma de solucionarlo no paro. Soy de los pocos cien por cien digital, como conozco bien las herramientas intento siempre buscar la fórmula y al final la acabas encontrando».

Sobre las fuentes que le inspiran, afirma estar mirando cosas constantemente y contar con una red de contactos con gente puntera dentro y fuera de España. A la hora de destacar a los grandes referentes que han revolucionado esta área, Somoza apunta claramente a dos brasileños: «Christian Coachman, la Odontología Digital cambia con el DSD, le guste a la gente más o menos, y Paulo Kano. Ellos fueron los primeros en Diseño de Sonrisa y a partir de ellos el resto hacemos sucedáneos». No obstante, Jacobo Somoza cree fielmente que la mejor Odontología se hace en España, y no solo digital. «Creo que los mejores cirujanos están en España. Y también en otras áreas. No tenemos la economía de los europeos del norte ni de los americanos, pero en España se hace una Odontología excelente».

¿Imagina cómo va a ser la Odontología dentro de otros 30 años? Le preguntamos a Jacobo Somoza. Y esta es su respuesta: «El futuro es la realidad aumentada (no confundirla con la realidad virtual). Va a ser una maravilla. Nos va a permitir poder ser aún más predecibles porque vamos a poder tener el diagnóstico y el tratamiento en tiempo real. Se habla de la robótica, pero no creo que tenga tanto futuro. Son herramientas caras, y requieren de nuestro conocimiento».


Sin edad

La Odontología Digital no es una parcela exclusiva de los más jóvenes. «Hay gente que ha tirado la toalla por ser mayores y creo que están confundidos. Porque les va a coger. Es inevitable», destaca Somoza. «Tengo algunos alumnos de más de 60 años y no veas cómo trabajan. Son muy constantes. La perseverancia es fundamental y hay gente que acaba adquiriendo un nivel brutal. Así que claramente esto no es un tema de edad, es de que te apetezca realmente dar este salto. Yo enseño a hacer flujos a gente de todas las edades, pero tienes que tener una muy buena base de Odontología», responde a Gaceta Dental.


Demasiado marketing y poco diagnóstico

El Dr. Jacobo Somoza se muestra crítico con la profesión respecto al diagnóstico, «creo que se ha invertido poco en algo tan importante. La Odontología se ha centrado demasiado en el marketing y esto es un error. Veo muchas clínicas que dicen ‘te ofrecemos la última tecnología’, pero realmente tienen lo básico, un CBCT o un escáner intraoral como mucho.

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El Dr. Jacobo Somoza destaca la predictibilidad como la gran ventaja de la Odontología Digital en la práctica clínica.

Nosotros, por ejemplo, hacemos diagnóstico por una cámara de láser, que nos permite diagnosticar entre un 20-30% más de caries. No es muy costosa. Les comento a mis compañeros: No puedes no ver las caries de tus pacientes habiendo la tecnología que hay hoy. La gente sigue diagnosticando caries como en los 60 con una radiografía periapical de aleta. Me parece más importante que tener una impresora 3D en la clínica, contar con esa tecnología, y también un microscopio, un CBCT de campo grande, que da más información y nos permite hacer un diagnóstico facial 3D, ver las vías áreas, la posición de la columna, diagnosticamos con polígrafos apneas (que suelen pasar desapercibidas en las consultas dentales…), etc. El dentista es más que una persona que trata dientes. Me sorprende mucho lo infradiagnosticados que están algunos pacientes que vienen a consultarme.

Aunque también tenemos el problema contario, los sobretratamientos, pero se infradiagnostica mucho, y es un gran problema. Se invierte poco tiempo. No se cobran las primeras visitas. Yo sí, por supuesto que las cobro, le dedico mucho tiempo. Las herramientas más caras que tengo son diagnósticas, quien no cobra esta visita no puede invertir en tecnología diagnóstica y si no lo haces tampoco te diferencias de tus compañeros».


Los «peligros» de la digitalización para el laboratorio

Los técnicos de laboratorio no han sido ajenos a la revolución digital, «la han sufrido antes que nosotros», aclara Somoza, «pero no se han dado cuenta de que el negocio está cambiando. Ya no es tan importante fabricar una pieza, sino ayudar al dentista a manejar su flujo y ayudarle en ello. Creo que el laboratorio no está acompañando el cambio en flujo digital. El diseño donde mejor se maneja es en el laboratorio. Deberían hacer la parte de planificación y ayudar al clínico a integrar todo el flujo digital y ponerlo en valor. Hay clínicos que no tienen suficiente tiempo para planificar toda la parte estética, quirúrgica y ortodóncica y se quieren saltar pasos, pero es que tampoco sus técnicos les asisten en todo este proceso. Realmente, ¿cuántos laboratorios realizan, por ejemplo, las férulas de cirugía guiada o alineadores a sus clínicos? Y la realidad es que son los clínicos los que lo acaban haciendo solos. La gente no está entendiendo el flujo», se queja Somoza. «Lo esencial es hacer un flujo que te ahorre tiempo y que te permita hacer cosas que no hacías antes», aclara.

«Veo como mis compañeros dentistas digitales piensan en comprarse una máquina y los laboratorios creen que este es su peligro. Sinceramente, no creo que sea así. La Odontología Digital es hacer una Odontología más efectiva y más predecible y global. Ahora puedes comunicar mucho mejor con el paciente y mucho mejor con el técnico», destaca Somoza. «Yo he sido chairside, pero ahora soy labside. Es el flujo que recomiendo. Pienso que es mucho más eficaz un dentista diagnosticando, planificando y tratando, que no creando un producto o un diseño que es mucho mejor que lo haga un técnico, que está más preparado, y además va a ser más rentable», revela Somoza.

Por su parte, «el laboratorio sigue pensando en hacer las coronas, las carillas y no planifican. Que no se centren en la fabricación exclusivamente, pues ellos lo pueden enviar a un centro de fresado. Lo importante es que ayuden al clínico a hacer el producto que ya tienen y a hacer cosas nuevas. Algunos siguen haciendo lo mismo coronas, puentes, removibles… Solo esto no tiene futuro. Esta parte de laboratorio claro que la tienen que tener, pero todo esto va a cambiar. Todo va a ser digital y global. Además, ahora hay grandes empresas que te venden implante, corona, guía… saltándose al técnico dental. Las empresas están viendo este negocio –y no lo están haciendo precisamente bien– y los técnicos no. Algunos se quejan de que les ha bajado el trabajo y me da mucha pena. No me preocupa el futuro de los clínicos tanto como el de los técnicos de laboratorio. Hay gente muy buena, pero creo que no están entendiendo los peligros de la digitalización. Se tienen que actualizar más rápido que los clínicos, para poder ayudarles con todo el tema de planificación e integración digital. Además, los planes de estudio están totalmente desfasados y esto está yendo tan, tan rápido que la gente no está adecuadamente preparada para formar», se lamenta.


Jacobo Somoza Clínica Dental y Dental Institute

¿Dónde está? Av. de Montepríncipe, 28660 Boadilla del Monte, Madrid.Centro comercial. Local 10.
¿Quieres saber más? https://www.jacobosomozainstitute.org/