Dra.María Luisa Tarilonte Delgado, Premio Dentista del Año
La Dra. Tarilonte realizando un tratamiento a un niño bielorruso.

Dra.María Luisa Tarilonte Delgado, Premio Dentista del Año

Su compromiso con las acciones sociales desarrolladas desde el Colegio de Dentistas de Sevilla, del que es vicepresidenta, y su defensa de los intereses de los pacientes y dentistas en la Comisión de Ética, Deontología y Mediación del colegio hispalense, han llevado al Consejo de Dentistas de España a conceder a la doctora María Luisa Tarilonte el premio Dentista del Año.

—¿Qué representa para usted la concesión del Premio Dentista del Año por parte del Consejo de Dentistas?
—Para mí es una gran satisfacción y un orgullo personal y profesional. Nunca hubiera imaginado que me lo iban a conceder, además por una labor que me encanta desarrollar y con la que disfruto todos los días.

—¿De qué manera se enteró de que se lo habían concedido?
—Fue el presidente del Colegio de Dentistas de Sevilla y presidente del Consejo Andaluz, el Dr. Luis Cáceres, quien me dio la magnífica noticia, que acogí con sorpresa y con gran agradecimiento.

—Desde el Consejo destacan de su perfil su implicación en la faceta social y solidaria del Colegio de Dentistas de Sevilla, del que es vicepresidenta. ¿Cómo se concreta esta implicación? ¿En qué actividades participa?
—En lo que se refiere a la coordinación de la campaña solidaria de atención bucodental a niños bielorrusos del área de Chernóbil, tengo que decir que en el año 2005 comenzó la andadura del Colegio de Dentistas de Sevilla con la firma de un convenio de colaboración con la Confederación de Hermandades y Cofradías de Sevilla. Nuestro lema fue «Ayúdales a construir su sonrisa». Cada año, en el gabinete dental del Colegio, se tratan aproximadamente 100 niños gracias a la estimable ayuda de los profesionales que colaboran de forma impecable y desinteresada dejando de realizar su quehacer diario.
En todos los casos, a estos niños se les explican las normas de higiene oral, además de llevar a cabo los distintos tratamientos que precisen, –dependiendo de la edad–, y atendiendo de manera especial aquellas piezas dentarias que son definitivas y que su pérdida pueda ser la causante de malposiciones y maloclusiones dentarias posteriores.
Nos es muy grato comprobar que aquellos niños que vienen cada año no solo conservan los tratamientos realizados, principalmente obturaciones, sino que en la gran mayoría de ellos no hay patología nueva de caries. Asimismo, se les proporcionan kits para que puedan continuar con una higiene dental adecuada.
No quiero dejar de mencionar a los patrocinadores de la campaña que, año tras año, colaboran, ya sea económicamente, como la Fundación A.M.A., o casas comerciales como Henry Schein, que tiene cedido un equipo dental al Colegio y material fungible.
La otra parcela que desarrollo en mi trabajo con una gran satisfacción es en la Comisión de Ética, Deontología y Mediación, tramitando las quejas y reclamaciones que llegan al Colegio por parte de los pacientes o dentistas. Así, a través de la conciliación y la mediación utilizadas como métodos alternativos a la vía judicial, llegamos a resolver estos problemas en la mayoría de los casos. En este campo, quiero recordar a los doctores Bernardo Perea y José María de Vega con los que comencé mi formación en los cursos organizados por el Consejo General de Dentistas. Desde entonces, mi formación ha sido continuada, destacando que el Consejo General es un pilar fundamental debido a su amplia oferta formativa.
En lo que se refiere a la labor de conciliación y mediación, es muy satisfactorio comprobar que la mayoría de las quejas se resuelven fácilmente cuando provienen de un dentista en concreto. Gran parte de los casos son un malentendido entre el dentista y el paciente surgiendo un conflicto entre ellos, y no tanto debido una mala praxis por parte del profesional.
No puedo decir lo mismo cuando el paciente acude a la Comisión Deontológica procedente de policlínicas o franquicias donde, en ocasiones, a un mismo paciente lo han atendido para el mismo tratamiento tres, cuatro o más dentistas, con el problema añadido de que el último le dice al paciente que el trabajo realizado por el anterior doctor no fue el adecuado, con lo que éste se encuentra verdaderamente perdido. En otras muchas ocasiones, el paciente transmite que no fue ninguno de los dentistas, sino el gerente de la clínica el que se vio involucrado en el diagnóstico y planificación del tratamiento.

—¿Qué le supone a nivel personal formar parte de este tipo de acciones?
—Es una satisfacción enorme poder aportar el trabajo y los conocimientos adquiridos al servicio de los demás, como, por ejemplo, los niños bielorrusos que han tenido la mala suerte de nacer en Chernóbil. Por otro lado, en lo referido a la Comisión Deontológica, es muy satisfactorio poder solucionar conflictos entre pacientes y profesionales de forma amistosa, evitando la judicialización de los casos.

