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Figura 1. Radiografía inicial del paciente donde podemos ver la reabsorción horizontal presente en el cuarto cuadrante, así como la neumatización excesiva del seno maxilar a nivel de la pieza 26 ausente.

Introducción

Los implantes cortos son ya una más de las técnicas de rehabilitación del maxilar atrófico que podemos considerar «de rutina», siendo una opción mínimamente invasiva y con cifras de supervivencia en torno al 99% (1, 2). Si observamos estas cifras de supervivencia en función del tiempo de seguimiento y la longitud de los implantes estudiados podemos obtener una supervivencia de entre el 86,7% y 100% para implantes de hasta 6 mm con un seguimiento de 5 años en algunos estudios (3-7). Con estos implantes podemos, por lo tanto, rehabilitar sectores posteriores con atrofia vertical tanto en maxilar como en mandíbula. Aún así, existen casos con extrema atrofia, donde el volumen óseo residual no permite la inserción directa de los implantes extra-cortos, ni los de menor longitud (5,5 mm). Para estas situaciones, la mejor opción descrita por la literatura es el aumento óseo mediante diferentes técnicas de regeneración (injertos en bloque, distracción y regeneración ósea guiada principalmente) (8).

Para solventar estas situaciones de forma mínimamente invasiva nacen los implantes de 4 y 4,5 mm de longitud. Con esta nueva longitud podemos afrontar nuevos retos en mandíbula y maxilar con altura ósea residual menor de 5 mm sin necesidad de aplicar técnicas accesorias (8-11). A pesar de ser un implante con menor experiencia clínica, los resultados mostrados en la literatura internacional para los implantes de 4 mm son comparables a los obtenidos mediante técnicas regenerativas para aumentar el volumen óseo y la inserción posterior de implantes de longitud «convencional» (8-11). Los datos aportados de pérdida ósea y de estabilidad de hueso marginal para los implantes de 4 mm de longitud son también asimilables a los obtenidos para los implantes cortos y extra-cortos con inserción directa, sin técnicas accesorias (9, 11-12). En el presente caso clínico mostramos un abordaje mínimamente invasivo de un sector posterior mandibular con implantes de 5,5 y 4,5 mm.

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