Dra. Lourdes Ejimeno

Su paciente merece la emoción de sonreír seguro. En el enclave social en el que vivimos actualmente, una vez garantizadas las necesidades básicas de supervivencia, precisamos de calidad de vida. La presentación de la comida a ingerir, el colorido, la innovación, el entorno… es la clave del éxito de nuestros prestigiosos cocineros. Asimismo, los profesionales de la Odontología debemos transmitir a nuestros pacientes la posibilidad de sentir grandes emociones positivas cada vez que sonríen y transmitirlos a su entorno como una chispa de energía y bienestar que, a su vez, influirá en su psique para seguir disfrutando.

Han pasado los tiempos en que el paciente acudía a la consulta y decía «póngame el diente que me falta». No importaban el sistema, ni la forma ni el resultado estético. Consistía en tapar un hueco. Hoy en día, el paciente es mucho más exigente y acude ya muy informado a través de las nuevas tecnologías, sobre las técnicas y los materiales en vigor.

Hay un punto en el que el paciente todavía no ha llegado a la exigencia sobre la estética del trabajo, sólo sabe si es aceptable o no. Pero donde intervienen las emociones positivas es en la correlación de los parámetros estéticos que, entre otros, siguen la proporción áurea.

Aquí es donde interviene nuestra participación en la bellaza, en el bienestar psicológico, el compromiso en la emoción del que sonríe y del observador que recibe la sonrisa.

Cuando una persona se adentra en nuestro entorno, el primer contacto es visual. Hay un cruce de miradas. La mirada se dirige a los ojos.

Llegamos a la conclusión el uno del otro de si debemos ahondar en el conocimiento de esta persona porque la mirada nos transmite una emoción, surge empatía, o no. Si la mirada se rehúye o da la impresión de falta de interés surge la apatía y se abandona el camino emprendido.

Por el contrario, si la mirada estimula un compromiso, el nexo siguiente es la boca. Al igual que las máscaras de la antigua Grecia, la posición de los labios nos transmite la sensación de alegría cuando están hacia arriba, la comedia, o la tragedia cuando están hacia abajo.

El siguiente paso es la sonrisa o el habla: emisión de palabras. Los labios deben alinearse y cerrarse para permitir el paso y modulación del aire espirado. Al separarse, los labios dejan al descubierto unos elementos formes perfectamente alineados en las bellas sonrisas, de manera que cada uno cumple unas reglas de dominio, forma y posición proporcionales respecto al otro. Esta contemplación produce una gran satisfacción interna al observador y un interés y deseo de continuar para seguir disfrutando de esta sensación placentera. El observado tiene más posibilidades de éxito al ser escuchado durante más tiempo.

El profesional de la Odontología debe tener la responsabilidad de tener en cuenta la gran repercusión a nivel psicológico y emocional que su tratamiento oral va a tener en la vida de su paciente.

Le puede proporcionar seguridad y espontaneidad o, por el contrario, malestar y sufrimiento. Éste conduce a la necesidad de llevarse la mano delante de la boca para hablar y establecer una barrera con su interlocutor o sellar los labios en caso de una fotografía. Es un índice negativo para todos, el sujeto denota un padecer y para el observador una situación incómoda.

Caso clínico

Se trata de una paciente caucásica de 36 años de edad sin antecedentes médicos de interés. Acude a nuestro centro por presentar caninos elevados (figura 1).

En el examen clínico se observaron las siguientes características: clasificación de Angle clase II/I, en la que la relación molar y canina es una clase II bilateral, mordida cruzada posterior, incisivos centrales superiores protuídos, incisivos laterales superiores retruídos e incompetencia del labio superior (figura 2). En la figura 3 se observa el resultado final.

El cambio a clase única en una única sesión se puede observar en las figuras 4 y 5.

Tratamiento

• Incisivos centrales: En primer lugar, se colocaron dos matrices y se engrosaron los incisivos centrales por palatino y, seguidamente, se hizo un tallado por vestibular para conseguir la retrusión deseada de éstos, y gracias al composite colocado en palatino se mantuvo un grosor de diente adecuado (figuras 6-10).

• Caninos: A continuación se colocaron dos matrices en los caninos y se engrosaron por palatino y, en un paso posterior, se hizo un tallado vestibular (figuras 11 y 12).

En la figura 13 se puede observar la preparación de las caras vestibulares.

• Incisivos laterales: Mediante bisturí eléctrico alargamos la corona clínica y colocamos dos matrices metálicas con el fin de engrosar el diente por vestibular (figuras 14 y 15).

Los frentes estéticos se hicieron bajo la directriz de la llave de silicona (figura 16), confeccionada previamente con el modelo rectificado (figura 5).

Caso resuelto

Las figuras de la 17 a la 24 muestran el caso resuelto.

Conclusión

El tratamiento con composite constituye una alternativa exitosa en el tratamiento de aquellas situaciones clínicas complejas: caninos elevados, agenesias, apiñamientos o desgastes.

ARTÍCULO ELABORADO POR:

Dra. Lourdes Ejimeno, Médico estomatólogo, Especialista en Estética Dental y Rehabilitación Oral por la New York University, Práctica clínica exclusiva en Centro de Diseño de Sonrisas (Barcelona)