Dra.María Luisa Tarilonte Delgado, Premio Dentista del Año—¿Qué le llevó a elegir la Odontología como carrera profesional?
—Fue verdadera vocación, aunque suene a tópico, pero en mi caso es realmente cierto y volvería a elegir la misma profesión.
Tengo que decir que aunque en mi familia no había tradición de dentistas, sí en la Medicina. Me doy cuenta de que fui muy afortunada tomando la decisión de hacer la especialidad de Estomatología. Pasado el tiempo, es la nueva generación –mi hijo y dos sobrinas– quienes han seguido mis pasos de lo cual me siento muy orgullosa.

—¿Cómo fueron sus inicios profesionales?
—Una vez finalizados los estudios de Medicina y realizado el doctorado, como mi vocación de siempre había sido ser dentista, realicé la especialidad de Estomatología. Comencé simultaneando el trabajo en mi consulta privada con la Seguridad Social, abandonando esta última para incorporarme posteriormente a la Facultad de Odontología como profesora asociada de la asignatura de Patología y Terapéutica Dental. En la actualidad, compagino mi actividad asistencial privada con la docencia e investigación.

—¿Cómo ve la profesión en su provincia?
—Con problemas derivados, en primer lugar, del intrusismo profesional ejercido por personas que, careciendo de la titulación y las competencias legales, intentan ejercer como dentistas sin serlo; en segundo lugar, de la publicidad engañosa, porque cada vez hay más casos de clínicas, especialmente algunas franquicias, que se anuncian con tratamientos muy baratos o gratuitos y que, finalmente, no lo son tanto porque su precio final no es el que indican en el anuncio y, por último, de la plétora profesional. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda una ratio de 3.500 habitantes por odontólogo; actualmente hay en España 1.200 habitantes por dentista, teniendo en cuenta que no existe una regulación de profesionales. Para ello, se debería determinar un númerus clausus en las facultades que regule el número de estudiantes que acceden a la licenciatura cada año.
Aunque sí es verdad que en los jóvenes hay un cierto desánimo, tanto por la falta de trabajo como por las condiciones impuestas por aquellos empresarios en los que prima el interés financiero frente al interés asistencial del paciente.
Los jóvenes dentistas no deben descuidar su formación para que su entrada en el mercado laboral sea en las mejoras condiciones y sean ellos quienes marquen las directrices.

—¿Y el futuro de la Odontología?
—El futuro lo veo prometedor, pero para conseguirlo será necesario el compromiso de las distintas instituciones implicadas como los políticos, universidades, colegios profesionales, etc. Se calcula que para 2020 habrá alrededor de 40.000 odontólogos. La OMS recomienda una ratio de 3.500 habitantes por odontólogo, sin embargo, actualmente en España son 1.200. Esta circunstancia va unida a la situación económica actual en la que los pacientes acuden menos al dentista o recurren a la Odontología de bajo coste y de baja calidad. Hoy en día, un tratamiento dental se compra mediante bonos por internet, así podemos ver ofertas de limpieza dental, férulas de descarga, tratamientos de Endodoncia, de Ortodoncia, implantes, etc. Lo que va a ocasionar graves daños y un empeoramiento de la salud bucodental en un corto plazo de tiempo.

—¿Alguna receta para mejorar los problemas que acechan a la profesión?
—Establecer númerus clausus que limiten la cifra de alumnos que cada año se matriculan en las facultades de Odontología. También es importante controlar el incremento de nuevas universidades que ofertan estos estudios, especialmente las privadas. Y, además, es necesario acabar con el intrusismo profesional y regular la publicidad.

—¿Y algún consejo para los futuros odontólogos?
Los jóvenes dentistas no deben descuidar su formación para que su entrada en el mercado laboral sea en las mejores condiciones y puedan así marcar ellos mismos las directrices asesorándose en los colegios profesionales.

Carrera profesional

• Licenciada en Medicina y Cirugía, Universidad de Sevilla (1982).
• Doctora en Medicina y Cirugía, Universidad de Sevilla (1985).
• Especialista en Estomatología desde 1989, Universidad de Sevilla.
• Profesora asociada de «Patología y Terapéutica Dental», Facultad de Odontología de Sevilla.
• Vocal del Colegio de Dentistas de Sevilla, Comisión de Ética, Deontología y Mediación (2002-2010).
• Vicepresidenta del Colegio de Dentistas de Sevilla y miembro de la Comisión de Ética. Deontología y Mediación (actualidad).
• Miembro del grupo de investigación CTS-941 «Patología dentaria, Operatoria Dental y Endodoncia», profesor Juan José Segura Egea.

Más personal

Nacida en… Villarrabé (Palencia).
Estado civil… Casada y tengo un hijo.
Aficiones… Leer y música.
Deportes… Caminar y nadar.
Un libro… «El coronel no tiene quien le escriba» de Gabriel García Márquez.
Una película… «¡Qué bello es vivir!» de Frank Capra.
Un lugar… Egipto.
Música preferida… Depende del momento, pero cualquier música que sirva para desconectar y relajarme.
Viajes en cartera… Volver a Estados Unidos.