Federico Schmidt Presidente del Sector Dental de Fenin

En el marco de la VIII Conferencia «Innovación en Odontología», integrada en el ciclo «La aportación de la Tecnología Sanitaria», organizado por la Fundación Tecnología y Salud y la Real Academia Nacional de Medicina.

Desde la antigüedad la Odontología ha sido una práctica habitual llevada a cabo para el tratamiento de las dolencias dentales. El avance de la ciencia y de la tecnología y su aplicación en el ámbito de la salud, ha propiciado que la evolución en los tratamientos se haya desarrollado de una manera vertiginosa, especialmente en las últimas décadas. Numerosas pruebas documentales recogen, cómo ya en el año 3.000 a.C. los egipcios incrustaban piedras preciosas en los dientes. Posteriormente, en el año 700 a.C. fueron los etruscos y fenicios quienes utilizaron complejas prótesis dentales de oro donde se colocaban los dientes extraídos a animales en los lugares donde faltaban las piezas dentales. También los etruscos fueron los primeros en utilizar material para implantes, tales como marfil y conchas de mar. Posteriormente los mayas, los incas y aztecas utilizaron incrustaciones de piedras preciosas para ornamentar su boca. De esta manera, la aparición de nuevos biomateriales con propiedades cada vez más biocompatibles y biomiméticas que son utilizados en numerosos campos de la medicina. Durante la Revolución Industrial que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX, la mecanización hizo que los utensilios e instrumentación utilizados comúnmente en la práctica de la Odontología, sufriesen una gran evolución dando paso a las últimas tecnologías que tenemos hoy en día. De manera gráfica, se puede observar la evolución que se ha llevado a cabo desde las sillas con apoyo para la cabeza, utilizadas a finales del siglo XIX, hasta los equipos dentales dotados de la más alta tecnología que podemos encontrar actualmente en las clínicas dentales. Igualmente los instrumentos utilizados han progresado hacia formas más ergonómicas y fáciles de manejar, con menor intrusión para el paciente en comparación a los instrumentos que se utilizaban en épocas pasadas. A continuación, se recogen algunos ejemplos de los últimos avances en las tecnologías empleadas en el ámbito de la Odontología que han supuesto un salto cualitativo en la manera de abordar los distintos tratamientos en este ámbito.

La anestesia

Desde el principio de la ciencia, se ha buscado un medio de eliminar el dolor. En marzo de 1842 en Danielsville, Georgia, el doctor Crawford Williamson fue el primero en usar anestesia (éter etílico) durante una operación al administrarla a un niño antes de extirparle un quiste del cuello; sin embargo solo dio a conocer esta información tiempo más tarde. Fue el doctor odontólogo Horace Wells quien comenzó a utilizar el óxido nitroso como anestesia, después de habérselo visto utilizar al autotitulado profesor y químico Gardner Colton en sus espectáculos, los cuales consistían en administrar este gas a voluntarios del público. La administración de este gas hacía que entrasen en un estado de euforia y excitación en el que perdían sus inhibiciones, lo cual deleitaba al público. En una ocasión, uno de los voluntarios bajo el efecto del gas se hirió y el doctor Wells observó que no sentía dolor. El 11 de diciembre de 1844, tras aspirar el gas, su ayudante John Riggs le practicó la extracción de un molar, sin que Wells se quejara. Al despertar, Wells exclamó: «una nueva era para la extracción de órganos dentales». A lo largo de los años mucha gente sigue experimentando terror a las agujas y, sobre todo, cuando esas agujas son utilizadas en un lugar tan frágil como es la boca. La anestesia tópica, sin agujas, se viene utilizando desde hace décadas con algunas indicaciones de uso intraoral, particularmente con el fin de eliminar la sensación dolorosa de la infiltración de otros anestésicos locales. La aparición hace poco más de 5 años de productos anestésicos que no necesitan infiltración para ser efectivos en algunos tratamientos es el comienzo de un futuro sin pinchazos, motivo número uno que alegan los pacientes para no acudir al dentista. También cabe destacar la existencia de los tratamientos por láser que no requieren anestesia y facilitan igualmente la labor al profesional.

Los implantes

De acuerdo a la definición que recoge la SEPA, «los implantes dentales son aditamentos, como raíces artificiales, creados para sustituir dientes ausentes o perdidos por cualquier causa, capaces de integrarse hasta el punto de convivir de forma sana y totalmente natural con el resto de los tejidos de la boca». Actualmente están fabricados preferentemente de titanio químicamente puro y actúan como sustitutos de las raíces dentales. Tras su colocación dentro del maxilar o de la mandíbula sirven para que, una vez que estén osteointegrados, den soporte a los nuevos dientes artificiales que irán unidos a ellos. Las técnicas de implantología están en constante evolución siendo la cirugía guiada, hoy en día, la técnica más avanzada y moderna en este ámbito. Para poder realizarla se unen la más alta tecnología radiológica, informática y quirúrgica, dando como resultado un proceso fiable, preciso y seguro. El desarrollo de esta técnica consiste en la recopilación de la información del paciente a través de la realización de un escáner con una férula radiológica específica, de manera que sus datos puedan ser analizados y estudiados con el uso de un programa de software que tiene en cuenta la cantidad y calidad de hueso existente para determinar exactamente la posición en la que se colocará el implante y que permite hacer una simulación virtual de su colación. Esta información se envía telemáticamente al laboratorio donde se fabrica una guía quirúrgica de alta precisión mediante la cual se coloca el implante exactamente en la misma posición que se había planificado en el ordenador, de tal manera, que no es necesario levantar la encía ni dar puntos de sutura. Mediante esta técnica se dispone de una exactitud milimétrica en la posición de los implantes, optimizando al máximo las mejores zonas de hueso.

