Dientes de colores

El coloreado de los dientes se ha puesto de moda en Estados Unidos.

Pasada la extravagancia de lucir protectores dentales de oro o con incrustaciones de diamantes, que pusieron de moda gentes de la farándula como Madonna o Miley Cyrus, le llega ahora el turno al tintado de los dientes para que hagan juego, o no, con la laca de las uñas, el tinte del pelo o de las cejas. El «invento» viene, claro está, de Estados Unidos de la mano de un tal David Silverstein, creador de la marca Chrom Temporary Tooth Polish. Este colorante temporal de los dientes está elaborado con pigmentos similares a los utilizados en la industria alimentaria, es decir, que como comestibles que son resultan inocuos a la estructura dental, encías incluidas. Dicen. Parece ser que los tintes que proporcionan color a la dentadura aguantan el tirón durante veinticuatro horas, por mucho que la atrevida portadora –de momento solo aparecen mujeres luciendo este nuevo complemento personal– coma y beba a diestro y siniestro, y se elimina con un simple cepillado corriente y moliente. No se necesita ningún cepillo ni dentífrico específicos para recuperar el tono original. Más pronto que tarde comenzarán a aparecer representantes europeos de esta moda colorista, que ya se sabe que lo que triunfa en los EE UU es el preámbulo de lo que se avecina por estas tierras.