Los mejores resultados en estética facial se consiguen en intervenciones que consideran el conjunto del rostro y no sólo una parte o un tipo de tejidos, según ha comunicado la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM).

Por este motivo, los cirujanos maxilofaciales reivindican su papel único en estética facial: «El cirujano oral y maxilofacial conoce a la perfección todas las estructuras anatómicas del rostro y, según lo que requiera el paciente para lograr una armonía facial, puede intervenir tanto sobre tejidos duros como blandos», explica el doctor Arturo Bilbao, presidente de la SECOM.

Una de las intervenciones que mayor transformación consigue en la armonía facial es la cirugía ortognática, a juicio de la Dra. Pilar Rubio. Una de cada cinco personas sufre maloclusión dental, que afecta a la armonía facial, «aunque la mayoría de los casos pueden solucionarse sin recurrir a la cirugía ortognática», agrega la doctora.

Un estudio publicado en septiembre en la revista Journal of Craneofacial Surgery concluía que los pacientes con mayor grado de maloclusión dental presentan mayor asimetría facial, lo que también está relacionado con mayor riesgo de tortícolis. Al corregir la oclusión dental, gracias a la cirugía ortognática, «se mejora notablemente la armonía facial», apunta.

La mejora en la percepción que tiene el paciente de su estética se produce solamente dos meses después de la cirugía ortognática, el mismo tiempo en el que nota una mejora en su función oral, según un trabajo publicado recientemente en la revista Journal of Pharmacy & Bioallied Sciences.

Esa mejora estética es compartida por los demás, hasta el punto de influir en la inteligencia que se le atribuye. Así se desprende de un trabajo de la Universidad de Viena publicado en la revista

International Journal of Oral Maxillofacial Surgery que probó que los pacientes que necesitaban cirugía ortognática eran percibidos por los demás, a través de fotografías, como menos atractivos e inteligentes que el resto. Aquellos con mayor desviación esquelética de la mandíbula eran los peor valorados. Tras la cirugía, todos los pacientes gozaban de mayor estimación de su atractivo físico y de inteligencia atribuida.