Diagnóstico 3D

La tecnología CBCT (Tomografía Computerizada de Haz Cónico) produce imágenes a partir de cortes transversales, horizontales y verticales, consiguiendo una reconstrucción real en 3D de la anatomía del paciente. Esta tecnología proporciona una información anatómica precisa que ayuda en el diagnóstico y tratamiento del paciente. Visualiza la anatomía interna que no puede diagnosticarse de forma externa y proporciona menor dosis que un CT médico tradicional. Sus principales aplicaciones son en la planificación de implantes, en cirugía oral, en la planificación de ortodoncia, en tumores mandibulares, en problemas de periodoncia y en análisis de vías aéreas.

Técnica de Impresión Digital

El escáner intraoral es un sistema que registra la situación clínica con la revolucionaria tecnología «3D-en Movimiento». Ofrece al dentista una respuesta instantánea y la posibilidad de evaluar la preparación dentaria y el manejo de los tejidos blandos de una manera impensable hasta ahora. A diferencia de los procedimientos actuales de «point and click» (apuntar y pulsar) la tecnología «3D-en Movimiento» graba imágenes de vÍdeo continuas en 3D; estas imágenes generan una impresión digital que es utilizada para fabricar restauraciones de alta precisión, tradicionales o CAD/CAM dentro de la secuencia de trabajo digital. Esta tecnología es altamente ventajosa para el paciente en comparación con las molestias producidas con la toma de impresión tradicional. También es importante la fiabilidad de los resultados que evitan la repetición del trabajo por una mala impresión.

Tecnología CAD-CAM

El CAD-CAM (computer-aided design–CAD y computer-aided manufacturing–CAM) es el proceso mediante el cual se utilizan los ordenadores para mejorar la fabricación, el desarrollo y el diseño de los productos. Esta tecnología permite acelerar el proceso de fabricación y obtener una mayor precisión. Los sistemas de diseño asistido por ordenador, pueden utilizarse para generar modelos con muchas, si no todas, las características de un determinado producto. La tecnología CAD-CAM dental es la técnica más innovadora disponible en fabricación de prótesis y supone un adelanto muy importante en relación a las técnicas convencionales empleadas para fabricar prótesis dentales.

La tecnología CAD-CAM consta de tres procesos:

1. Escaneo de la pieza dental, ya sea en el modelo o directamente en la boca a través de técnicas de impresión digital. 2. El diseño en el ordenador de la prótesis estética mediante un software tridimensional, que permite calcular los ejes de inserción, tener referencia del modelo antagonista, trazar una línea del margen cervical y aumentos de 500%. 3. Por último, el fresado robotizado del diseño de la prótesis digital en unos cuantos minutos. Esta tecnología también permite la comunicación directa entre el profesional odontólogo y su laboratorio dental a través del envío telemático de los datos y posterior recepción y descarga por parte del protésico dental.

Conclusiones

Fenin apuesta por la innovación, siendo partícipe de la incorporación al mercado de productos y servicios de tecnología sanitaria que mejoran la atención y cuidado a los pacientes atendidos por los profesionales en las clínicas dentales. Desde Fenin consideramos que el futuro de la Odontología pasa por la constante aplicación de las Nuevas Tecnologías para mejorar la gestión en la asistencia de los pacientes a las clínicas dentales. Y así se pudo constatar en la reciente conferencia «Innovación en Odontología» organizado por la Fundación Tecnología y Salud y la Real Academia Nacional de Medicina, que los avances en la Odontología, están permitiendo realizar mejores diagnósticos y tratamientos, mejorar la calidad de vida de muchos colectivos de pacientes, ayudar a la detección temprana y a la prevención de enfermedades, y a promover la implantación de procesos más eficientes, como por ejemplo la información remota de pacientes. Por todo ello, la industria de Tecnología Sanitaria debe fortalecer la colaboración con el profesional dando continuidad a acciones que permitan lograr una implicación de todos los agentes del sistema sanitario en la construcción de una visión compartida, avanzar en la trasformación digital en un marco de interoperabilidad nacional y europea, aumentar la eficiencia, impulsar la calidad y la seguridad, facilitar el despliegue de los recursos allí donde el paciente los necesite y, en definitiva, impulsar la innovación.