—Parece que los frentes abiertos de los dentistas, tales como la falta de regulación de la publicidad sanitaria, el exceso de profesionales o la falta de regulación de la propiedad de las clínicas, continúan siendo los mismos, año tras año. Desde su perspectiva, ¿cuáles considera que podrán cerrarse antes?
—El tema de la publicidad sanitaria está muy avanzado a nivel nacional. De nada sirve una regulación en un ámbito comunitario si luego por los medios de comunicación nacionales nos bombardean con publicidad ilícita. Espero que este país consiga la estabilidad suficiente para que los políticos se pongan a trabajar en un tema tan sensible como éste. Respecto al exceso de profesionales creo que, tristemente, el mercado se está regulando por sí mismo. En las universidades privadas cada vez hay más estudiantes extranjeros, porque los nacionales se dan cuenta que en esta profesión las expectativas profesionales son cuando menos inciertas. Respecto a la propiedad de las clínicas existe una Ley de Sociedades Profesionales que no se cumple. Se establecen sociedades de intermediación que se saltan la norma con la connivencia de los órganos reguladores. Seguiremos dando la batalla en este frente.

—Otro de los temas que han preocupado y ocupado a su organismo en los últimos tiempos ha sido lo referente a la inspección de las clínicas dentales tras la publicación de la Orden 1158/2018 de la Consejería de Sanidad. ¿Cómo está afectando dicha normativa al dentista tradicional?
—Los objetivos de dicha orden son garantizar la seguridad de los pacientes y no podemos más que asumir su implementación. Tenemos abierta una mesa de trabajo con la Consejería de Sanidad en la que trabajamos en un protocolo de inspección que unifique criterios entre los distintos inspectores. Insistimos en las particularidades que tiene nuestra profesión y centros frente a otras profesiones sanitarias. Esperamos poder conseguir acuerdos que sean beneficiosos para los colegiados. Desde la Consejería nos aseguran que esta normativa será más estricta, en cuanto a espacios y acondicionamiento, para las clínicas de nueva apertura y que serán «razonables» en cuanto a su exigencia en clínicas ya autorizadas.

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Para el Dr. Antonio Montero es una satisfacción la participación e implicación de los colegiados del COEM.

—¿Qué valoración hace del convenio de atención bucodental infantil que firmaron los dentistas y la Consejería de Sanidad? ¿A cuántos niños se ha atendido?
—El Convenio ha sido muy beneficioso para los ciudadanos, para la Consejería de Sanidad y para los colegiados. En dos años de funcionamiento del convenio prácticamente no ha habido reclamaciones por parte de los pacientes. Se ha atendido a casi 50.000 niños con un presupuesto de casi 5 millones de euros. La salud bucodental de los niños de la Comunidad de Madrid ha mejorado y, lo más importante, se ha fomentado la prevención y la cultura en salud. Ha supuesto un esfuerzo para el COEM, ya que ha sido el personal del Colegio el que ha revisado cada factura y ha gestionado el pago de los honorarios a los colegiados. Ha sido un trabajo impecable y no puedo por menos que poner en valor todo ese esfuerzo.

—Ahora están trabajando estrechamente con la Consejería de Sanidad para que la nueva Ley de Atención a la Salud Bucodental y el Programa de Atención Dental Infantil (PADI), que debería articularse a partir de 2020, por la que cada niño de 7 a 16 años tendrá su dentista de cabecera, público o privado, «no suponga un paso atrás ni para los ciudadanos ni para los odontólogos», ¿Cuál es su opinión sobre dicha normativa? ¿Qué espera de su implantación?
—La implantación de la nueva ley nos llena de dudas. De momento, parece que se introducirá por cohortes. Es decir, un tramo de edad cada año. De este modo, en el año 2020 entrarían los niños de 7 años. Pero surge la duda de cómo hará la Consejería para evitar dejar a los niños de 8 a 16 sin tratamiento de por vida. Nunca entrarían en el sistema y eso supone una inequidad. Por otra parte, el paciente elegiría entre un dentista público o privado que sería el único que se encargaría de toda la prevención y tratamiento. ¿Pero están las unidades de salud bucodental del SERMAS preparadas para asumir todos los tratamientos? Por otra parte, ya no se abonarían los tratamientos por acto médico sino por cápita anual. Es decir, una cifra fija anual independientemente de los tratamientos que el niño necesite. En definitiva, se introducen muchas dudas e incertidumbres. Estamos negociando con la Consejería y abogamos porque el modelo de convenio actual sea el que se imponga.

—Respecto a la formación continuada que imparte el colegio ¿qué presupuesto se destina a la misma y qué novedades presentará de cara al futuro?
—Entendemos que la Odontología de calidad pasa por una formación amplia y excelente. En el COEM invertimos en ello. Una de las partidas presupuestarias más importantes es la destinada a la formación. Queremos una formación más práctica, más accesible aprovechando las nuevas tecnologías, asequible cuando no gratuita, con actividades pioneras y, por supuesto, con ponentes de primera línea.

—Convertir la sede colegial del COEM en un referente de la Odontología española era uno de los objetivos del equipo de gobierno que se creó en 2016. A tenor del elevado número de reuniones, cursos y eventos que acoge, ¿diría aquello de misión cumplida?
—Los colegiados del COEM sienten y saben que Mauricio Legendre 38 es su casa, que todo está programado por y para ellos. Cubrir sus necesidades y atenderles es la prioridad, confían en su Colegio, son conscientes que es fundamental la unión y que tenemos que hacer COEM para hacer una profesión más activa, de más calidad, más social, más representada y poder hacer frente a los nuevos retos del futuro. No obstante, son muchas las cosas por realizar y seguiremos trabajando para mejorar la vida de nuestros colegiados.

—El Congreso Bienal COEM también se ha consolidado bajo su mandato como una importante cita científica para el desarrollo profesional. ¿Seguirá la misma línea dicho evento durante la nueva andadura?
—Uno de los objetivos de la Comisión Científica de esta nueva legislatura será dar un nuevo impulso al Congreso Bienal. Tenemos muchas novedades que aún no podemos desvelar, pero ya estamos trabajando en ello. Será una edición que, sin duda, seguirá siendo un referente nacional en el ámbito de los congresos multidisciplinares. Daremos aun más importancia a la colaboración con la industria, auténtico motor del desarrollo tecnológico de nuestra profesión.

—¿Qué momento vive la profesión actualmente? ¿Es optimista de cara al futuro?
—Vienen tiempos complicados. La sociedad está sufriendo una crisis de valores y de liderazgo. No recuerdo una época con unos líderes políticos, independientemente de la ideología, con menos peso intelectual. Parece que se avecina una nueva recesión y esto no es bueno para nadie. Pero nuestra profesión es vocacional. Y los que realmente disfrutamos con nuestro trabajo y con mejorar la vida de nuestros pacientes, seguiremos haciéndolo. Más que optimista estoy con ilusión y fuerza suficiente para innovar, adaptar y sobrevivir a las nuevas circunstancias que el futuro nos depare.


Más personal…

• Nacido en… Madrid.
• Estado civil… Casado.
• Aficiones… Bicicleta de montaña, esquí, motos.
• Un libro… La sospecha de Sofía, de Paloma Sánchez Garnica.
• Una película… El Padrino I, II y III.
• De no haber sido dentista… Oftalmólogo.
• Un lugar… La Sierra de Madrid.
• Música preferida… Clásica.
• Viajes en cartera… USA en moto.

Imágenes cedidas: COEM