Doña Ana Pastor fue una de las ilustres invitadas a la XIV edición de los Premios Gaceta Dental, celebrada el pasado 15 de septiembre en Madrid. En la clausura de dicho acto, la ex ministra de Sanidad y actual vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados, pronunció un discurso en el que habló, entre otros aspectos, de la importancia en la formación de los profesionales sanitarios o de la necesidad de que el acceso a los estudios de Odontología sea acorde a las necesidades reales de la sociedad. En esta entrevista concedida a Gaceta Dental, nos habla sobre su experiencia en la entrega de premios y de los temas abordados en su alocución.

—¿Qué supuso su participación en la pasada entrega de premios de ‘Gaceta Dental’?

—Pude constatar la excelencia de los trabajos premiados, realizados tanto por los profesionales como por los estudiantes y su contribución al avance y desarrollo del Sistema Nacional de Salud y, en particular, de la prestación odontológica, que redunda sin duda en mantener la calidad de la asistencia sanitaria y la sostenibilidad del sistema sanitario español tal y como lo conocemos.

—En su discurso de clausura en los premios, habló de la necesidad de acometer reformas estructurales para favorecer la formación continuada de los profesionales. ¿Podría concretar cuáles serían estas reformas?

—La aplicación de reformas estructurales en el Sistema Nacional de Salud es necesaria para garantizar su sostenibilidad económica y su calidad.

Entre los cambios necesarios, destaca el que ha de realizarse en el ámbito de los recursos humanos, con la creación de un registro único de profesionales, y el desarrollo de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, de nuevas especialidades, de la troncalidad, de las áreas de capacitación específica, y de un modelo retributivo que prime el trabajo bien hecho.

Es en el contexto de estas reformas en el que debemos impulsar una formación continuada que mejore la preparación de los profesionales y haga posible un abordaje integral, humanizado y personalizado de la atención a los pacientes con un trabajo en equipo y multidisciplinar.

—Asimismo, habló de la necesidad de mejorar la capacitación de los profesionales buscando la excelencia. ¿Es ésta una salida a la crisis?

—Entiendo que los profesionales son el principal activo con el que cuenta el Sistema Nacional de Salud. En consecuencia, las medidas que mejoren su capacitación es una cuestión prioritaria para el buen funcionamiento del sistema sanitario en el corto, el medio y el largo plazo.

—La OMS recomienda un dentista por cada 3.500 habitantes, aquí en España hay uno por cada 1.690 y en la Comunidad de Madrid hay uno por cada 725 madrileños. ¿Ve necesaria la aplicación de numerus clausus en las universidades?

—Tal y como manifesté en la entrega de los premios, somos conscientes de la importancia de una planificación adecuada de los recursos humanos del sistema sanitario, y que el acceso a los estudios de Odontología sea acorde a las necesidades reales.

Es una asignatura pendiente a la que tendrá que dar solución el próximo Ejecutivo.

—¿Qué aspectos de la sanidad española requieren en su opinión una reforma urgente?

—Junto con una nueva política de recursos humanos, como ya he señalado, que dé a los profesionales un mayor protagonismo en la toma de decisiones y aborde un verdadero desarrollo profesional, es prioritario ocuparse de la sostenibilidad y suficiencia económica del SNS. La herencia socialista es una deuda en torno a 15.000 millones de euros. Es muy necesaria también una mayor cohesión de la Sanidad, aprobar una cartera de servicios sanitarios básica y común para todos los ciudadanos.

Debe promoverse la coordinación entre atención primaria, asistencia hospitalaria y servicios sociales para mejorar especialmente el abordaje de las patologías crónicas, que cada vez afectan a más personas, y a las enfermedades más prevalentes: el cáncer, las patologías cardiovasculares y las neurodegenerativas.

Es importante también impulsar una política farmaceútica integral que dé estabilidad al sector, a nuestras oficinas de farmacia y evite los vaivenes que ha dado el gobierno socialista en los últimos años, favoreciendo la participación de las autonomías en la política de los medicamentos.

Y, finalmente, apostar por la investigación biomédica y por nuestros magníficos investigadores, el retorno del Instituto de Salud Carlos III al Ministerio de Sanidad me parece fundamental, como lo es, sin duda, la creación de una agencia nacional de evaluación, a imagen del NICE británico.