De izda. a dcha., los doctores Juan Francisco Agudo, Jesús Martínez, Mª Belén Lorente, Rafael G. Rebollar, Elena Villalta, José Luis del Moral (GACETA DENTAL), Manuel Fernández y José Ignacio de Nieves.

Las fuerzas armadas cuentan con 60 odontólogos militares en la actualidad

La Odontología como parte integrante de la Sanidad Militar es una alternativa profesional, ante el exceso de dentistas, muy atractiva y vocacional, si bien algo desconocida por el resto de la profesión. Con el fin de dar a conocer sus diferencias con respecto a la Odontología civil, así como su funcionamiento en Misiones Internacionales, GACETA DENTAL reunió a un grupo de odontólogos militares, que anunciaron, además, el reconocimiento oficial de tres Especialidades en su ámbito: Cirugía y Prótesis Implantológica, Endodoncia y Periodoncia.

El Cuerpo Militar de Sanidad, del que forman parte las Especialidades Fundamentales de Medicina, Farmacia, Veterinaria, Odontología, Psicología y Enfermería, tiene la misión de prestar apoyo operativo, preventivo y pericial a las Fuerzas Armadas. Pertenece a los denominados Cuerpos Comunes de la Defensa, que engloban el Jurídico Militar, el de Intervención, el de Sanidad y el de Músicas Militares, al que se le conoce popularmente como el «cuarto ejército», que lleva un uniforme propio.

GACETA DENTAL reunió a experimentados odontólogos militares con el fin de acercar y dar a conocer al resto de la profesión sus funciones, así como la manera de entrar a formar parte de un Cuerpo, el militar, que desde la Odontología ofrece toda una serie de vivencias y alternativas profesionales difíciles de experimentar desde la Odontología privada.

Asistieron al encuentro el Teniente Coronel Médico Odontólogo Rafael G. Rebollar (Unidad de Odontología de la Inspección General de Sanidad), la Teniente Coronel Odontóloga Mª Belén Lorente (Cuartel General del Ejército del Aire), el Teniente Coronel Odontólogo José Ignacio de Nieves (Agrupación Base Aérea de Torrejón), la Comandante Odontóloga Elena Villalta (Guardia Real), el Comandante Odontólogo Jesús Martínez (Escuela Militar de Sanidad), el Comandante retirado y Médico especializado en Cirugía Maxilofacial Manuel Fernández Domínguez y el Capitán Odontólogo Juan Francisco Agudo (Hospital General de la Defensa en Zaragoza).

Pasando revista

Desde su pasada experiencia como médico y miembro de las Fuerzas Armadas hasta el año 2006, el Dr. Manuel F. Domínguez, para quien «uno es militar siempre», quedó ligado a la Odontología al realizar la especialidad de Cirugía Maxilofacial. «Mi vinculación con la Odontología surgió cuando fui destinado al Hospital Central de la Defensa «Gómez Ulla» en Madrid, donde, como cirujano maxilofacial, tuve que trabajar día a día con el odontólogo. Posteriormente tuve la posibilidad de participar en misiones en el extranjero, en concreto en Bosnia en 1996 y en Albania en 1997. Tengo que decir que soy el ‘culpable’ de que el odontólogo haya ido a este tipo de misiones porque me pidieron unas estadísticas de las urgencias odontológicas en campaña en las que se comprobó que el número de bajas más relevantes que se produjeron en nuestro contingente eran odontológicas. Poco después, todos los desplazamientos internacionales contaban con un odontólogo. También fui miembro del grupo médico de estandarización de la OTAN en Bruselas y, tras abandonar el Ejército, he seguido vinculado a la Odontología como director del Departamento de la Universidad San Pablo CEU en los últimos nueve años, donde entre las salidas profesionales se contempla la Odontología militar».

Todos los asistentes al encuentro coincidieron en ensalzar el gran clima de compañerismo existente entre los odontólogos militares

También, de la mano de la Medicina, ya que todavía no existía el Grado de Odontología, el Dr. Rafael G. Rebollar ingresó en el Ejército de Tierra en 1983 y, tras el empleo de Teniente y Capitán solicitó destino a la Escuela Militar de Sanidad, único Centro de Enseñanza de la Sanidad Militar. «Es como la Facultad de ‘Ciencias de la Salud’ de las Fuerzas Armadas, que está englobada dentro de la denominada Academia Central de la Defensa. Aunque fui allí destinado como médico, me planteé estudiar por mi cuenta Odontología y, tras la primera promoción de odontólogos en España, en 1991, me encargaron que formara a los odontólogos dentro de dicha Escuela, en la que permanecí 20 años, hasta 2009, ante la imposibilidad de compatibilizarlo con el ámbito privado. Como nunca he conseguido desconectar de la Sanidad Militar, tras siete años de excedencia, el pasado año volví a ingresar en el Servicio Activo, ahora a nivel de Dirección en la Inspección General de Sanidad, que es el órgano rector de toda la Sanidad Militar, coordinando toda la Odontología Militar».

De odontólogo a militar

En el caso del Dr. José Ignacio de Nieves, hijo de dentista, «yo ingresé en el Ejército, como la mayoría, después de hacer Odontología y el Máster de Ortodoncia en la Universidad Complutense de Madrid. Esta profesión es muy dura, yo veía que mi padre no salía en todo el día de la consulta, su universo era cruzar la calle y eso no era lo que yo quería. No me arrepiento en absoluto. Actualmente, estoy destinado en la Base Aérea de Torrejón donde desempeñamos tres tareas fundamentales, una actividad asistencial básica: empastes, extracciones y limpiezas; los reconocimientos médicos a los soldados para darles el apto que demuestra que no es previsible que tengan un problema bucal en diez o doce meses y, por último, las misiones en el extranjero, que es la función más particular de todas las que realizamos y que es una experiencia muy positiva, aunque también tiene una parte de gran sacrificio, especialmente en el caso de las mujeres.

