Figura 1

Palabras clave: Metalocerámica, brillo superficial, prueba en boca tras la cocción de bizcocho, transparencia.

Introducción

Independientemente del material de estructura que se elija –circonio o metal–, la valoración de una restauración recubierta de cerámica en la boca del paciente es determinante para la estética. Los dos materiales poseen propiedades específicas que exigen mucho del protésico dental. Especialmente en las restauraciones metalocerámicas artesanales de calidad, la prueba en boca y las adaptaciones individuales in situ son una condición indispensable para conseguir una solución estética satisfactoria. Tomando tres casos prácticos se analizarán tres desafíos críticos, pero habituales en el día a día. Todos los casos se han solucionado con restauraciones metalocerámicas que no hubieran obtenido un resultado convincente si no se hubieran evaluado in situ.

La moda del circonio

Actualmente, el circonio hace furor. Los métodos CAD/CAM están «en boca de todos» y en muchos laboratorios y clínicas se intenta ampliar todo lo posible la confección asistida por ordenador. No obstante, el probado método de confección de estructuras mediante modelado, revestimiento, colado, retirada del revestimiento y acabado sigue teniendo su razón de ser. Los protésicos con larga experiencia aprecian la versatilidad de la metalocerámica, algo que el circonio todavía no puede ofrecer.