Estimado Leonardo:

El lunes 19 de septiembre tus compañeros de Ivoclar Vivadent comenzábamos nuestra semana con la triste noticia que el día anterior nos habías dejado para siempre, así de repente.

Ni siquiera nos dio tiempo a acompañar a tu familia físicamente, pero sabes que nuestros corazones estuvieron con todos ellos.

¿Qué podemos decir de ti, amigo Leo?

Existirán muy pocos laboratorios dentales, sobre todo en Galicia, Madrid y Castilla y León, que no conozca la figura de D. Leonardo Sanz. Y es que, la profunda huella que durante más de 30 años has dejado Leonardo en el sector, de la mano de Ivoclar Vivadent, no se borrará fácilmente. Un gran trabajador, un maestro de las ventas y uno de los responsables de que Ivoclar Vivadent ocupe un puesto líder en el sector dental.

Como cantaba Frank Sinatra, lo hiciste a tu manera, pero tu manera llegó a calar en el corazón de muchos profesionales del sector y de tus compañeros. Además de un gran profesional, has sido amigo de tus amigos, gran compañero y, sobre todo, y por encima de todo, nunca dejaste de mostrar el orgullo y admiración hacia tu familia. Recordamos el día que nos invitaste a la inauguración de la clínica de tu hija, Dra. Eva Sanz. Como siempre medio sector tuvo la suerte de compartir contigo ese orgullo de padre. Al igual que el día que la llevaste al altar y tuvimos muchos la suerte de compartir ese momento de felicidad. Qué decir de la educación y ejemplo a seguir que nos has transmitido con tu hijo Leo y que cada vez que viene a vernos a un congreso nos quiere como a su familia. Pero lo más hermoso que hemos vivido contigo, es ver cómo después de tantos años de matrimonio, cada vez que hablabas de tu mujer te brillaban los ojos de una manera especial. Se te notaba en la mirada que cada día estabas más enamorado de esa excelente mujer.

En cuanto a nosotros tus compañeros, nunca te faltó un detalle si alguno nos poníamos enfermos, eras el primero en llamar e interesarte por nosotros. Cuando tus compañeras hemos sido mamás siempre era tu ramo de flores el primero en llegar a la clínica. Y qué decir de los madrugones que te pegabas para invitar a café a tus chicas de la oficina, luego siempre nos liabas alguna y nos sacabas algo, que te hiciéramos un informe, que te diéramos un descuento, etc. Sí Leo, todo ello lo hiciste a tu manera, pero al final lo que cuenta no es cómo lo hicieras sino lo que había detrás: una persona con un gran corazón.

Tus compañeros de Ivoclar Vivadent te echamos de menos y va a ser difícil que borres esa huella que nos has dejado durante tantos años. Hemos tenido momentos muy bonitos, otros menos, pero como es la vida y, sobre todo, la vida profesional. Nosotros en Ivoclar Vivadent nos vamos a quedar sólo con lo bueno, que han sido muchos momentos. Sabemos que allá donde estés seguirás iluminándonos y cuidando de los tuyos.

Desde estas líneas queremos transmitir nuevamente el apoyo incondicional a tu familia y darle fuerzas y ánimos.

Querido Leo, descansa en paz. Un fuerte abrazo de tus compañeros de Ivoclar Vivadent.