Por su parte y tal y como explicó la Dra. Elena Villalta, «tras realizar la carrera de Odontología, vía civil, si quieres ingresar en el Ejército, tienes que hacer una Oposición, tras la cual te asignan un destino. En mi caso, opté a una vacante de nueva creación en 2005, ya que el Coronel que había en ese momento en la Guardia Real quería montar un servicio de Odontología y de Psicología. Tuve que crear dicho Servicio y el tipo de asistencia que íbamos a dar porque no existía un precedente en la Guardia Real. Me dieron muchas facilidades, ya que se trata de una Unidad con recursos económicos y excelente predisposición. Cuento con una auxiliar y un servicio de protésicos. Funcionamos como una pequeña clínica privada y atendemos al personal, tanto civil como militar de la Guardia Real, Casa de Su Majestad El Rey y Palacio Real. En mi promoción fui la única odontóloga militar, lo que extrañó bastante en aquella época en la que había mucho trabajo, pero al final el Ejército engancha».

Transmitir la información de que es posible acceder a las Fuerzas Armadas como alternativa dentro del ejercicio de la Odontología fue el tema estrella de la cita.

Los comienzos de la Dra. Mª Belén Lorente como odontóloga militar tuvieron lugar en la Policlínica de Zaragoza, pasando por el «Gómez Ulla» en Madrid y la base de Helicópteros de Colmenar Viejo, donde «en ese momento las Unidades no contemplaban la figura del odontólogo y fue necesario montar el gabinete. Posteriormente opté por la vacante de la Agrupación del Cuartel General del Ejército del Aire en la que sigo a día de hoy. En cuanto a misiones internacionales, estuve en la división francesa dos veces, en 2000 y 2005, en Kosovo en 2004 y tres veces en Herat (Afganistán). Valoro estas experiencias como muy positivas. Antes, el que no montaba una clínica era un bicho raro, ahora somos la envidia de muchos compañeros».

Por vocación

La vocación «pura y dura» fue el motivo que llevó al Dr. Jesús Martínez a formar parte de las Fuerzas Armadas. «Ingresé por Oposición y mi trayectoria profesional ha estado sobre todo encaminada al Ejército de Tierra. Actualmente me encargo de la formación de los nuevos Oficiales odontólogos en la Jefatura del Departamento de Odontólogía de la Escuela Militar de Sanidad. Mi primer destino fue Vitoria tras el cual estuve siete años en la Brigada de la Legión y en Misiones Internacionales en Irak y Kosovo. Después me destinaron a Madrid, a la Brigada Paracaidista y posteriormente pasé al Servicio Sanitario del Cuartel General de Tierra. El Ejército nos da una capacidad de tener experiencias profesionales y personales muy diferentes, vivencias que el odontólogo civil no va a poder tener nunca».

Más breve es el periplo profesional del Dr. Juan Francisco Agudo, quien también llegó a la vida militar a través de la Odontología. «Decidí entrar en el Ejército cuando estaba realizando el Máster de Ciencias Odontológicas en la Universidad Complutense de Madrid y el Teniente Coronel Rafael G. Rebollar nos dio una charla sobre su Tesis doctoral de Barodontologías. Hasta ese momento, desconocía la existencia de un odontólogo en las Fuerzas Armadas. Estuve destinado en Badajoz y en Alcalá de Henares, desde donde entré al Máster de Cirugía y Prótesis Implantológica en el «Gómez Ulla», y posteriormente en el Hospital Militar de Zaragoza. Nuestras obligaciones como odontólogos se estructuran en: preventivas, asistenciales y periciales. Considero que la base de nuestra existencia es, fundamentalmente, llevar a cabo los reconocimientos para las misiones, dar el apto a todas aquellas personas que tienen que desplazarse a Zonas de Operaciones, ya que una urgencia dental puede provocar una baja en un determinado momento para cualquier soldado, con implicaciones logísticas importantes. Es imprescindible que haya un odontólogo en una Base de Operaciones. Solo he tenido que ir a una misión, en Herat (Afganistán)».

A este respecto, el Dr. García Rebollar se refirió a que «para cada una de las Especialidades de los militares de carrera existen unos cuadros de Aptitud Psicofísica con diferentes reconocimientos, como es el caso de los buceadores y pilotos, que lógicamente tienen que pasar pruebas más exhaustivas. Los tiene que ver un dentista para valorar su salud dental y valorar si es compatible con ese tipo de profesión o especialidad. Los cambios de presión ambiental pueden generar un dolor tan intenso que puede poner en peligro la seguridad del piloto o del buceador y ocasionar un accidente muy grave».

En la misma línea se mostró el Dr. Fernández Domínguez, asegurando que «los pilotos de caza tienen que tener una salud bucodental perfecta porque han de ser operativos. Incluso en los bombardeos de la guerra de Kosovo había dos odontólogos de guardia, cuando ahora mismo en Madrid creo que no hay ningún odontólogo de la Seguridad Social de guardia un domingo. Sin embargo, sí que hay un odontólogo en Afganistán o en una Base Aérea donde hay dos escuadrones de caza».

Por otra parte, y en cuanto a las funciones que más frecuentemente se realizan, en este caso, dentro del Servicio de Odontología de la Guardia Real, la Dra. Villalta aseguró que «básicamente el 80% de su trabajo son obturaciones, limpiezas, tratamientos periodontales, y un día a la semana dedicado a la prótesis, además de atender todas las urgencias que surgen».